Los resultados empresariales del segundo trimestre, que se esperan positivos, y los movimientos corporativos con ánimo de crecimiento como el iniciado por Siemens y Nokia son claves en las variaciones del secundario. El entorno microeconómico es el que otorga cierta confianza y tranquilidad al mercado.
Para que la recuperación sea sólida, el mercado debe estabilizarse, algo que la coyuntura actual no permite. Los datos macroeconómicos, sobre todo la inflación y los tipos de interés centran la atención a la espera de que la Reserva Federal estadounidense anuncie la inminente subida de tipos hasta el 5,25%, que alcanzará el 5,5% en agosto. Y ello genera inestabilidad dado que se pensaba que estos movimientos iban a estancarse en el 5%.