Cuando OHL entró en el Ibex 35 allá por 2008, lo mejor y lo peor para la acción estaba por llegar. Su periplo alcista finalizaba a mediados de 2014, cuando empezaba una caída vertiginosa que no se ha frenado ni con su expulsión del principal selectivo.
 
OHL se incorporó al Ibex 35 allá por 2008, en el inicio de la crisis financiera mundial. Entonces su cotización no pudo evitar la marea bajista y un año después visitaba niveles de 3 euros. Desde ahí, iniciaría una secuencia alcista que le llevó a alcanzar sus máximos históricos en 19,50 euros, pero en ese punto estallarían sus problemas internacionales que le han costado un 85% de su valor en apenas dos años y medio. Además, desde su expulsión del Ibex 35 en junio las cosas no han mejorado. El intento de recuperación que vivió entre mediados de julio y principios de octubre, se vio abajo, convirtiéndose en el peor valor del mercado español, como muestran los indicadores técnicos Premium.



Pero este periplo bursátil de OHL no difiere históricamente en mucho del vivido por el mismo Ibex 35 desde 2008, con la diferencia de que el selectivo español siguió subiendo hasta 2015, mientras que OHL ya llevaba casi un año en caída.


 
Esta separación de caminos ha llevado a que el desempeño de ambos activos en el largo plazo difiera mucho. Mientras OHL pierde más de un 77% desde diciembre de 2011, el Ibex 35 apenas pierde valor. Si le incorporamos los dividendos, OHL seguiría arrastrando minusvalías (-24,45%), mientras que el Ibex 35 daría beneficios del 5%.


 
En el último año, la mitad del cual OHL ha estado fuera del Ibex 35, la constructora ha tenido un desempeño fatal, acumulando caídas de más del 50% y, debido al recorte del dividendo que acordó en junio (0,0465 euros, un 86% menos que un año antes), su desempeño con dividendos no difiere mucho, pero contrasta con las caídas más reducidas del Ibex 35. Así, OHL ha perdido, pese a los dividendos, un 51,25% este año, mientras que el Ibex 35 pierde un 6,25%.