En cuanto las bolsas se recuperan total o parcialmente, estos inversores salen del mercado. Sin embargo, los análisis de la historia del mercado llevados a cabo por Fisher Investments España sugieren que esa manera de actuar puede ser contraproducente para los inversores a largo plazo.

Según la experiencia de Fisher Investments España, algunos inversores, a pesar de que no abandonaron el mercado durante la contracción, ceden a la tentación de vender en cuanto las acciones alcanzan su punto de equilibrio, es decir, cuando vuelven a marcar sus máximos anteriores o algún valor arbitrario. La razón estriba en que soportar una caída puede ser emocionalmente difícil, y muchos inversores no quieren volver a pasar por ello. Los estudios en el ámbito de las finanzas conductuales sugieren que el dolor que causa una pérdida es más del doble que el placer que genera una ganancia de dimensiones similares. i Tanto es así, que esos inversores están dispuestos a hacer lo que sea con tal de evitar más dolor. En este caso, a vender sus acciones cuando llegan al máximo anterior o punto de equilibrio. Les parece que es un buen punto para salir del mercado. De esta forma, evitan que su cartera pierda valor y se ahorran la negatividad que sospechan que se avecina.

Pero este comportamiento puede salirles caro a largo plazo: los análisis de la historia del mercado llevados a cabo por Fisher Investments España muestran que los nuevos mercados alcistas (definidos como un período prolongado marcado por la revalorización general de las cotizaciones) tienden a superar con creces los máximos anteriores. Consideremos, por ejemplo, el mercado alcista que sucedió al mercado bajista de 2007-2009. La renta variable mundial comenzó a depreciarse a mediados de junio de 2007, y tocó suelo a principios de marzo de 2009.ii Posteriormente, comenzó un nuevo mercado alcista, y la renta variable se revalorizó un 115,3% hasta recobrar sus máximos anteriores a finales de febrero de 2013.iii Pero continuó su escalada, y cuando el mercado alcista llegó a su fin en febrero de 2020, había aumentado otro 140,1%.iv  O examinemos, por ejemplo, lo sucedido a principios de junio de 1990— Fisher Investments España utilizará en este caso, a fines ilustrativos, el índice estadounidense S&P 500 expresado en USD, debido a su larga serie de datos disponibles. Al principio, las acciones estadounidenses se desplomaron rápidamente y tocaron fondo al cabo de unos pocos meses.v Entonces comenzó un nuevo mercado alcista. Siete meses más tarde, la renta variable ya había eclipsado los máximos anteriores y registraba un 26,6 % más.vi  El mercado alcista siguió avanzando decididamente. Al finalizar, se había apreciado un 410,6 % y superado concreces su punto de equilibrio previo.vii  Los inversores que vendieron en el umbral de rentabilidad se perdieron una parte importante de esos mercados alcistas.

Consideremos también otra cuestión: la rentabilidad anualizada largo plazo del S&P 500 (una vez más, utilizamos este índice debido a su larga trayectoria) es del 10 %: Esta cifra contempla tanto los mercados alcistas como bajistas.viii Los mercados bajistas anteriores a 2022 duraron, en promedio, unos 24 meses, y registraron una depreciación media del 39%.ix  Los mercados alcistas, por su parte, tuvieron una duración media de 60 meses y reportaron una rentabilidad de aproximadamente el 178%.x  En opinión de Fisher Investments España, a largo plazo es esencial mantener la inversión, ya que ello permite aprovechar los beneficios del interés compuesto, es decir, beneficios sobre los anteriores beneficios Supongamos, por ejemplo, que invertimos 10 000 EUR con una rentabilidad anual del 7 %. Al cabo de un año, esa inversión generaría 700 EUR. Si al año siguiente la mantuviéramos al mismo 7 % de rentabilidad, pero añadiendo los 700 EUR al capital inicial, la ganancia sería de 749 EUR y el capital final, por tanto,11 449 EUR. Obsérvese que el segundo año la rentabilidad sería de 749 EUR en lugar de 700 EUR. Esos 49 EUR son la rentabilidad extra obtenida al invertir los beneficios del primer año. Al principio la cifra no será considerable, pero las ganancias se irán acumulando con el tiempo y el resultado final puede ser espectacular. Si no se hace ningún retiro, esa inversión hipotética con un 7 % anual se multiplicaría más de diez veces en 35 años. Es más: el capital inicial se triplicaría aunque ese porcentaje fuera de la mitad. A nuestro juicio, es importante tenerlo en cuenta, sobre todo a largo plazo.

Estos beneficios compuestos son fundamentales para los inversores que necesitan un crecimiento a largo plazo para financiar sus objetivos. Con el tiempo, pueden ayudarles a superar la inflación (definida como un aumento generalizado de los precios en toda la economía) y a acumular lo suficiente para obtener los ingresos necesarios durante la jubilación, sufragar sus viajes, ayudar a sus seres queridos o cualquier otra finalidad. Por tanto, es razonable pensar que, cuando un inversor adquiere acciones con esos propósitos, seguramente al principio no piensa: "mantendré la inversión durante el mercado bajista, y en cuanto llegue al umbral de rentabilidad, saldré del mercado". En opinión de Fisher Investments España, probablemente su objetivo inicial fue obtener una rentabilidad a largo plazo, equiparable a la del mercado. Por consiguiente, consideramos que es importante tener presente esa intención —y ese objetivo— original. Ello ayudará al inversor a no caer en errores conductuales como vender en el umbral de rentabilidad.

Fisher Investments España es el nombre comercial utilizado por la sucursal en España de Fisher Investments Ireland Limited,  (“Fisher Investments España”). Fisher Investments Ireland Limited es una sociedad de responsabilidad limitada constituida en Irlanda que opera bajo la denominación de Fisher Investments Europe (""Fisher Investments Europe""). Fisher Investments Ireland Limited y su nombre comercial, Fisher Investments Europe, están inscritos en el Registro Mercantil de Irlanda con los números 623847 y 629724. Fisher Investments Europe está regulada por el Banco Central de Irlanda. El domicilio social de Fisher Investments Europe es 2 George’s Dock, 1st Floor, Dublin 1, D01 H2T6 Ireland. Fisher Investments Europe externaliza parcialmente diversos aspectos de las funciones cotidianas de asesoramiento de inversión, gestión de carteras y operaciones bursátiles a sus filiales.

El presente documento recoge la opinión general de Fisher Investments Europe y no debe ser considerado como un servicio de asesoramiento personalizado en materia de inversiones o fiscal ni un reflejo de la rentabilidad de sus clientes. No se garantiza que Fisher Investments Europe siga sosteniendo estas opiniones, las cuales pueden cambiar en cualquier momento a la luz de nuevos datos, análisis o consideraciones. La información que figura en el presente documento no pretende ser una recomendación o un pronóstico de las condiciones del mercado. En su lugar, tiene por objeto esclarecer los aspectos tratados. Los mercados actuales y futuros pueden diferir ampliamente de los que se describen en este documento. Asimismo, no se garantiza la exactitud de ninguna de las hipótesis empleadas en los ejemplos contenidos en el presente documento.


i "The Effect of Myopia and Loss Aversion on Risk Taking: An Experimental Test", Richard H. Thaler, Amos Tversky, Daniel Kahneman y Alan Schwartz, The Quarterly Journal of Economics, mayo de 1997. "Prospect Theory: An Analysis of Decision Under Risk", Daniel Kahneman y Amos Tversky, Econometrica, marzo de 1979.

ii Fuente: FactSet, a 11/4/2023. MSCI World con reinversión de dividendos netos, valores expresados en EUR, del 15/6/2007 al 9/3/2009.

iii ibid. MSCI World con reinversión de dividendos, valores expresados en EUR, del 9/3/2009 al 28/3/2013.

iv ibid. MSCI World con reinversión de dividendos netos valores expresados en EUR, del 28/3/2013 al 19/2/2020.

ibid. Rentabilidad del S&P 500 con reinversión de dividendos, del 16/7/1990 al 11/10/1990. Valores expresados en USD. Las fluctuaciones entre el dólar y el euro pueden influir en el rendimiento de una inversión al alza o a la baja.

vi ibid. Rentabilidad del S&P 500 con reinversión de dividendos, del 11/10/1990 al 13/2/1991. Valores expresados en USD. Las fluctuaciones entre el dólar y el euro pueden influir en el rendimiento de una inversión al alza o a la baja.

vii ibid. Rentabilidad del S&P 500 con reinversión de dividendos, del 13/2/1991 al 24/3/2000. Valores expresados en USD. Las fluctuaciones entre el dólar y el euro pueden influir en el rendimiento de una inversión al alza o a la baja.

viii Fuente: FactSet, a 11/4/2023. Afirmación basada en la rentabilidad anualizada del S&P 500 con reinversión de dividendos, del 31/12/1925 al 31/12/2022. Valores expresados en USD. Las fluctuaciones entre el dólar y el euro pueden influir en el rendimiento de una inversión al alza o a la baja.

ix Fuente: FactSet, a 11/4/2023. S&P 500 sin reinversión de dividendos, del 9/9/1929 al 31/3/2023. Valores expresados en USD. Las fluctuaciones entre el dólar y el euro pueden influir en el rendimiento de una inversión al alza o a la baja.

x Fuente: FactSet, a 11/4/2023. S&P 500 sin reinversión de dividendos, del 9/9/1929 al 31/3/2023. Valores expresados en USD. Las fluctuaciones entre el dólar y el euro pueden influir en el rendimiento de una inversión al alza o a la baja.