Telefónica es uno de los gigantes de la bolsa española. Lo ha sido durante décadas y probablemente lo seguirá siendo. Pero, ¿quién habrá ganado más en el largo plazo, los accionistas que han apostado por el índice o los incondicionales de la teleoperadora española?
 

La compañía que preside José María Álvarez-Pallete ha sido casi siempre una máquina de dar titulares. Durante la época del antecesor del actual CEO, César Alierta, la empresa vivió sus años de mayor relumbrón; se expandió prácticamente por todo el mundo, sobre todo en Europa y Latinoamérica, donde rivaliza con América Móvil.

En nuestro continente se ha instalado en varios países, como la República Checa y el Reino Unido, entre otros. Todo eso se hizo a base de endeudamiento. En la década en la que un balance poco robusto era síntoma de poca gallardía empresarial, la compañía se mantuvo en los mercados gracias, además, de una rentabilidad por dividendo de las más altas del sector.

Con la crisis todo cambió y la deuda ha pasado a ser un lastre para un valor que lo ha pasado mal en bolsa en los últimos años. Telefónica ha tenido que purgar muchos males, además de su apalancamiento, la presencia en el Reino Unido del Brexit, en la latinoamérica que podría sufrir a Trump y en la Brasil de la ya depuesta Dilma Rousseff.

Todos estos acontecimientos han hecho que Telefónica lo pase mal, muy mal en bolsa. Sin embargo la venta hace solo unos días de un 40% de su filial Telxius a KKR hace pensar que el nuevo equipo va en la dirección fijada: la reducción de la deuda. Aunque quedan muchas incógnitas por despejar, lo cierto es que hay firmas de análisis que siguen alabando el buen hacer de la empresa. Citi, por ejemplo, la ha colocado como una de sus compañías favoritas a nivel mundial. Entre las virtudes que destaca es su apuesta por los contenidos de televisión y la mejora indiscutible del mercado doméstico español, donde la última subida de precios de sus productos muestran que algo está cambiando en las telecomunicaciones españolas, donde en los últimos años se ha competido a baja de recortes de tarifas.

La empresa, no hay que olvidar, en el largo plazo venía de sufrir el azote de las puntocom, no solo de su cotización, sino que hay inversores que todavía recuerdan que apostaron por su iniciativa de internet, Terra; una de las burbujas bursátiles españolas que serán recordadas en los anales de la historia.

En todo este paso azaroso cabe preguntarse, ¿lo habrían hecho mejor los inversores que hubieran apostado por el índice?

No. Apostar por Telefónica en 20 años le hubiera hecho ganar más dinero. Los datos de Facset muestran que en ese tiempo la acción ha subido un 88%, aunque este porcentaje subiría al 262% con dividendos. El índice en ese tiempo se ha apreciado un 79% (un 203% con dividendos).
 

Telefónica e Ibex

 


¿Qué pasa cuando recortamos el plazo? En tres años y cinco años, los ejercicios en los que los inversores han castigado duramente su deuda, hubiera sido más inteligente apostar por el Ibex 35, tal y como puede verse en el siguiente gráfico.

Comparación Ibex 35 y Telefónica a cinco años

 

 

 

Telefónica

 


En los últimos doce meses –y con los efectos de un brexit sobre sus espaldas-, Telefónica hubiera sido una buena opción. La compañía española sube un 13% en ese tiempo -18% con dividendos-, frente a la caída del 0,08% del Ibex en este tiempo (subida del 6,9% con dividendos).

 

 

 

 

Telefónica

 


Los Indicadores Premium de Estrategias de inversión sitúan a Telefónica en fase alcista, con una puntuación de 7,5 en una escala que llega al 10.

 

 

 

 

Telefónica

 

 

 

 




 
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