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Sin embargo, sus responsables advierten de que las extraordinarias ganancias bursátiles de los últimos ejercicios podrían contenerse a corto plazo.

El vehículo público, creado para contribuir a financiar las pensiones futuras del país, cerró su ejercicio fiscal de 2026 con un patrimonio de 94.400 millones de dólares neozelandeses, aproximadamente 47.000 millones de euros. 

No hay ningún truco. Es una estrategia pensada al detalle de copiosas inversiones bursátiles, bonos, infraestructuras, inmuebles y participaciones en empresas privadas. Una rentabilidad del 14,17% y un patrimonio que crece en 9.300 millones.

El fondo soberano de Nueva Zelanda cerró su ejercicio fiscal de 2026 con unos resultados que explican por qué se ha convertido en uno de los grandes referentes internacionales.  Ganó un 14,17% en los doce meses anteriores al 30 de junio, una rentabilidad que ya tiene descontados los costes de gestión, aunque todavía no los impuestos.

Ese buen comportamiento contribuyó a elevar su patrimonio en 9.300 millones de dólares neozelandeses, unos 4.650 millones de euros. Para hacerse una idea de la diferencia, las letras del Tesoro a 90 días ofrecieron una rentabilidad del 2,71% durante el mismo periodo.

Eso sí, hay un matiz importante: el fondo no consiguió superar su propia cartera de referencia, frente a la que quedó apenas 0,10 puntos porcentuales por debajo. 
Esta cartera teórica combina un 80% de acciones y un 20% de renta fija y permite comprobar si las decisiones de sus gestores aportan más rentabilidad que una inversión pasiva con un riesgo similar.
En cualquier caso, el reconocimiento de Global SWF no es solo por lo ocurrido en 2026, sino por una trayectoria verdaderamente envidiable.

¿Dónde invierte el fondo soberano de Nueva Zelanda?

La última distribución detallada disponible en la información analizada corresponde al 30 de junio de 2025. Por tanto, no representa necesariamente la composición exacta de septiembre de 2026.

Las acciones cotizadas constituían su principal inversión, con el 54% del patrimonio. La renta fija representaba otro 18%, mientras que las estrategias alternativas concentraban el 8%. El resto se distribuía entre agricultura y explotaciones forestales, con un 5%; capital privado, otro 5%; activos inmobiliarios, un 5%; infraestructuras, un 4%; y efectivo y otras posiciones, el 1% restante. Dentro de la cartera bursátil, los mercados desarrollados representaban el 47% del patrimonio total. Las acciones neozelandesas suponían el 4% y las de mercados emergentes, el 3%.

Esta diversificación permite combinar activos líquidos con inversiones a largo plazo vinculadas a la economía real.

Entre sus inversiones declaradas en 2026 aparecen compañías de diferentes sectores de la economía neozelandesa. El 10 de septiembre notificó una participación del 6,705% en Sky Network Television, empresa dedicada a la televisión y los contenidos audiovisuales. También declaró un 7,187% en KMD Brands, grupo especializado en equipamiento y ropa para actividades al aire libre, según los datos del 7 de septiembre. En Summerset Group, compañía vinculada a las residencias para mayores, registraba una participación del 4,994% a comienzos de julio. Otra inversión corresponde a Vista Group International, especializada en tecnología para la industria cinematográfica, donde declaró un 5,347% en abril.

El fondo anticipa menores ganancias en las bolsas

Pese a sus resultados recientes, Guardians of New Zealand Superannuation ha revisado sus expectativas de rentabilidad. Su consejera delegada, Jo Townsend, considera que las acciones estadounidenses han registrado durante los últimos dos años ganancias cercanas al doble de su rentabilidad anualizada de las dos décadas anteriores. Ante este comportamiento, la entidad contempla una normalización de los rendimientos bursátiles. De hecho, ha reducido su expectativa de rentabilidad anual a veinte años desde el 7,8% hasta el 7,2%.

No ninguna alarma. La previsión no supone un desplome inmediato, sino una estimación más moderada de las ganancias que podrían obtenerse durante las próximas décadas.

Su posición ante las grandes tecnológicas estadounidenses

El fondo ha mantenido una exposición a la bolsa estadounidense inferior a la de su cartera de referencia, precisamente durante un periodo de importantes avances de las grandes compañías tecnológicas.

El S&P 500 ganó más del 20% durante el ejercicio analizado, mientras que el vehículo neozelandés obtuvo el mencionado 14,17%.
Una mayor concentración en las compañías estadounidenses que lideraron las subidas habría favorecido sus resultados recientes. Sin embargo y tal como hemos visto, el fondo mantiene una estrategia diversificada para responder a sus compromisos intergeneracionales. Esto no implica que haya abandonado las tecnológicas ni que anticipe necesariamente una caída del sector.

El reconocimiento de Global SWF refleja la trayectoria histórica del fondo, aunque no existe un consenso de analistas comparable al de una empresa cotizada.
Sus resultados de 2026 muestran una elevada rentabilidad absoluta, pero ojo,  también una ligera desventaja frente a su cartera de referencia.