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La inteligencia artificial sigue siendo el principal foco de atención dentro del sector tecnológico. ¿En qué punto del ciclo de inversión en IA nos encontramos y cuánto recorrido cree que le queda?
Antes de la publicación de los resultados del segundo trimestre, especialmente en julio, surgieron algunas dudas que provocaron ventas en las compañías tecnológicas vinculadas a la inteligencia artificial. Sin embargo, los resultados de los grandes proveedores estadounidenses de servicios en la nube (hyperscalers) ofrecieron una respuesta parcial a esas preocupaciones, ya que fueron muy sólidos. El crecimiento de los beneficios se aceleró y los resultados de los servicios en la nube también fueron muy positivos. Consideramos que esto indica que la inversión en bienes de capital (capex) todavía no está cerca de desacelerarse. De hecho, los grandes proveedores de servicios en la nube confirmaron que destinarán aún más recursos a las infraestructuras de inteligencia artificial.
La segunda parte de la respuesta tiene que ver con la adopción de esta tecnología, que continúa aumentando, aunque todavía se encuentra en niveles muy bajos. Si nos fijamos únicamente en las empresas estadounidenses, el gasto en servicios de inteligencia artificial es de apenas 11 dólares por empleado, una cifra reducida, pese a que ha crecido con rapidez y sigue aumentando. En cuanto a la adopción de la IA en los hogares, actualmente se sitúa por debajo del 3%. Por tanto, el margen de crecimiento es muy amplio. En definitiva, si hablamos del ciclo de inversión en inteligencia artificial, considero que todavía estamos en una fase inicial.
Las acciones tecnológicas han registrado fuertes subidas, mientras que las valoraciones siguen siendo motivo de preocupación. ¿Dónde encuentra actualmente valor dentro del sector y qué segmentos considera demasiado caros?
La cuestión de las valoraciones lleva tiempo sobre la mesa y vuelve a plantearse constantemente. Sin embargo, una valoración no depende únicamente del precio de una acción, sino de la relación entre ese precio y otras magnitudes, como los beneficios por acción (PER), el valor de empresa en relación con el EBITDA o el precio sobre ventas. Si analizamos estos múltiplos, el sector tecnológico no está tan caro como podría pensarse. De hecho, si comparamos su PER con el del conjunto del mercado, se encuentra en sus niveles más bajos de los últimos cinco años.
Todo el mundo conoce la evolución de la cotización de Nvidia y la magnitud de sus subidas. Desde la irrupción de ChatGPT, en noviembre de 2022, sus acciones se han multiplicado por 13. Sin embargo, su PER se sitúa en torno a 17 veces, por debajo del múltiplo del conjunto del mercado. Por tanto, las valoraciones no están tan tensionadas como muchos creen y considero que todavía existen numerosas oportunidades de inversión vinculadas a la inteligencia artificial. La clave está en identificar los principales cuellos de botella que presenta el desarrollo de esta tecnología.
Tech Disruptors va más allá de la inteligencia artificial, con exposición a la robótica, la ciberseguridad, las tecnologías energéticas, la salud, el espacio y la computación cuántica. ¿Qué temáticas cree que ganarán protagonismo en los próximos años?
La cartera cuenta con una exposición diversificada. No se trata únicamente de un fondo de inteligencia artificial, ciberseguridad o robótica, sino que combina todas estas temáticas. Nuestro objetivo es distribuir la inversión de forma dinámica entre ellas, ya que consideramos que todas tienen un gran potencial.
Si tuviera que destacar una temática con las mejores perspectivas de futuro, sería la computación cuántica. Representa una forma completamente diferente de procesar la información respecto a los métodos que utilizamos actualmente, por lo que ofrece un potencial de crecimiento muy elevado. Todavía nos encontramos en una fase inicial de desarrollo, pero percibimos que los avances se están acelerando. Por ello, queremos seguir su evolución muy de cerca.
¿Qué criterios utilizan para distinguir una oportunidad de inversión real de una moda tecnológica pasajera?
Es fundamental diferenciar el flujo de noticias y las expectativas que genera una tecnología de aquellas empresas que realmente van a ser capaces de generar beneficios. En primer lugar, analizamos la temática en la que queremos invertir. Buscamos mercados potenciales de gran tamaño y que, además, estén creciendo. Dentro de esos mercados, seleccionamos empresas con elevadas barreras de entrada, ya que consideramos que serán las que puedan captar una mayor parte del crecimiento. Estas compañías suelen encontrarse en el ámbito de la tecnología profunda (deep tech), es decir, cuentan con ventajas tecnológicas que dificultan la competencia de otras empresas y les permiten conservar una mayor cuota de mercado.
Desde el punto de vista geográfico, el fondo ha pasado de centrarse principalmente en grandes compañías estadounidenses a buscar también oportunidades en Europa y China. ¿Dónde encuentran actualmente las oportunidades más atractivas fuera de las grandes tecnológicas de Estados Unidos?
El fondo no tiene un sesgo predeterminado hacia ningún país ni hacia empresas de una capitalización bursátil concreta. Invertimos allí donde encontramos oportunidades. Actualmente, alrededor del 70% de la cartera está expuesta a Estados Unidos, mientras que el resto se distribuye entre Asia y Europa.
Aunque Estados Unidos sigue representando la mayor parte de la cartera, también encontramos oportunidades en Europa, donde hay compañías de tecnología profunda (deep tech) con un importante potencial de crecimiento. Por ejemplo, tenemos en cartera ASMI (ASM International), especializada en epitaxia y deposición de capas atómicas; son áreas de tecnología profunda en las que identificamos importantes perspectivas de crecimiento. Otro ejemplo es Nokia. Aunque habitualmente se la considera una compañía de telecomunicaciones, en realidad desempeña un papel esencial en las aplicaciones de redes necesarias para el desarrollo de la inteligencia artificial. Por eso, también vemos una gran oportunidad de inversión en esta empresa europea.
De cara a los próximos 12 meses, ¿cuáles son los principales riesgos para el sector tecnológico?
En los últimos dos o tres años hemos visto cambios en el sentimiento del mercado motivados por distintos factores. En un primer momento, surgieron dudas sobre el retorno de la inversión de los grandes desembolsos en bienes de capital (capex) realizados por los grandes proveedores de servicios en la nube (hyperscalers). Más recientemente, también han surgido interrogantes sobre si la inteligencia artificial puede llegar a ser demasiado potente, hasta el punto de que los principales laboratorios estadounidenses tengan que detener el desarrollo de modelos de IA de última generación.
Consideramos que estos cambios en el sentimiento del mercado pueden provocar episodios de volatilidad. Sin embargo, los fundamentos de la inversión siguen siendo los mismos: se necesita cada vez más capacidad de computación y más infraestructuras para desarrollar la inteligencia artificial. Además, los grandes proveedores de servicios en la nube han confirmado que volverán a incrementar sus inversiones en bienes de capital. Por todo ello, seguimos siendo positivos respecto a las perspectivas de inversión en inteligencia artificial.
Si tuviera que identificar tres compañías o áreas tecnológicas que hoy podrían convertirse en las próximas grandes beneficiadas por la inteligencia artificial, más allá de Nvidia y las Siete Magníficas, ¿cuáles serían y por qué?
Existen numerosos cuellos de botella en la cadena de valor de la inteligencia artificial. Si tuviera que destacar tres áreas, la primera sería la conectividad y las redes. Ya desempeñan un papel fundamental, porque cada vez es necesario transferir más datos y las conexiones tradicionales de cobre no son suficientes para responder a estas necesidades. Incluso dentro de los centros de datos, donde todavía se utiliza este tipo de conexiones, es necesario sustituirlas por soluciones basadas en fotónica. Por tanto, se trata de un área que está adquiriendo una importancia creciente.
La segunda sería la ciberseguridad. La demanda no se limita al hardware: el despliegue de todas estas infraestructuras de inteligencia artificial también genera nuevas amenazas en materia de seguridad informática. Las empresas que ofrecen soluciones para proteger los datos se verán favorecidas por esta tendencia y registrarán una demanda elevada. Por ello, la ciberseguridad será una parte importante de toda la infraestructura necesaria para desarrollar la IA.
Por último, destacaría la fabricación de semiconductores y los equipos necesarios para producirlos. Para alimentar los centros de datos y las aplicaciones de inteligencia artificial se necesitan chips cada vez más sofisticados, cuya fabricación requiere herramientas tecnológicas muy avanzadas. Solo un reducido número de empresas en el mundo es capaz de desarrollar estos equipos, dada su elevada complejidad tecnológica. Consideramos que estas compañías seguirán beneficiándose del desarrollo de la inteligencia artificial.

