La compañía española ultima su camino a seguir en medio de las dudas para garantizar su estabilidad de cara al futuro. Las entidades bancarias y los bonistas podrían asumir el 75% de la compañía, según han informado varias agencias.
 
Parece queAbengoa sigue dando pasos hacia garantizar su estabilidad. Según han avanzado diferentes agencias de información, la empresa andaluza estaría desarrollando un plan de viabilidad que recogerá sus iniciativas para rentabilizar el negocio, que servirá de base a KPMG, que actuará de asesora de la banca en este proceso, con el fin de desarrollar una estrategia más global que garantice el futuro de la compañía.

De esta forma, los bancos acreedores considerarían este plan como el principio de cualquier iniciativa relacionada con Abengoa, puesto que se podría conocer el detalle de su situación, después de dos meses de presentarse el preconcurso de acreedores.
Lo primero de todo sería resolver el entresijo que hay entre 700 sociedades en unos 80 países. Cada uno con su respectiva facturación y deuda. Números que en este momento no resultan nada claros.
Por otro lado, este plan identificará cada proyecto de la compañía, con su nivel de financiación y perspectivas. Algo que haría posible establecer una diferenciación entre diferentes propuestas, que podrían ser rentables cuando en un principio se consideraban absolutamente inviables.

¿En qué consistirían? A tenor de estas informaciones de las que hacemos mención, Abengoa podría activar el plan de desinversiones de 1.200 millones de euros planteado en su plan estratégico del verano del pasado año, meses antes del preconcurso. Así, el grupo ya ha colgado el cartel de "se vende" en algunos de sus inmuebles en Madrid y Sevilla, considerados activos no estratégicos.

De no cubrirse las necesidades de liquidez con estas desinversiones, la banca acreedora plantea la posibilidad de que sean los bonistas u otras entidades bancarias quienes aporten los fondos, si bien no descarta la vía de conceder nuevos créditos.

Una vez que se conozca el plan, KPMG revisará las cifras y elaborará una estrategia global que podría pasar por un calendario de desinversiones, una reestructuración de la deuda e incluso el concurso de acreedores, así como una combinación de estas vías.

Con todo, las acciones no han respondido positivamente en el día de hoy una vez se ha conocido esta noticia. Sus títulos B caen en torno a un 2,5% y se encuentran sobre los 0,19 euros.