Mañana viernes 9 de enero Caixabank presentará sus cuentas del ejercicio 2015. Parece que los inversores prefieren esperar a tener los números sobre la mesa, pues el precio de la acción acumula varias sesiones consecutivas pivotando entre los 0,75-0,80 euros.

Mientras Caixabank espera su turno para presentar resultados, el precio está pivotando sobre la zona de soporte/resistencia de los 2,75-2,80 euros. Este nivel es clave porque, después de haber perforado el retroceso de Fibonacci del 61,8% que pasaba por los 3,10 euros, el precio se ha parado en él. Las cuentas que mañana presente podrían servir de excusa para intentar un nuevo ataque a la resistencia de los 3,10 euros, aunque seguiría sin superar la directriz bajista que arrastra desde mediados del año pasado.
 
En cambio, si los resultados no sacian las expectativas del mercado, Caixabank podría recibir un aviso y caer hasta los 2,50 euros, siguiente soporte y nivel sobre el que el valor permaneció aletargado varios meses a lo largo de 2012 y 2013.
 
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Según los indicadores técnicos Premium, las medias están cruzadas a la baja, lo que alerta de que la situación del valor es bajista. De hecho, la media de 40 sesiones pasa un 15% por encima del precio actual, mientras que la de 200 periodos cotiza un 36% más arriba.

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Resultados 2015
Caixabank presentará sus cuentas de 2015 mañana viernes. El consenso de mercado espera que anuncie un beneficio neto de 1.207 millones de euros y unos ingresos operativos de 7.766 millones (Ver: Ibex; momento positivo con ventas de 500.000 millones)

 
A vueltas con su participada Repsol
Caixabank vive pendiente del precio del petróleo pues, como máximo accionista de Repsol (participación del 12,97%) espera que el precio del crudo suba y se estabilice para seguir cobrando el dividendo de la petrolera.

Además, Caixabank tiene pignorado el 2,5% del capital de Repsol en un bono que vence el 22 de noviembre de este año.  El problema para la entidad es que el precio mínimo de canje de los bonos por cada acción de Repsol quedó fijado en 18,25 euros, y el precio máximo en 22,81 euros, precios muy alejados de la actual cotización de Repsol en 9,29 euros.

No obstante, José Lizán, gestor de SICAVs de Auriga SV, indica que “si Repsol logra mantener estable el dividendo, la Caixa podrá pagar sus bonos, a pesar de la minusvalía en valoración de su posición. Todo va a depender de cuánto tiempo esté el crudo en niveles de 30 dólares y del plan de desinversión de Repsol”.
 
Ayer Repsol comunicó nuevas provisiones por valor de 2.900 millones de euros para paliar los desaguisados que el petróleo barato ha hecho en su cuenta de resultados. Estas provisiones llevarán a la petrolera a reconocer un beneficio neto negativo de 1.200 millones de euros. No obstante, esto no quiere decir que tenga que suspender el dividendo, ya que la retribución está asociada a la caja de la compañía y, además, es mediante scrip dividend. Recordemos que la mayor parte de los accionistas han optado siempre por recibir más títulos de la petrolera, en vez de cobrar en efectivo.
 
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