- ¿Por qué el entorno actual está siendo complicado para la renta variable?

Vivimos un entorno bastante atípico, bastante atípico desde el punto de vista de los últimos años en los cuales se han conjugado una serie de factores que hace que la renta variable esté bajo, podríamos decir, la sospecha de los inversores de si es buen momento o no y el motivo viene fundamentalmente por la geopolítica. La guerra entre Rusia y Ucrania realmente lo que ha hecho es desvirtuar un poco el procedimiento habitual de la economía clásica. Por otra parte tenemos la inflación con unos niveles consistentemente elevados, pulverizando las expectativas más cortoplacistas que auguraban que esto tendría que reducirse en el medio y largo plazo lo que está obligando a la Reserva Federal a actuar. Al final, lo que vemos es que aumenta la volatilidad, los activos más cíclicos dentro de la renta variable están corrigiendo y con la subida de los tipos de interés se está provocando una rotación sectorial desde compañías tradicionalmente de crecimiento hacia la compañías de valor, aunque no se sabe si este estilo de inversión va a durar mucho tiempo. En resumen, un inversor que quiere tener exposición a renta variable tiene bastante dudas a la hora de estimar qué perspectivas de descuentos flujos de caja puede esperar en el medio y largo plazo.

- ¿Existe algún tipo de empresas que pueda resultar robusta desde el punto de vista de los retornos en el entorno actual?

Existe un tipo de compañías que en Nordea llamamos ‘stable equities’ -acciones estables en español-, les llamamos así en Nordea porque es una filosofía o una forma de analizar desde 2016 tras un riguroso proceso de análisis y de estudio teórico. Al final, son empresas de primer orden mundial que suelen estar en los índices tradicionales, pero que sin embargo suelen quedar fuera de las apuestas tácticas que hacen los inversores. Son empresas de primer orden mundial que tienen equipos de gestión estables, beneficios estables y un tipo de modelo de negocio que le hace tener una demanda estable. Son compañías que son aburridas, empresas que suelen dar una alta rentabilidad por dividendo con una volatilidad más baja que la que tendría el MSCI World, y que tienen cierta inelasticidad que las vuelve muy interesantes en un momento como el actual ya que son capaces de pasar la presión inflacionista a sus precios finales sin que se vea resentida su demanda. Por tanto, sí hay un tipo de compañías con menor volatilidad, más rentabilidad por dividendo que serían este tipo de ‘stable equities’ de Nordea.

- ¿Cómo gestionan en sus fondos este tipo de empresas?

Hacemos la gestión a través dos vehículos, un fondo puro de renta variable que es el Nordea 1 - Global Stable Equity Fund y otro que es multiestrategia en la que en la parte de renta variable invierte en este tipo de compañías, un viejo conocido que es el Nordea 1- Stable Return Fund. La forma en la que gestionamos los fondos de una forma muy resumida sería: cogemos empresas que tienen un histórico de entre cinco y diez años del MSCI World, que es un universo de más de 8.000 compañías que abarca prácticamente todos los países desarrollados, de entre estas compañías nos quedamos con aquellas que tengan perspectivas de crecimiento de beneficios como mínimos dos años en el mercado, hacemos un análisis de liquidez y luego lo más importante buscamos que sean robustas en cinco factores, precio, beneficio, dividendo, ebitda y flujo de caja. Si consigues tras este análisis encontrar empresas robustas vas a tener una cartera bastante equilibrada, concentrando las mejores ideas para el contexto actual y con una volatilidad bastante reducida.

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- La percepción es que parece algo único, ¿es así?

Nosotros creemos que sí, ya que en el entorno actual se pueden buscar fondos de renta variable con un sesgo más defensivo o quizá estrategias más todoterreno que te permitan capitalizar la recuperación. En el mercado, muchos inversores buscan fondos que tengan mínima volatilidad, que significa comprar empresas que tienen poca volatilidad pero son las que más han corrido, por lo tanto cuentan con valoraciones bastante caras. Otra aproximación son comprar fondos con una beta más reducida que el MSCI World, eso significa comprar empresas que tienen un ciclo económico desligado del ciclo del mercado y al final se vuelven bastante impredecibles, mientras otros inversores buscan fondo con alta rentabilidad por dividendo, pero esto supone en muchas ocasiones invertir en empresas que dan un dividendo alto porque esconden problemas de gestión y es la única manera que tienen de atraer a los inversores. Con la gestión de Nordea Stable Equities invertimos con esta filosofía única en empresas que, al final, como consecuencia de nuestra selección van a tener menos volatilidad que el MSCI World, mayor rentabilidad por dividendo con una beta más baja. Creemos que es una aproximación única en este entorno.

- ¿Los resultados están acompañando?

Creemos que sí, por poner un ejemplo Nordea 1 - Global Stable Equity Fund lleva una rentabilidad casi del 3% en la clase de banca privada mientras que el MSCI World está corrigiendo casi un 8% en lo que va de 2022, esto significa un exceso de rentabilidad de un 11% que estamos aportando en esta estrategia. Es más interesante mirar hacia atrás donde vemos que en los mercados de correcciones severas nuestro fondo ha corregido dos tercios aproximadamente sin renunciar a la recuperación de los mercados alcistas, por lo tanto la rentabilidad se está alineando con este concepto tan atractivo.

- Los resultados son buenos, la filosofía de inversión atractiva… ¿pero qué pasa con las perspectivas?

Las perspectivas son bastantes interesantes, al final puede demostrar buena rentabilidad, una buena filosofía de inversión pero sino tenemos una cartera bien valorada o atractiva no tenga sentido para los inversores. En este caso si miramos perspectivas desde el punto de vista de la valoración fundamental de nuestra cartera el ratio precio-beneficio (PER) a doce meses está cercano 13 veces, mientras que el MSCI cuenta con un PER de 18 veces, por lo tanto es más barata. Si lo miramos por los rendimientos anuales, que nos da una visión de la evolución de los beneficios, vemos que los que nuestra cartera son más atractivos que los del MSCI, algo que no sucedía desde hace muchísimos años. La cartera está bien posicionada con ese sesgo defensivo ante un mercado complicado como el actual.