A los inversores les gusta la gestión activa. Eso es, al menos, lo que dejó entrever una encuesta realizada a más de 110 de 110 gestores y selectores de fondos durante una conferencia realizada por esta entidad en Budapest hace menos de un mes. 
 
Los gestores afirmaron que la inversión pasiva sigue siendo un elemento secundario en sus carteras. En concreto, un 58% de los encuestados afirmaba que asigna menos del 10% de su portfolio a estrategias de gestión pasiva.

Quizá esto se deba a que el objetivo de más de la mitad de los clientes de estos gestores es la percepción de rentas. Además, según dicen en Schroders, “el 29% reveló que el objetivo principal de sus clientes es la apreciación del capital invertido a través de rentas regulares y el 27% perseguía exclusivamente obtener rentas periódicas”.

Para Carlo Trabattoni, responsable del canal intermediario europeo y GFIG de Schroders: «No nos sorprende que las rentas periódicas y la gestión activa sigan siendo dos sólidas temáticas de inversión entre los intermediarios. No obstante, una de las cuestiones principales que plantea la encuesta es cómo afrontar la desconexión entre la predisposición al riesgo de los inversores finales y el horizonte de inversión con sus expectativas de rentabilidad.

Creemos que los fondos de gestión activa pueden ayudar a alcanzar esos objetivos. En el actual contexto de elevada volatilidad en el mercado, es necesario que la asignación de activos y riesgos en las carteras esté basada en decisiones fundadas y prudentes. Aconsejamos a los inversores que recurran a asesores financieros para determinar la asignación de activos y riesgos adecuada para cada uno de ellos»”.

En otra encuesta posterior y más exhaustiva, quedó claro que “los vehículos de inversión más populares son los fondos de renta variable, y más de la mitad de los encuestados (el 52%) prefiere recomendar fondos de gestión activa a otros instrumentos, como la inversión directa en acciones o los ETF. Sólo el 4% de los intermediarios encuestados prefieren recomendar ETF a sus clientes”.

Otra de las conclusiones de esta encuesta es que los intermediarios afirman que la predisposición de los inversores por el riesgo no se corresponde con sus expectativas de rentabilidad. En concreto, los participantes en afirmaban que “los errores más frecuentes de los inversores son mostrar demasiada aversión al riesgo y tener un planteamiento excesivamente cortoplacista, y el 86% declaró que algunos de sus clientes tenían unas expectativas de rentabilidad poco realistas”.

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