Los expertos de Pioneer Investment confirman que 2015 será un año de renta variable, aunque destacan riesgos geopolíticos que podrían desestabilizar a los mercados. Uno de ellos el ‘efecto contagio’ que se produzca en otros países como España tras una posible victoria de Syriza en las elecciones griegas de este domingo.

Las elecciones de Grecia que tendrán lugar el próximo domingo, 25 de enero, podrían ejercer como “elemento desestabilizador de los mercados”, además de un “riesgo” evidente para las bolsas, según Mónica Defend, directora de Asignación Global de Activos de Pioneer Investments, no por el hecho de que un partido como Syriza pudiera alcanzar el poder, sino debido al “efecto dominó” que puede causar en otros países que se enfrentan a comicios generales este año, como, por supuesto, es España.

“Somos conscientes de ese riesgo”, reconoce al tiempo que no ve una salida de Grecia de la zona euro porque “nadie la querría” y hace hincapié en que “la situación fue mucho peor hace dos años” para el país heleno.



Renta variable
La bolsa teniendo recorrido alcista de cara al 2015. Defend observa un potencial de subida adicional cercano al 13% para Wall Street, otro 8% debería subir el mercado europeo y hasta un 6% los países emergentes de manera conjunta en lo que queda de ejercicio.

Defend opta por no especificar pues asegura que es “cuestión de ciclo” y no tanto de “seleccionar país por país” a la hora de elegir activos. “Tenemos una visión positiva y es una buena situación, sin duda, para el sector financiero”, reconoce la analista, a las puertas de conocer la decisión adoptada en el seno del Banco Central Europeo acerca de si aprueba o no –y en qué términos- un programa de compra de activos QE.

En términos sectoriales, muestra su preferencia por compañías cíclicas frente a defensivas, “sin contar con el sector energético” pese a que sí apuesta por mantener “un leve porcentaje de utilities” así como healthcare.


Estados Unidos, líder de la recuperación
La subida de la renta variable vendría respaldada, como es lógico, por una recuperación más acusada de las principales economías. Este es el caso evidente de Estados Unidos cuya economía “es más sólida, el crédito está fluyendo, el mercado laboral lo está haciendo mejor (con una tasa del 5,4%) y muchos factores se están comportando razonablemente bien”, afirma Robert Wescott, presidente de Keybridge Research y asesor del Comité de asignación global de activos de Pioneer Investments. En línea con esta visión positiva, la gestora maneja un rango de crecimiento para Estados Unidos del 5,5% a cierre del año.

WESCOTT

ROBERT WESCOTT, PIONEER INVESTMENT

De su recuperación se deriva asimismo una apuesta alcista sobre el dólar frente al euro y al yen, aunque descartan que a lo largo de 2015 el cruce de las dos divisas más negociadas del mundo alcance la paridad.

“Dudo que a la Reserva Federal le importe demasiado la situación actual del dólar. No creo que intervenga para conseguir el cambio 1 dólar/1 euro y será algo que tardará mucho tiempo en producirse”, recuerda Wescott, el que también fuera asesor del gobierno del presidente Bill Clinton.


El petróleo, clave del año
“Ahora ha sido el momento en el que el mundo ha dicho ‘no’.Basta, el petróleo es demasiado caro”. Wescott se muestra decidido en su idea acerca de los países productores de crudo han mantenido durante años “una burbuja” en el precio consiguiendo que “hayan vuelto a poner los pies en la Tierra”.

Es más, el experto incide en las consecuencias negativas que tendrá sobre “la mayoría de los países” una caída que “no ha venido motivada por una demanda más baja” después de “muchos años” manteniendo los precios “demasiado caros” por el “cartel” que conforman los países productores y exportadores de petróleo.

El efecto positivo de esta caída abrupta del precio del barril “ya se está notando en la economía”, en contra de la opinión de muchos analistas que consideran que su repercusión será a futuro. “En estos momentos, el gasto por consumo de petróleo en US alcanza los 700.000 millones de euros”, lo que representa el 1% del PIB del país. El ahorro que supondrá para los consumidores el retorno a 40 dólares el barril “desde el pasado verano” es una de las primeras consecuencias que hará que los consumidores destinen ese dinero bien a productos de ahorro o bien al consumo de otros bienes y servicios.

En lo que queda de año, Wescott no descarta que el barril caiga a niveles en torno a los 30 dólares para estabilizarse no más allá de los 60 dólares.