Los mercados financieros afrontan el ecuador de febrero de 2026 en un contexto de mayor volatilidad y dudas entre los inversores. Tras un 2025 marcado por subidas continuadas, el inicio de 2026 está mostrando un comportamiento más irregular, con correcciones en distintos activos y un tono menos uniforme en las principales bolsas. En el caso del IBEX 35, la semana pasada estuvo marcada por un claro predominio de las ventas. El índice cerró el lunes en máximos históricos, pero fue la única sesión en positivo, ya que el resto de la semana terminó con descensos. Pese a ello, el análisis técnico sigue mostrando una tendencia alcista clara y bien definida. Las semanas negativas no han supuesto, hasta el momento, un cambio estructural en la tendencia, que continúa intacta mientras no se pierdan niveles clave.
Desde el punto de vista técnico, el Ibex 35 tendría que caer por debajo de la zona de los 16.800 puntos para empezar a generar dudas más serias sobre la fortaleza de la tendencia de corto plazo. Las correcciones actuales se consideran normales y, aunque el índice todavía tiene margen para seguir ajustando, el sesgo alcista sigue siendo el predominante. En este entorno, Europa, Japón y los mercados emergentes están mostrando un mejor comportamiento relativo, mientras que Estados Unidos se mantiene algo más rezagado, especialmente el mercado tecnológico.
El sector bancario del Ibex 35 es uno de los focos de atención en este comienzo de año. En el cómputo anual, la mayoría de los bancos acumulan descensos, con la excepción de Santander, que apenas avanza en torno a un 2%. Tras la temporada de resultados, el sector ha intensificado las correcciones. Sin embargo, esta caída no ha sido suficiente para provocar un cambio de tendencia. Desde un punto de vista sectorial, el movimiento se interpreta más como una oportunidad que como una señal de deterioro estructural, siempre que no se produzcan cierres consecutivos por debajo de la media de 30 semanas.
Dentro del sector, se observa un comportamiento desigual. Algunos bancos muestran mayor fortaleza, como el DNB Bank, que cotiza en máximos o cerca de ellos. En la banca española, Caixabank destaca como uno de los valores que podría ofrecer oportunidades tras haber corregido incluso algo más que el conjunto del sector, situándose en torno a la zona de los 10 euros con un stop en 9,50 o 9,60 puede funcionar. En general, la banca mediana y los bancos nórdicos presentan un mejor aspecto técnico relativo.
En Wall Street, las tecnológicas están protagonizando las correcciones más relevantes. Las caídas comenzaron en los grandes valores tecnológicos, se extendieron al software y han terminado afectando a otros segmentos, como las empresas de datos. Este ajuste responde tanto a una corrección de valoraciones tras fuertes subidas previas como a las dudas del mercado sobre la rentabilidad a corto plazo de las elevadas inversiones en inteligencia artificial. Desde el punto de vista técnico, el Nasdaq 100 ha realizado un primer cierre semanal por debajo de su media de 30 semanas, un nivel clave cuya pérdida en un segundo cierre consecutivo podría dar paso a una corrección más profunda y poner fin, al menos temporalmente, al tramo alcista.
Otro de los activos que concentra la atención es el Bitcoin, que continúa mostrando una evolución claramente negativa. La criptomoneda cotiza en torno a los 68.700 dólares tras nuevas caídas y los inversores vigilan de cerca el nivel de los 60.000 dólares como zona clave. Desde que perdió el área de los 105.000–106.000 dólares y confirmó cierres por debajo de la media de 30 semanas, el activo se encuentra en tendencia bajista. Los rebotes puntuales, como el que llevó al precio hacia los 95.000–96.000 dólares, se han interpretado como oportunidades de salida más que como señales de fortaleza. Mientras la estructura siga siendo bajista, el escenario apunta a un movimiento lateral-bajista, con posibles oscilaciones entre los 68.000 y los 77.000 dólares.

