Los gestores de JP Morgan Asset Management creen que la renta variable sigue siendo el activo más atractivo, sobre todo en Estados Unidos y Europa. Eso sí, los expertos de la firma creen que los inversores deben acostumbrarse a rentabilidades menos golosas en el futuro.
 
Tras este inicio del año, ¿cuál es vuestra visión para los mercados? Sois optimistas, pesimistas.. ¿Han variado vuestras perspectivas para el conjunto del año?
Nuestra visión no ha cambiado mucho en las últimas semanas; si la comparas con el resto es moderadamente optimista por cómo vemos el mundo a nivel macroeconómico como cómo vemos que se van a comportar los activos este año.

Para este año esperamos un crecimiento del 3% a nivel global y los motores de ese crecimiento van a ser los mercados desarrollados. La duda es cuál va a ser el impacto de los mercados emergentes en las economías desarrolladas.  A día de hoy vemos que ese riesgo de contagio es limitado. Algo se van a ver afectadas, aunque a día de hoy nuestra visión es de moderado optimismo.

Por parte de los activos seguimos pensando que es un escenario favorable para la renta variable frente a la renta fija. Pero yo creo que debemos de acostumbrarnos a dos cosas, la primera de ellas es la volatilidad. Si miras cualquier índice de volatilidad en los últimos años ha estado en un nivel mucho más bajo y el el año pasado repuntó y es probable que esa tendencia continúe este año. Desde el punto de vista de rentabilidades que debemos esperar tenemos que olvidarnos de rentabilidades de dos dígitos, en terreno positivo, pero rentabilidades mucho más discretas.

En vuestra opinión son los mercados desarrollados los que van a liderar el crecimiento. ¿Están preparados para asumir un nuevo shock como China o el petróleo?
Claramente van a ser los que tiren del crecimiento económico pero en caso de que los mercados emergentes tuvieran una crisis mucho más fuerte de la que estamos viendo sí que va a impactar pero no pensamos que van a ser capaces de provocar que el mundo entre en un escenario de recesión. Claramente lo van a notar, pero Europa y Estados Unidos van a conseguir evitar el escenario de recesión.

¿Cuál es vuestra perspectiva sobre China?
Llevamos hablando muchísimo tiempo sobre China, el año pasado fue uno de los protagonistas y este año también. La transición que están haciendo hacia un modelo económico más parecido al que tienen Estados Unidos y Europa donde el consumo genera una parte más importante de su PIB, es una transición que  tienen que hacer y que tiene un impacto en el corto plazo. Este año ha sido el crecimiento más lento de los últimos 20 años, por ejemplo.

Esta tendencia de la desaceleración de la economía China la vamos a ver en los próximos meses. Lo que vemos es que China se está desacelerando, pero no está colapsando. Toda esta transición en el largo plazo va a ser buena para la economía a largo plazo. Pero, claramente, las implicaciones de que China esté creciendo a un ritmo más lento es que hay otros países afectados como pueden ser todos aquellos que han estado exportando materias primas a China. Con lo que está pasando ahora a principios de año, que hay mucha gente que achaca las caídas a los datos macro, para nosotros que China se está desacelerando no es una novedad. Con lo que pensamos que más bien se debe a factores psicológicos de qué está pasando con la divisa, con la prohibición de posiciones mayoritarias, con el mecanismo de cortocircuito… Es probable que en el corto plazo veamos volatilidad y que el crecimiento no va a ser fuerte, pero no vemos situación de colapso.

Otro de los factores que está alterando el principio de año es el petróleo. ¿Creéis que estamos ante un episodio puntual y que la situación se normalizará durante el resto del año?
Lo que pensamos es que más o menos que en el resto del año el precio del petróleo se va a quedar en el rango en el que está. Hay varias razones que van a impedir la subida del precio del petróleo, una de ellas es la subida del dólar y que todavía vemos más oferta que demanda.  Es verdad que en el medio y largo plazo, pero hablaríamos de 2017 o 2018 sí que podríamos ver que el precio del petróleo empieza a subir. Ahora esa subida también nos parece que va a ser gradual, no estaríamos hablando de una subida muy brusca, pero ya estaríamos hablando para el medio o largo plazo y no para este año.

Vosotros decís que este año seguirá afectando la divergencia de las políticas de los bancos centrales. ¿Creéis que la FED o el BCE van a cambiar sus planes por lo que está pasando en los mercados?
Lo que nosotros estábamos diciendo a principios de año es que para este año era probable que viéramos cuatro subidas y que a finales de 2016 estuviéramos en el 1%. Si comparas lo que estamos viendo ahora con los últimos cinco ciclos la subida está siendo más lenta. En los últimos ciclos la subida ha sido de un 2,5% con lo que ahora la subida está siendo muy gradual y muy lenta. Es verdad que con lo que está pasando en estas semanas es que en vez de cuatro a lo mejor sean tres subidas. Pero que la FED va a seguir subiendo tipos, va a ser así.

Más que las subidas es que siguen habiendo divergencias entre lo que dice la FED y lo que esperan los inversores. Nosotros tenemos un gráfico en el que vemos las expectativas de unos y de otros y hay un diferencial. Cómo se cierra ese diferencial entre las expectativas y lo que piensan los inversores es lo que puede provocar volatilidad.
En cuanto al BCE, Draghi ha dicho en todo momento que iba a intentar evitar que Europa entrara en un escenario de deflación y que va a hacer todo lo que esté en su mano. Es cierto que lo que está pasando a principios de año con la caída del petróleo y las implicaciones que tiene sobre la inflación no está ayudando, pero no vemos que en las próximas reuniones vaya a anunciar más medidas. Tendríamos que esperar hasta verano para ver cómo evoluciona la situación y si ve que los niveles de inflación no están en los niveles que él quiere entonces sí que veríamos posibilidades de que alargara el programa de expansión cuantitativa.

Vosotros apostáis por la renta variable de los países desarrollados. Exactamente, ¿cuáles serían vuestros mercados favoritos?
Estamos en un escenario que sigue favoreciendo los activos de riesgo. Vemos crecimiento, vemos a los bancos centrales aplicando políticas monetarias muy relajadas y no hay presiones inflacionistas. Es un escenario que sigue siendo favorable para la renta variable frente a la renta fija.  
Dentro de renta variable apostamos por mercados desarrollados y ahí sobreponderamos Estados Unidos y Europa. Somos algo más neutrales en Japón.

Dentro de renta variable donde pensamos que es pronto invertir, aunque por valoraciones sería el más atractivo, serían los mercados emergentes, aunque nos parece que es pronto.
En renta fija seguimos aportando por renta fija corporativa de baja calidad crediticia. La renta fija de gobiernos –el alemán, el europeo-, nos parece que está totalmente agotada. En renta corporativa sí que vemos valor y lo que hemos hecho en las últimas semanas ha sido aumentar algo el riesgo en high yield europeo.

¿Por qué sectores apuestan?
En general cualquiera de nuestras carteras y esto se puede aplicar tanto a mercados desarrollados como a mercados emergentes, estamos tirando por todos aquellos sectores que estén relacionados con el consumo doméstico de cada una de las economías. Nosotros pensamos que va a ser el consumo doméstico el que tire del crecimiento y, por lo tanto, estamos invirtiendo en esos sectores.

En todos nuestros fondos normalmente estamos infraponderados en todo lo que tiene que ver con materias primas o energía.