La entidad plantea un ‘sistema mixto de protección’ basado en la idea de ‘mochila austriaca’ con el objetivo de potenciar los contratos indefinidos en nuestro país. Este dinero iría a parar a un fondo de capitalización, similar al fondo de reserva de las pensiones, que se podría cobrar en caso de despido o en el momento de la jubilación. 

Buscamos “convertir que el contrato indefinido se produzca por defecto”, aseguró Rafael Doménech, economista jefe de Economías Desarrolladas de BBVA Research, durante la presentación del Observatorio Económico de España sobre el mercado laboral. España es uno de los países que cuenta con una mayor tasa de temporalidad de la Unión Europea, que se ceba fundamentalmente con los menores de 35 años, y con aquellos trabajadores que cuentan con una educación primaria: 8 de cada diez contratos temporales pertenecen a los empleados más jóvenes y cerca del 30% por aquellos de menor formación.

Además, el estudio cifra en el 15% la brecha salarial entre un contrato temporal y uno indefinido.


Propuestas
BBVA Research plantea reducir el número de contratos a sólo tres: un contrato indefinido, el temporal y un último contrato de aprendizaje, “con vocación”, dicen, “de convertirse en un empleo indefinido” dentro de la misma empresa donde se realicen las prácticas.

Además, proponen un “nuevo sistema mixto de protección” para los trabajadores, diferente a las aportaciones que deben realizar las empresas por sus empleados a la Seguridad Social, y que en caso de que el salario que se cobre sea el mínimo interprofesional el coste correría por cuenta del Estado.

“Estamos sustituyendo parte de la indemnización por un seguro”, comentó Doménech, que paulatinamente se iría incrementando. Pero, ¿en qué consiste exactamente?
FUENTE: BBVA RESEARCH
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Figúrense una situación como la actual: la empresa paga un salario al trabajador y además, en caso de despido procedente, deberá indemnizarle con 20 días por año trabajado en el mejor de los casos.

Pues bien, en base a lo propuesto por los analistas de BBVA Research, parte de la indemnización por despido pasaría a lo que denominan ‘mochila austriaca’ –un modelo del que ya se habló a comienzos de la crisis en nuestro país-. Esta mochila es una ‘carga’ particular de cada trabajador que llevará consigo a lo largo de toda su vida laboral. Allí se aplica en su totalidad y de ahí que BBVA hable de un sistema mixto pues parte de la indemnización seguirá siendo pagada por la empresa.

¿Y de dónde procede la otra parte que formará el monto total de la indemnización en caso de despido? Del sueldo del trabajador. Según un sistema escalonado, a partir del segundo año el trabajador deberá destinar 4 días, 8 días (el tercer año) y 12 días (el cuarto) de su salario a ‘llenar’ esa mochila. La teoría defendida por los expertos es que el sueldo sería “negociado” entre empresario y empleado, pero la práctica podría darse de bruces con este esquema y redundar en un despido infinitamente más barato para la empresa y un sueldo aún más bajo para los trabajadores.

Es lo que denominan “salario en diferido” (cobro por despido/cobro por jubilación), esto es que en la práctica de cada mes el sueldo a percibir será menor.

FUENTE: BBVA RESEARCH

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Fondo de capitalización
Uno de los aspectos positivos es que el dinero que destine cada trabajador a su ‘mochila’ particular irá a parar a un fondo común, gestionado en teoría por el Estado, y que ofrecerá una rentabilidad mayor (a largo plazo, entendemos) que el cobro de este dinero vía indemnización.

Preguntados por el tipo de inversiones o la rentabilidad exacta que podría generar a futuro los analistas consideran que depende de múltiples variables así como del “perfil de riesgo” que asuma el fondo.

Lo plantean, del mismo modo, como un “complemento” a la pensión pública, aunque no creen que tenga un impacto negativo sobre la contratación de planes privados de pensiones.