En las sociedades desarrolladas, el abandono de la vida laboral no debe suponer una ruptura con la vida anterior y, mucho menos, una pérdida de capacidad económica en un momento en el que se tiene mucho más tiempo para poder disfrutar el ocio
Sin embargo, los cambios económicos y el desarrollo de la sociedad en las últimas décadas han motivado que los estados modernos sean incapaces de garantizar el nivel económico de sus jubilados para evitar que se produzca una brecha y una pérdida de su capacidad económica. El Estado, de momento, garantiza la supervivencia de sus jubilados, sin embargo, las actuales generaciones necesitan algo más, necesitan mantener un nivel de vida similar al que se tiene durante la vida laboral.

Los jubilados del futuro, además de vivir durante más tiempo, también necesitarán un colchón que les permita potenciar todas aquellas actividades lúdicas y de ocio para las que, tras la jubilación, van a tener mucho más tiempo: viajar, actividades culturales etc…

Jubilarse hoy en un país desarrollado supone que se tendrá mucho tiempo para disfrutar del ocio pero, ¿se tendrá también la suficiente capacidad económica?
Desde EFPA lanzamos una serie de consejos para tener en cuenta que el futuro, se debe decidir hoy:

1. La jubilación depende esencialmente de uno mismo

Se debe tomar conciencia de que nuestra situación financiera durante la jubilación depende, esencialmente, de uno mismo, no del Estado o del gobierno de turno. Nuestra situación en la jubilación depende, primero de nuestro esfuerzo de ahorro y, después, de la rentabilidad que le exijamos a nuestras inversiones. No podemos pedirle a la bolsa lo que no ganamos con nuestro trabajo o lo que ganaríamos, con muchísima suerte, en la lotería.
Se debe también tomar conciencia de que la fiscalidad importa y ayuda, pero no debe ser el incentivo fiscal a corto plazo el que nos mueva a ahorrar, sino la situación que queremos tener una vez jubilados.

2. Elegir los productos adecuados

Determinar cuánto, cómo y a través de qué productos ahorrar, es absolutamente necesario pensar en cómo queremos vivir una vez jubilados y cuánto nos costará.
Antes de elegir el producto, con nombres y apellidos, es necesario diseñar qué porcentaje de bolsa, renta fija y liquidez debe tener nuestra cartera. Es más importante que esa distribución de activos esté bien diseñada y sea acorde con nuestros objetivos y perfil, que andar en busca del producto más rentable en cada momento.
Para elegir un producto, lo importante es que encaje en nuestra estrategia, que esté bien gestionado, que podamos conocer puntualmente en qué y cómo invierte, que sepamos su estructura de comisiones y que ésta esté acorde con el valor añadido que aporta el estilo de gestión y no con el regalo puntual de campaña que la entidad que nos lo vende quiera hacernos.

El ahorro para la jubilación, aunque sea a largo plazo, no puede ser algo estático. Las circunstancias del inversor cambian y los mercados también, por lo que habrá que gestionar nuestra cartera y cambiar, en ocasiones, la composición de la cartera y de productos.

Un enemigo importante para las inversiones a largo plazo es la inflación. La tasa mínima de rentabilidad que debemos pedir a nuestras inversiones debe ser igual o mayor que la inflación. En caso contrario, tendríamos rentabilidades negativas.

3. El futuro se decide hoy: comenzar a ahorrar pronto

Es preferible empezar a ahorrar para la jubilación desde que se empiezan a percibir los primeros ingresos del trabajo. Cuanto más tarde empecemos, mayor será el esfuerzo de ahorro que tendremos que hacer, mayor el riesgo que debamos asumir (para obtener la misma rentabilidad) o menores las rentas de las que disfrutaremos.

4. El ahorro no termina cuando nos jubilamos

El ahorro para jubilación no termina el año en que nos jubilamos. La gestión de las inversiones que nos permitirán vivir de esas rentas continúa una vez jubilados y, las circunstancias no son las mismas, con 65 años que con 75 ó con 90, ya que aparecerán nuevos objetivos (dependencia, riesgo de superviviencia del cónyuge sin rentas...)

5. Asesoramiento financiero de calidad

Es muy recomendable apoyarse en un asesor financiero cualificado para planificar y acometer las medidas necesarias. Si es habitual solicitar ayuda especializada para organizar un viaje o incluso decorar la vivienda, más importante es contar con un profesional para garantizar la situación familiar del futuro. Un buen asesoramiento permitirá acometer con mayores garantías las decisiones de inversión que faciliten la consecución de los objetivos planteados para la jubilación.