Si finalmente sale vencedor el voto para abandonar la Unión Europea en el referéndum del 23 de junio, se avecinará un periodo de incertidumbre y volatilidad, no solo sobre el futuro de Reino Unido sino de toda la Unión Europea.
 
 
Impacto en el crecimiento económico
A corto plazo, Reino Unido probablemente experimentaría una recesión en el segundo semestre de 2016 debido a que la elevada incertidumbre lastraría la inversión y el consumo, posiblemente reforzado por una dura postura “inicial” de la Unión Europea, que tratará de hacer que la experiencia de abandonar la UE parezca poco atractiva para otros países.

A largo plazo,  Reino Unido experimentaría posiblemente un menor crecimiento debido al menor peso del sector financiero, al acceso menos favorable al mercado de la UE y a la reducción de la Inversión Extranjera Directa.

Impacto en las divisas y en los tipos

Prevemos una pronunciada caída del valor de la libra dado los menores flujos de Inversión Extranjera Directa como consecuencia de las incertidumbres sobre el resultado de las negociaciones y de que el capital extranjero abandonará Reino Unido y de que los agentes de la economía británica iniciarán una “búsqueda de la seguridad” probablemente hacia el dólar.

El impacto a largo en los tipos no está claro. En el presente vemos tensiones alcistas procedentes de un aumento de la prima de riesgo, la posible pérdida de la calificación AAA de Reino Unido (las agencias ya han advertido de la posibilidad de acometer rebajas de ratings), de la venta de bonos del Tesoro de Reino Unido y de las mayores expectativas de inflación propiciadas por la caída de la divisa. También vemos presiones bajistas motivadas por la pérdida del estatus de “activo seguro”, el descenso del PIB, y una flexibilización de la política monetaria.

Impacto en la inflación

Esperamos un aumento de la inflación en Reino Unido por el aumento de los precios de los bienes importados como consecuencia de la debilidad de la divisa.

Impacto en la política monetaria

La decisión de abandonar Reino Unido conduciría probablemente a una flexibilización de la política monetaria del Banco de Inglaterra con recortes de tipos y un QE. El objetivo y la magnitud dependerían probablemente del balance entre el impacto negativo en el crecimiento (que demanda mayor flexibilización) y la debilidad de la libra (que puede limitar la habilidad del Banco de Inglaterra para flexibilizar demasiado).

Impacto en el resto del mundo

Una vez que el tren esté en marcha, no es irracional contemplar la posibilidad de una ruptura del Reino Unido si Escocia pide un nuevo referéndum para abandonar Reino Unido e incorporarse a la UE, seguido quizá de Gales e Irlanda del Norte. La división regional de la votación del Brexit proporcionará pistas en cuanto a la probabilidad de este desarrollo potencial.
Lo que está claro  es que si el resultado del referéndum es abandonar la UE, la onda expansiva se extendería a toda la UE y a la

Eurozona y abriría la Caja de Pandora.

Pensamos que algunos de los comicios que se avecinan en Europa también podrían ser posibles test para los miembros europeos: las elecciones generales en España el 26 de junio, el referéndum italiano sobre la reforma del senado en octubre, el cual de hecho es un plebiscito sobre el Gobierno de Matteo Renzi, las elecciones generales francesas en la primavera de 2017, las elecciones federales alemanas en el segundo semestre de 2017 y otros. También esperamos que los Países Bajos y escandinavos puedan mantener un potencial referéndum sobre su permanencia en la Unión Europea. Un resultado a favor de abandonar la UE provocaría que el riesgo de ruptura de la Eurozona volviera a acaparar los titulares, lo cual sería negativo para el euro y los diferenciales de los países periféricos y provocaría probablemente una intervención del Banco Central Europeo (BCE).