El sentimiento de Risk-off se estanca en los mercados. Preocupa el crecimiento global, el futuro de China ante su cambio de modelo económico, el continuo desplome del precio del crudo y el aumento de las tensiones geopolíticas que, desgraciadamente, incluyen cada vez más atentados terroristas.

 
Si nos centramos en el mercado español, hay que ampliar la lista: tensiones e incertidumbre política, sin un gobierno nacional en funciones. Unos resultados nada favorables para el mercado. España puede enfrentarse de nuevo a elecciones en poco tiempo, pero incluso si se pudiera formar gobierno, probablemente llegaría a ser bastante inestable.
 
Todo un cóctel que hace que los inversores estén vendiendo a toda costa. Ni siquiera los comentarios por parte de los miembros del Banco Central Europeo (BCE) respecto a la necesidad de una mayor acción en política monetaria en un futuro cercano han conseguido detener o amortiguar el impacto negativo.
 
Ante este escenario, es comprensible que tanto el mercado de valores como de bonos español estén siendo fuertemente vendidos. Aún así, creemos que la caída de las acciones españolas parece ser una reacción exagerada dado el rendimiento de otros índices de renta variable periféricos como el SPMIB italiano o el índice de Portugal. A más largo plazo, seguimos convencidos de que la renta variable de España está razonablemente barata con una rentabilidad por dividendo del 4,6% y una PE adelantado de menos de 15.
 
Alcistas en valores europeos y japoneses vs. EE.UU.
 
Si atendemos a las valoraciones así como al nuevo ciclo de subida de tipos en EE.UU., estaríamos alcistas en valores europeos y japoneses, ya que en 2016 estarán impulsados por las políticas monetarias y un mayor estímulo fiscal. Dentro de Europa, favorecemos al sector de consumo y las empresas exportadoras, que se beneficiarán de la caída del euro así como del impacto positivo que suponen los bajos precios del petróleo para los ingresos disponibles en los hogares, y por consiguiente para el consumo privado, que elevará la inflación, los salarios y el empleo. Además, unos precios más baratos en las materias primas protegerán a las empresas contra un estrechamiento de los beneficios, lo cual añadirá flexibilidad para incrementar los salarios, estimulando así adicionalmente la economía.
 
En Japón vemos un mejor posicionamiento en fabricantes de automóviles e industriales. Sin embargo, evitaríamos el sector financiero en ambas regiones, Europa y Japón, aunque sí podría ser interesante sobreponderar al sector en EE.UU. (especialmente bancos) así como el sector consumo y biotecnología. A nivel general, estamos menos alcistas en EE.UU. y creemos que en 2016 el mercado de valores estadounidense tendrá un comportamiento inferior al de Europa o Japón.
 
El riesgo de reputación en el sector de los automóviles en Europa sigue siendo una amenaza presente después de que las acciones de Renault se desplomaran ayer un 20% al filtrarse que la compañía podía estar siendo investigada ante un posible fraude en las emisiones de gases contaminantes de sus vehículos. Queda evidente la enorme sensibilidad de la industria de automóviles europea a cualquier sugerencia de escándalo.