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Los mercados afrontan el último trimestre de 2026 en un entorno más complejo de lo previsto a comienzos de año. El repunte de los precios energéticos, las perspectivas de tipos de interés elevados durante más tiempo y las dudas sobre la rentabilidad de las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial están condicionando las decisiones de los gestores. Sin embargo, la resistencia de los beneficios empresariales sigue respaldando una visión constructiva sobre la renta variable. No te pierdas: Los expertos reajustan sus carteras ante el repunte de la inflación, los tipos altos y las dudas sobre la inteligencia artificial
Esta misma semana hemos conocido datos clave sobre la inflación en Estados Unidos que alejan, más si cabe, casi cualquier probabilidad de bajadas de tipos por parte de la FED. En un momento en que los rendimientos de los bonos siguen al alza – con el Treasury por encima del 5% - y la deuda de los países desbocada. La economía mundial se enfrenta a una nueva era marcada por tipos de interés cercanos al 5%, una deuda récord y crecientes tensiones geopolíticas. Estados Unidos, Europa y los mercados emergentes afrontan una refinanciación cada vez más costosa, mientras los inversores buscan oportunidades en un escenario de elevada incertidumbre. ¿Estamos ante el inicio de una nueva crisis financiera o existen alternativas para sacar partido a esta situación? Ver: La deuda mundial dispara las alarmas: 2 claves para invertir en este escenario.
De un lado está la política monetaria pero el otro gran riesgo que está monitorizando el mercado es todo lo que tiene que ver con Inteligencia Artificial, inversiones, financiación , crecimiento…etc.
La inteligencia artificial todavía tiene un amplio recorrido en bolsa, según Joran Mambir, especialista de producto de J. Safra Sarasin. Pese a las dudas sobre las valoraciones y la rentabilidad de las inversiones multimillonarias de las grandes tecnológicas, el experto cree que el ciclo inversor sigue en una fase inicial. Además de la IA, identifica oportunidades en la computación cuántica, la ciberseguridad, las redes y los equipos para fabricar semiconductores, con compañías europeas como Nokia y ASM International entre sus apuestas. Ver: Ni Nvidia ni las grandes tecnológicas: las próximas ganadoras de la inteligencia artificial.
A estas alturas, ha quedado claro que la expansión del gasto de capital en IA ya no se circunscribe solo al ámbito de la renta variable. También se está convirtiendo en un tema importante en el contexto de la renta fija, porque afecta a las emisiones, la calidad del crédito, la dispersión sectorial, los costes de financiación, y el equilibro entre beta y alpha. Para los inversores en renta fija, la cuestión principal no es simplemente quién se beneficia del gasto en IA, sino quién puede financiarlo, generar una rentabilidad adecuada, y mantener solidez en el balance a lo largo del ciclo. De ahí el papel crucial que desempeña el alpha en la selección de valores. No te pierdas: De la beta ligada a la IA al alpha en la renta fija.
En este contexto, el aumento de los tipos de interés devuelve un papel relevante a la renta fija, donde los expertos priorizan la deuda corporativa privada y las duraciones cortas por encima de la deuda soberana europea, expuesta a mayores tensiones fiscales. La diversificación, por regiones, divisas y sectores, se consolida así como la mejor defensa para navegar la volatilidad esperada. Ver: Incertidumbre macroeconómica: tecnología y el reto de la diversificación en la construcción de carteras.
La gestión activa es clave pero la gestión pasiva cada vez más juega un papel cada vez más relevante en la gestión de carteras. Desde BNP Paribas AM, Elena Armengol y Pedro Santuy, visualizan las ventas de invertir en ETFs, mientras debaten sobre decantarse por la gestión activa o indexada, indicando también las posibilidades de una combinación de ambos tipos de inversión. Además señalan que habrá que estar atentos al nivel de inversiones en Europa en concepto de autonomía estratégica. No te pierdas: "Transparencia y abarcar toda la temática: grandes ventajas de invertir en ETFs"
De todos es sabido que la Inteligencia Artificial y la expansión de los centros de datos siguen impulsando a la tecnología, incluso con los bancos centrales de nuevo en modo restrictivo. María Mira, analista fundamental de Ei presenta un fondo cotizado, ETF, de réplica física con gastos moderados y centrado en el sector de Tecnologías de la Información. Rentabilidad extraordinaria, volatilidad exigente y un perfil reservado al inversor agresivo con horizonte largo. Ver: Tecnología de la Información a nivel global en un solo ETF
Aunque cuando se habla de todo lo que rodea a tecnología la vista se echa automáticamente hacia Estado Unidos, Europa también ofrece oportunidades. De hecho, la renta variable europea vuelve a captar el interés de los inversores, pero su diversidad y complejidad exigen algo más que una visión general del mercado. Jeffrey Morrison y Carlos Aparicio, de MFS Investment Management, defienden que la mejor forma de generar alfa en Europa pasa por combinar el análisis fundamental y el cuantitativo para identificar compañías con valoraciones atractivas, buenos fundamentales y un respaldo objetivo de los datos. Ver: Cuando el análisis fundamental y cuantitativo coinciden: una vía para generar alfa en Europa.
Sin salir de la región, la excelente evolución de los beneficios empresariales ha favorecido a las Bolsas y la gestión de fondos internacionales ha sido especialmente destacable en Az Valor y Cobas, mejorando el comportamiento de los índices y de la media de los fondos comparables. En Bolsa española, destaca Magallanes Iberian Equity, FI que acumula en el año un 12,2% de rentabilidad, superando al Ibex 35, según datos recogidos en Morningstar. También la gestión activo se ha hecho notar positivamente en los fondos de renta fija que logran ganancias frente a unos índices en pérdidas, afectados por la subida de los tipos de interés. Ver: Az Valor y Cobas encabezan la rentabilidad en el año frente a otras gestoras “boutique”.
Por último, el oro sigue siendo uno de los grandes protagonistas de los mercados, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, las expectativas sobre los tipos de interés y las dudas sobre la evolución de la economía mundial. Thomas Bollinger, estratega sénior de inversiones de J. Safra Sarasin Sustainable AM, analiza la evolución histórica del oro y los factores que impulsan sus grandes ciclos alcistas. No te pierdas: Los ciclos del oro: cuando el sistema monetario mundial busca un ancla.

