Pues parece que sí, a tenor de los últimos datos del instituto de inversión sostenible de Morgan Stanley. Es más, podría serlo si nos fiamos de las cifras. En los últimos dos años, la cantidad de dinero que va hacia este tipo de activos se ha más que duplicado.
En concreto, a finales del año pasado la inversión sostenible había superado los 6,5 billones –trillones anglosajones- de dólares.

Para Audrey Choi, consejera delegada del Instituto para la inversión sostenible de Morgan Stanley, “este tipo de inversión se ha vuelto popular y se está posicionando como fuerza financiera con impacto en la sociedad”.

Pero, exactamente ¿qué es este tipo de inversión? Es una estrategia que tiene en cuenta otros criterios además de la rentabilidad, como son los criterios ambientales, o sociales, por ejemplo.

Choi afirma en un artículo publicado hace unas pocas semanas que en la actualidad 1 de cada 6 dólares que están en los mercados están invertidos con estos criterios. La cifra era 1 de cada 9 en 2012.

“La demanda de los inversores por este tipo de activos está creciendo. De hecho, los clientes nos preguntan cada vez más por este tipo de productos en toda clase de activos. Las grandes fortunas están empezando a incorporarlos también a sus carteras, ya que se dan cuenta de que así pueden armonizar su actividad inversora con la actividad filantrópica”, explica la directora del instituto.

Es más, todos los datos apuntan a que la entrada en los mercados de dinero de los más jóvenes, lo que en el ámbito internacional se conoce como milennials, las personas que tienen entre 18 y 32 años, va a provocar que cada vez hablemos más de estos asuntos.

El estudio de Morgan Stanley afirman que estos nuevos inversores podrían heredar activos por unos 36 billones de dólares en los próximos 45 años. “Por lo que nosotros sabemos los milennials están más predispuestos a inversiones que combinen los retornos con beneficios sociales y ambientales.” Es por eso que algunos estudios afirman que para el año 2050, que las oportunidades en este segmento de inversión generarán una transferencia de riqueza que podría alcanzar los 10 trillones de dólares, alrededor de un 4,5% del PIB mundial.

Para Choi “los inversores sostenibles no están dispuestos a comprometer rentabilidades, sin embargo esto requiere visión de largo plazo a la hora de depositar nuestro dinero. La inversión sostenible exige un mejor gobierno corporativo y crea valor a largo plazo para las compañías y los accionistas y promociona negocios que pueden resultar beneficiosos para la sociedad”, asegura.

Evolución inversión sostenible