Contar con ahorros para pagar la entrada de un piso, el importe equivalente al 20% del precio total de la vivienda, constituye la clave principal para decidir comprar en vez de alquilar, por encima de las posibilidades de pagar mensualmente las letras de la hipoteca, según un estudio del Departamento de Economía de la Empresa de la Universidad Carlos III de Madrid. "Las restricciones de renta apenas influyen para comprar una vivienda, justo al contrario que las restricciones de la riqueza (tener recursos para pagar la entrada)", indica el estudio, que considera que una familia tiene restringida su renta si el 33% de su sueldo no alcanza para cubrir las cuotas hipotecarias.
Según el informe, la preferencia por una vivienda en propiedad es tan alta en España que se premia el hecho de ser titular de un piso de unas características inferiores a las deseadas, antes que ser arrendatario de otra vivienda que cumpla las expectativas y con un alquiler asumible. Asimismo, apunta que disminuye la probabilidad de que una persona sea propietario de una vivienda en caso de que cuente con educación superior. El informe lo atribuye a que, de lo contrario, sus posibilidades de movilidad para atender a distintas ofertas de trabajo tendrían un mayor coste. De igual forma, señala que si la persona de referencia de una familia tiene pareja y uno o dos hijos "es menos probable que sea arrendatario" y asegura que el porcentaje de propietarios de vivienda respecto a inquilinos es superior en el medio rural.