Desaceleración a la baja de los ingresos, una tasa de paro que no tiene visos de revertir durante este ejercicio y un sistema financiero que planteará más quebraderos de cabeza. Ángel Laborda, director de coyuntura de Funcas analiza las prinicipales magnitudes del estudio publicado por la fundación.

Vamos a crecer, poco pero vamos a crecer. Descartamos que haya una recesión. Eso sí, un parón en la economía pero “de momento no damos mucha credibilidad a la recesión”. Es una alterta no sólo por las palabras de Lagarde. Los datos del 2T fueron malos y los indicadores de opinión y adelantados hacen ver que la economía se para. Esa lenta recuperación se está frenando “los inversores lo estaban viendo y, en este contexto, las palabras de la dirigente del FMI ayudaron a incrementar los temores”, reconoce Ángel Laborda, director de coyuntura de Funcas en Radio Intereconomía.

Lo que ocurre es que, dado que el contexto internacional se ha puesto más difícil, la única fuente de crecimiento que tiene la economía española se va secando “lo que nos lleva a revisar a la baja nuestra previsión de crecimiento del 1.5% al 0.7% para el año”.

¿Qué necesita la economía para despegar?. Haría falta que rápidamente, en cuestión de semanas, se solucionaran los problemas de una entidad enorme que tenemos en nuestro país, que es la crisis financiera. “No sólo acaba afectando a ámbitos diferentes - concretamente a la deuda de los países europeos- sino que nos puede dar muchos quebraderos de cabeza en los próximos meses”. Es un problema complejo, que requiere de tiempo para solucionarlo “y hasta que las economías retomen la senda de crecimiento, pensar en una rápida recuperación es ser muy optimista”.

Lo nada o poco que fluye el crédito de USA a Europa. Se está volviendo a reproducir lo que vimos tras la quiebra de Lehman Brothers. No ha posibilidad de hacer emisiones “y estamos en una situación similar pues se ha secado el mercado de crédito. Es algo tan complejo – además estamos viendo que los responsables europeos no actúan con la debida celeridad- que los inversores cada vez van desconfiando más y recuperar esa confianza será un proceso lento”.

Elevan la previsión de déficit público. Una cosa son las leyes y otra es la realidad .Si la economía crece menos, obviamente los ingresos se quedan por debajo de lo previsto. En esta situación “con datos hasta julio, y pensando que la economía española se puede estancar en la segunda parte del año, es difícil que se invierta la tendencia de desaceleración a la baja de los ingresos públicos”. Eso unido a los datos que ponen de manifiesto que las CCAA no se situarán en los objetivos de déficit que le corresponde, nos ha llevado a rebajar hasta casi el 7% del PIB el déficit público.

Respecto al paro, es la consecuencia más negativa de todos los escenarios. Si antes pensábamos que la tasa de paro podría disminuir, aunque fuera marginalmente, ahora será muy difícil. En Funcas tenían la previsión de que a finales de año pudiera verse alguna creación de empleo – al margen de la estacionalidad- pero si la economía se frena no será así y “lejos de ver una recuperación este año, será el año que viene cuando podamos ver esa recuperación”.

Para un país como España no hay margen. No hay más remedio que reducir el déficit público a marchas forzadas, lo que da muy poco margen para reducir impuestos… Eso, a los inversores que nos están viendo, no le gusta. El problema americano en política fiscal es político “si se ponen de acuerdo podrían hacer una política fiscal correcta. En España el problema es que no tenemos más margen que el de reducir el déficit”.