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Casi toda empresa tiene en algún momento un excedente de caja: cobros que llegan antes que los pagos, un colchón para imprevistos o dinero reservado para una inversión futura. La pregunta ya no es solo dónde guardarlo, sino cómo hacer que trabaje sin comprometer la capacidad de pagar nóminas, proveedores e impuestos. Para gestionar esos excedentes, las empresas cuentan con distintas alternativas, desde los productos bancarios tradicionales hasta las herramientas digitales que amplían las opciones para gestionar la tesorería.
El enfoque fintech
Las fintech y las plataformas digitales para empresas incorporan herramientas de gestión de tesorería a la operativa diaria. Entre las soluciones se encuentran diferentes vehículos de inversión como cuentas remuneradas, acceso a fondos y servicios de pago, con procesos que se gestionan desde una aplicación o una página web.
Entre las principales bonanzas de una fintech se encuentra la autonomía en la gestión del capital. La empresa gestiona sus saldos y realiza determinadas operaciones de forma digital, sin depender de un gestor. También pueden facilitar el acceso a las condiciones, las comisiones y los rendimientos de cada producto, aunque los requisitos y el grado de transparencia dependen de cada proveedor.
Otro rasgo es la integración con la operativa diaria. Tarjetas, pagos, facturación y contabilidad conviven en la misma plataforma que la gestión del excedente, lo que reduce el trabajo administrativo. Además, permiten acceder a diferentes soluciones para gestionar los excedentes, aunque los plazos de transferencia y reembolso dependen del servicio y del producto contratado.
Estas plataformas pueden ofrecer una relación menos personalizada y una gama de servicios de financiación más limitada que la banca tradicional, aunque depende de cada proveedor. Por ello, la empresa debe valorar qué servicios necesita y revisar las condiciones de cada solución antes de contratarla.
El enfoque de la banca tradicional
El banco convencional ofrece algo que las pymes valoran: relación personal y una gama completa de servicios. El gestor conoce la empresa, hay una sola entidad para cuenta, financiación, avales, leasing o comercio exterior, y la sensación de seguridad es alta.
Las condiciones de remuneración pueden estar vinculadas a la contratación de otros productos o servicios, como la domiciliación de recibos, el uso de TPV o la contratación de seguros. La banca también ofrece alternativas para gestionar los excedentes, como depósitos y fondos de inversión, aunque las condiciones de acceso, los requisitos y la rentabilidad varían según la entidad y el producto.
Entre sus principales ventajas destacan la cercanía, la relación con el gestor y la integración de servicios financieros. Las condiciones de remuneración, los trámites y los plazos de gestión pueden variar según la entidad y el producto contratado, por lo que conviene comparar las opciones disponibles.
Las plataformas fintech amplían las opciones de las pymes para gestionar y rentabilizar sus excedentes de tesorería mediante herramientas digitales que facilitan el acceso a distintos productos financieros. Estas soluciones pueden complementar los servicios de la banca tradicional y ofrecer a las empresas nuevas alternativas para adaptar la gestión de su liquidez a sus necesidades.
Dos productos que conviene distinguir
Dentro de la oferta fintech hay dos herramientas que a menudo se confunden.
La primera es la cuenta remunerada, que ofrece intereses sobre el saldo según las condiciones del producto. Puede ser una opción para mantener el dinero disponible y gestionar la caja operativa o la reserva para imprevistos, siempre que las condiciones de acceso al saldo se ajusten a las necesidades de la empresa. La protección aplicable depende de la naturaleza de la cuenta y de la entidad en la que se mantenga el dinero.
La segunda opción son los fondos monetarios, que invierten en instrumentos del mercado monetario y activos de deuda a corto plazo. Pueden ser una alternativa para gestionar excedentes que no se necesitan de forma inmediata, aunque su rentabilidad varía según las condiciones del mercado y el capital está sujeto al riesgo de inversión. No son depósitos bancarios y no cuentan con la garantía de depósitos propia de estos productos. Antes de invertir, conviene comprobar los plazos de reembolso y la disponibilidad efectiva del dinero.
La diferencia entre ambas no es de grado, sino de naturaleza: una cuenta remunerada y un fondo monetario tienen características, riesgos y mecanismos de protección distintos, por lo que conviene entender sus condiciones antes de elegir.
Más que elegir entre banco tradicional y digital, conviene distribuir la tesorería según su finalidad. La caja operativa, destinada a cubrir los pagos de las próximas semanas, debe priorizar la disponibilidad del dinero. La reserva para imprevistos necesita un acceso rápido, mientras que los excedentes que previsiblemente no se utilizarán durante meses permiten valorar otras alternativas para obtener rentabilidad, teniendo en cuenta los riesgos y los plazos de reembolso.
Lightyear, una alternativa digital para gestionar los excedentes
Entre las plataformas digitales que ofrecen soluciones para la tesorería empresarial se encuentra Lightyear. Su propuesta puede resultar de interés para las empresas que buscan alternativas para gestionar una parte de sus excedentes, incluidos los productos del mercado monetario disponibles a través de su plataforma, de acuerdo con las condiciones aplicables.
Estas soluciones pueden complementar la operativa bancaria habitual, sin que la empresa tenga que sustituir necesariamente su entidad de referencia. Antes de utilizarlas, conviene revisar la disponibilidad de los productos para empresas en España, sus costes, los riesgos asumidos y los plazos efectivos de acceso al dinero.
¿Qué hacer antes de elegir una opción?
Muchas pymes optan por combinar ambos modelos: el banco tradicional como entidad principal para la financiación y la relación, y una o varias fintech para la gestión ágil del excedente. La conveniencia de esta combinación dependerá de las necesidades de cada empresa y de las condiciones de los productos disponibles.
Antes de trasladar dinero conviene comprobar varias cosas. La primera es quién custodia los fondos y qué protección tienen. La segunda, el coste real, que incluye las cuotas del plan, las comisiones de gestión y las condiciones de retirada. También hay que ver la liquidez efectiva, es decir, cuánto tarda el dinero en estar disponible, y el encaje fiscal y contable, que conviene consultar con el asesor. Por último, es prudente evitar la dependencia operativa y no concentrar toda la tesorería en una sola plataforma.

