Más allá de los lanzamientos obvios de productos en 2011, como el iPhone 5, una dinámica que se suele pasar por alto en la demanda de tecnología es el cambio en los mercados emergentes.
 Hasta hace poco, si las empresas de mercados emergentes crecían, simplemente empleaban grandes cantidades de trabajadores baratos y no se tenían que preocupar de la productividad, gastando relativamente poco en tecnología. Sin embargo, la subida de los salarios significa que habrá más incentivos en 2011 para que la mano de obra existente sea más productiva, lo que lleva a una tendencia al alza en el gasto de tecnología en los mercados emergentes.
 
La inflación de los salarios en estos mercados también pone de manifiesto que los ingresos disponibles están elevándose. Una vez que uno se ha alimentado, vestido, y tiene una vivienda,  cualquier aumento de los ingresos es cada vez más probable que sea gastado en bienes de consumo discrecional, de los cuales la tecnología podría ser un beneficiario desproporcionado. ¿Por qué? Los precios de los productos tecnológicos, debido a la innovación, caen cada año, y están a punto de alcanzar un punto óptimo en términos de accesibilidad para los consumidores de los países emergentes. Además, la atracción relativa que ejercen los  productos tecnológicos crece cada día – los precios de la tecnología bajan, los precios de la vieja economía suben. Creemos que esta dinámica se aplica en el mundo desarrollado - testigo de esto es la subida en el precio de los alimentos frente a la caída en el precio de los ordenadores – pero esto es aún más cierto si cabe en los mercados emergentes.