José Luis Cava enmarca el análisis en tres preguntas principales, que define como “malas, malas, malas”. La primera es por qué Donald Trump no puede permitir que caigan las bolsas. La segunda es quién está “enjaulando la cotización de Bitcoin”. La tercera se refiere a una subasta extraordinaria de electricidad anunciada por Trump y a cómo puede afectar a Bitcoin.
Sobre la primera cuestión, aclara que, más allá de las elecciones, existe “una razón económica”. Cita un artículo de Financial Times según el cual “el 10% de los que más ganan en Estados Unidos son responsables del 49% del gasto de los consumidores”, lo que equivale a “la tercera parte del PIB”. En contraste, “el 80% de los que menos ganan” genera “el 37% del gasto”, aproximadamente “la cuarta parte del PIB”.
Explica que ese 10% es el que invierte en bolsa y que, si los mercados cayeran “un 10%, un 15% o un 20%”, reduciría el consumo, lo que provocaría una contracción de la actividad económica y “muy probablemente” un deterioro de la economía estadounidense, incluso una posible recesión. Esto explica que, pese al enfriamiento del mercado laboral y al “pesimismo” de muchos consumidores, el consumo y el PIB se mantengan, porque “el consumo está sostenido por los ricos”.
En este contexto, señala que los grandes centros de datos demandan enormes cantidades de electricidad, elevando los precios energéticos que “los que menos ganan soportan”. Según el experto, Trump “les está vendiendo humo” con la subasta eléctrica, ya que los 15.000 millones servirán para “financiar la expansión” y “incrementos de capacidad futura”, pero “a corto plazo no sirve para nada” y “no va a provocar caídas de los precios”.
En cuanto a Bitcoin, el analista afirma que unos mayores costes energéticos futuros “van a presionar al alza la cotización de Bitcoin”. Analiza la falta de movimiento del precio, “enjaulado entre 90.000 y 100.000”, y aclara que no se debe ni al precio ni a las entradas de fondos, sino al mercado de opciones y a la “gamma positiva”. Describe cómo la venta masiva de opciones call con strike 100.000 obliga a los dealers a cubrirse vendiendo y comprando futuros de forma automática, generando un movimiento lateral.

Indica que hay “10.000 millones de dólares” en opciones abiertas en esa zona y que el “tapón” podría desaparecer con las expiraciones del 16 y, sobre todo, del 30 de enero. Tras ello, considera probable que las nuevas calls se vendan en torno a 120.000, lo que abriría “camino al alza” hacia ese nivel.