Las infraestructuras y el consumo siguen manteniendo el presente y posiblemente el futuro de los mercados emergentes, a pesar de que empiezan a asentarse ciertas debilidades que de no ser resueltas con las medidas adecuadas, podrían acabar minando las perspectivas del que ya es de manera oficiosa el motor del mundo.
El motor de la economía tiene los filtros sucios; al menos eso se desprende del análisis que se pude hacer si observamos el crecimiento de los países emergentes en términos de PIB y la relación con los mercados de renta variable. A finales de año expertos señalaban que todo el mundo está recomendando invertir en países emergentes, por lo que es casi mejor empezar a retirar posiciones y ver qué sucede.”
 
Los mercados de renta variable de India, Brasil o China han visto como el flujo de capital empezaba a retirarse de sus mercados, buscando mejores alternativas, más baratas y con mayor potencial. Así en lo que va de año el rendimiento de estas economías no ha sido el esperado.
 
Entre los actores principales que representan el papel del riesgo no hay mucha novedad: el sobrecalentamiento de la economía, la creciente inflación, el aumento del precio del petróleo o la revalorización del precio de su moneda, lo que está haciéndoles perder competitividad en los mercados internacionales.
 
En un desayuno para medios ofrecido por la gestora Raiffeisen Capital Management, el gestor Patrick Pastollnigg ha señalado además que “también están presentes los riesgos políticos” derivados del control de ciertas empresas por parte de ciertos gobiernos con gusto por meter mano en las ejecutivas. Algo, ha señalado, el experto, “que no gusta a los inversores”.
 
Brasil está en ese grupo de países que tienen que retomar la senda alcista, según señala Pastollnigg. A pesar de que el comienzo de año ha sido decepcionante “todo apunta a que en el medio plazo” el país retomará la senda de la prosperidad.
 
Uno de los elementos clave en la recuperación de Brasil será y de hecho es, la clase media. Y es que el consumo es la balanza que esta clase debe equilibrar. Una clase media en auge, que según estimaciones del propio Pastollnigg, podría alcanzar el 56% de la población en los próximos 4 años.
 
Sin embargo este consumo trae de la mano sus consecuencias. El endeudamiento de las familias está en niveles rércord; desde el año 2007 las familias brasileñas han visto como su nivel de deuda se ha triplicado, “sobre todo en créditos dedicados al sector consumo” por lo que el experto reconoce que podemos estar ante una sociedad excesivamente consumista.
 
Así las cosas, la coyuntura actual no frena las expectativas del gestor por Brasil. Unas expectativas que se mantienen en el largo plazo, ya que de momento, señala el experto, el potencial de crecimiento del índice Bovespa es limitado.
 
Otro de los focos de atención del gestor ha sido México, la hermana pequeña, aunque destacada, de los mercados emergentes. Y es que la solidez de su economía, las condiciones macro estables y el volumen de exportación “propician una tendencia alcista tras la corrección actual”.
 
Para mirar hacia México, debemos mirar hacia EEUU. Bien se podría decir que la economía mexicana viene muy ligada a lo que suceda en el gigante americano, ya que “hacía allí se dirigen la mayoría de las exportaciones”.
 
A pesar de las correcciones sufridas en México, el experto ve también potencial de crecimiento en sus mercados.