Juan Ramón Rallo, economista, abogado y autor del libro 'Contra la renta básica', analiza la actualidad de la situación económica de España. 

Como señalaba presenta su nuevo libro “Contra la renta básica” y le voy a hacer una pregunta que puede resultar obvia… ¿Por qué contra la renta básica?

El libro utiliza la renta básica casi como excusa para reflexionar sobre algo más básico y mucho más extendido que es la redistribución de la renta. Lo que sucede es que la renta básica hay que redefinirla como una asignación mensual de dinero universal a todas las personas e incondicional. Es decir, quieran trabajar o no, sean ricos o pobres. La renta básica en estos términos es la redistribución de la renta más amplia, más imparcial, más generosa, incluso, que quepa imaginar.

Con lo cual, ya que he querido criticar la redistribución de la renta, he tomado la renta básica como paradigma y los argumentos que han utilizado sus principales valedores para promover esta iniciativa que, si bien no está presente en ningún país del mundo, sí me temo que será una de las políticas que a lo largo de las próximas décadas iremos viendo cómo se extienden en todas nuestras sociedades occidentales. Casi de manera preventiva intento plantear una enmienda a la totalidad de lo que supone, no sólo la renta básica, sino en general toda la redistribución coactiva de la renta. 

A lo largo del libro señala que al final “la renta básica genera más desigualdades”. ¿Cómo explica esto si en principio el fin es el equilibrio entre rentas? ¿Por qué la considera injusta entonces?
Genera una desigualdad moral. Es decir, algunos individuos están subordinados a otros individuos. Entender la renta básica como un derecho incondicional significa que si unas personas tienen un derecho incondicional a cobrarla, otras personas tienen una obligación a pagarla. Eso obviamente quiebra el principio básico que es el de igualdad moral o igualdad jurídica. 

A la hora de querer proponer una igualdad material en lo básico se promueve una desigualdad fundamental en la consideración jurídica de cada persona. Se convierten a unas personas en acreedores netos y a otras en deudores netos. Unas personas sin haber decidido se ven privadas de su libertad para que otras personas cobren incondicionalmente la renta básica. Eso obviamente quiebra los derechos iguales de partida que tenemos todas las personas y, por eso, es injusta. Es injusta por lo que tiene de coactiva, de involuntaria, de coercitiva. Dicho de otra manera, incluso los fines más nobles, si son coactivos pueden volverse injustos.

También indica que “sin Estado de Bienestar podría desarrollarse una sociedad de bienestar”. ¿Cuál es esa sociedad ideal que busca Rallo? 
Es una sociedad donde las personas tengan la autonomía para desarrollarse fuera de la bota de otras personas, otros grupos u otras instituciones como el Estado. Básicamente, el libro bosqueja en su inicio cuál es la filosofía política del liberalismo, que obviamente comparto y me adscribo, que se basa en tres pilares: respeto a la libertad individual de cada persona, respeto a la propiedad libremente adquirida y respeto a los contratos libremente suscritos. 

La sociedad que se derive del respeto estricto de esos principios es la sociedad en la que me gustaría vivir. Sociedad que, además, no es en sí misma una utopía finalista. El liberalismo es un marco para las utopías. Uno de los pocos lugares donde se han podido desarrollar las utopías socialistas, comunas socialistas, era en una sociedad tan liberal como la estadounidense en el siglo XIX. Lo que no podemos hacer es imponer a la gente obligaciones que no sean las esenciales para la convivencia dentro de la sociedad con la que esa persona no esté de acuerdo. Ya de partida ya se diría que unas personas tienen derecho a gobernar sobre otras. Eso es lo que el liberalismo no admite. El liberalismo lo que promueve es la tolerancia y el respeto a los demás para que cada cual pueda perseguir su propio proyecto vital.

¿Garantizaría la sanidad y la educación de toda la población?
Sí, de hecho, de la misma manera que la alimentación o la vestimenta están en el mercado, sin ir más lejos cotizan aquí mismo estas compañías y son perfectamente accesibles para todos –aunque puede haber algún caso excepcional en el que no lo sean y se le ayude en concreto a esa persona para que pueda tener acceso a una comida básica y una vestimenta básica–, pues con la educación y sanidad pasa lo mismo. 

La educación y sanidad libres, desreguladas, competitivas, sometidas al usuario y no a la burocracia política, son servicios de calidad y perfectamente accesibles para todo el mundo, o prácticamente para todo el mundo. Añado este último matiz porque insisto que hay gente que se puede quedar descolgada y pueda haber una obligación moral a ayudarles. Pero, en general, el ciudadano medio, e incluso el ciudadano medio en la parte baja de la distribución, no deberían tener ningún problema para acceder a una sanidad y a una educación privada y libre.

Pasando a hablar de términos económicos, últimamente se habla mucho de las previsiones de crecimiento para el PIB en España, según los últimos datos creceremos este año entorno al 3,5%. ¿lo ve factible? ¿Cómo ve actualmente a nuestro país? ¿Estamos verdaderamente ante una recuperación sólida?
La verdad es que en este tema me he equivocado bastante, no me cuesta reconocerlo. Mi previsión desde luego no era que creciéramos ni al 3,5%, ni al 2,5%, e incluso el 2% me parecía bastante optimista. Es  verdad que cuando hice todas estas críticas no estaba el petróleo como está, el euro no se había depreciado lo que se ha depreciado y no había QE.

Pero más allá de las cifras, estamos en un momento en el que está volviendo de nuevo a fluir el crédito a empresas y a familias, donde hay una mayor propensión al gasto debido al optimismo sobre el escenario macroeconómico y eso sí te puede llevar a crecimientos del 3%. Ahora, el problema, más allá de estas cifras macroeconómicas más puntuales, es la sostenibilidad del modelo de crecimiento. El problema que yo veo y sigo viendo es que los desequilibrios fundamentales de la economía están mejor que en 2010, por ejemplo, siguen sin haberse solventado y mientras no ocurra, decir que hemos salido de la crisis es falso. Podemos estar en vías de salir de la crisis, pero desde luego no hemos salido.

Es decir, no estamos ante una recuperación sólida de la economía…
Más que sólida, autosostenible no lo es. Seguimos dependiendo de los demás. Por ejemplo, si mañana se cerraran los mercados financieros, y se pueden cerrar, España puede quebrar. No digo que podamos decrecer un 1%, no. Puede quebrar. Entonces, que un país al que se le cierra la financiación, aunque no sea imputable al país, y a lo mejor podría haber motivos para que se nos cerrara la financiación, pueda quebrar… 

Decir que hemos salido de la crisis me parece algo falaz. Y, sobre todo, cuando el modelo productivo no ha acabado. El motor de la construcción no ha sido reemplazado por nada y eso está visible en el masivo desempleo que estamos teniendo. No estoy diciendo que la recuperación no existe porque tenemos un 23% de paro, porque ha caído desde el 26%, pero hay que tener en cuenta que crear empleo no es tan fácil como decir “reinflamos el gasto”. Crear empleo es crear nuevas industrias, nuevas empresas, y todo eso todavía no está. Y todo eso la gente que está cerca de los mercados entenderá que es un proceso complicadísimo y muy difícil. Mientras eso no esté resuelto, no se puede hablar del fin de la crisis. 

Desde su punto de vista… Cuando dentro de unos meses se dé por finalizado el programa de compras del Banco Central Europeo, ¿lo acusará la economía española?
Sobre el QE no tenemos mucha experiencia histórica en relación a cuáles son sus verdaderas consecuencias. A priori, el QE lo que está haciendo es que en una economía que necesita desapalancarse es frenarlo. Si necesitamos que se desapalanque rápidamente la economía desde luego el QE es una política equivocada. Luego lo que está impulsando el crecimiento en parte es un gran juego de suma cero. Es decir, deprecio el euro, con lo cual Estados Unidos se enfría y Europa se calienta. Pero, lo que necesitamos es que la economía se recupere sobre bases operativas sólidas. No que sea yo el que te quito este mercado, crezco un poco, y cuando tú me lo vuelvas a quitar yo decrezco. Eso es lo que propone el QE. Cuando se retire ya veremos cómo se retira, porque una cosa es dejar de comprar, que es lo que se va a hacer, otra sería el tapering, es decir, empezar a vender, y desde luego si empiezas a vender en un contexto donde la gente se ha apalancado a tipos de interés muy bajos pues obviamente la economía lo resiente, lo cual no significa que no haya que subir tipos de interés. 

¿Qué le parecen las diferentes reformas que ha realizado España? 
Me parecen escasas y timoratas. En algunos casos me parecen contrarreformas y no reformas. Quizá la mejor ha sido la reforma laboral, pero aún así se ha quedado corta. No sólo se ha quedado corta por lo que el Gobierno puso en la ley, que también, sino por porque además los tribunales la han ido aguando. 

Con lo cual, incluso la mejor reforma se ha quedado muy corta. Luego hemos tenido una reforma financiera, a mi juicio equivocada. Es verdad que ha estado bien reflejar las vergüenzas del sistema financiero, que es algo que no hizo el PSOE, ya que metió la basura debajo de la alfombra. El Gobierno actual lo que hizo fue cargar la basura a los contribuyentes y eso es un error. 

¿Con respecto al resto de reformas? En realidad la legislatura terminó en julio de 2012 cuando Mario Draghi dijo aquellas famosas palabras de “haré todo lo posible para salvar al euro”. Ahí terminó la legislatura y prácticamente no ha habido nada más que reformas con un cariz propagandístico de prometer muchas cosas pero a la hora de la verdad no hacer nada.

¿Es partidario de bajar los impuestos? 
Yo propongo bajar impuestos, pero esto también implica bajar el gasto. De entrada, revirtiendo todas las subidas que hemos tenido desde el Gobierno de Zapatero. Hablaríamos de una propuesta de reducción de gasto público de 130.000 millones de euros, lo que implicaría dejar el gasto público al nivel de Suiza. Pero, ¿en qué se recorta el gasto? El grueso del gasto son los funcionarios y trabajadores públicos, pensiones…y todo esto hay que recortarlo. Es dejarlo a niveles del año 2001. 

¿Es suficiente la reforma laboral?
La ley ahora mismo no permite al trabajador y al empresario llegar a un acuerdo ajeno a la reforma laboral. Es una situación absurda.

¿Cómo solucionaría el problema al que se enfrentan las pensiones?
No se puede privatizar de golpe la Seguridad Social. No hay muchos remedios porque parece que los pensionistas son intocables, pero contra la aritmética no se puede ir. Pensar que con el perfil demográfico que va a tener España en los próximos años se puede sostener el actual sistema de pensiones e incluso con los sucesivos recortes que han aplicado tanto el PP como el PSOE es una ingenuidad. 

La gente no va a cobrar tanta pensión como se está cobrando hoy con lo que deben empezar ya a ponerle remedio. Hay un debate que se deberá abrir y es el de abrir las fronteras. Si abrimos España a la inmigración y tenemos un aumento de la población joven se podrán mantener las pensiones. Los políticos nos han metido desde hace años en un fraude piramidal y esto al final termina en recortes y a la población a la se ha metido coactivamente en ellos termina sufriendo.

¿Cuál es el futuro que le espera a la Ley de Dependencia?
La gente en estado dependiente necesita algún tipo de asistencia o auxilio. El problema es que estas familias han sido atracadas de una manera vil y, a menos de que tengas una renta muy alta, no puedes ahorrar para, en caso de tener un problema de estas características, echar mano a ese patrimonio. 

¿Habría que terminar de subvencionar los alquileres de renta antigua?
Es un tema delicado porque son contratos que se suscribieron hace muchos años y sería como romperlos, aunque no es un debate tan sencillo como otros. Por ejemplo, el tema de los desahucios, aunque nos parezca muy fuerte, se producen en base a contratos que están ahí para cumplirlos. Este es un tema más gris dado que ambas partes consintieron. 

¿Hay opciones a que Grecia salga de la zona euro?
Opciones desde luego que hay. La cuestión es si se va a ceder ante el chantaje de Syriza y yo veo muy tendentes a los socios europeos a ello porque no quieren escándalos. Otra cosa es que sea ‘una bajada de pantalones excesiva’. Todo es difícil de justificar. 

La predisposición es que haya acuerdo y con esa carta juega Syriza. Varoufakis lleva tiempo diciendo que el cortar el grifo de la ELA al crédito a Grecia responde a una decisión político, por lo tanto, juegan con este hecho para extraer rentas al conjunto de los europeos. 

¿Se ha inflado excesivamente el mercado americano a través de la FED?
A nivel de PER sí que está inflado. La cuestión es por qué. La política de represión financiera que está llevando a cabo la Reserva Federal tiene sentido. Ahora mismo, es lógico que la gente vaya migrando de activos más seguros a otros menos seguros. 

Cuando la FED deshaga el QE volverá a haber el arbitraje en el sentido inverso. Habrá que ver en qué magnitud suben los tipos y si no ha habido para entonces un incremento de los beneficios empresariales sí que podría haber una caída de las cotizaciones.