El sector de la salud aúna dos estilos de inversión que muchas veces se ven como contrapuestos, la inversión en valor y el crecimiento. Las farmacéuticas y aseguradoras son consideradas compañías defensivas con balances robustos e importantes flujos de caja, al tiempo que las biotecnológicas invierten en innovación y desarrollo (I+D) cerca de un 20% sobre sus ingresos anuales.

Desde la gestora francesa Edmond de Rothschild apuntan que el sector se beneficia también de un “crecimiento estructural del gasto sanitario tanto en los países desarrollados como en los emergentes, con un aumento constante del sector en el PIB”. El sector además ha capeado la tormenta política de Donald Trump que prometió en las elecciones derogar la reforma sanitaria aprobada por Barack Obama conocida como ‘Obamacare’.

El decreto de Trump que modifica el ‘Obamacare’ insta a flexibilizar el mercado facilitando el acceso de pequeñas y medianas empresas a seguros con menos requisitos. También quiere expandir los seguros temporales y que son más económicos, y además acaba con las ayudas a las renta bajas.

El sector sanitario, la apuesta entre el ‘value’ y el crecimiento

El sector recupera la confianza del inversor

“La única incertidumbre que vemos ahora mismo en el sector sanitario son las elecciones de media legislatura en EEUU”, explica Adeline Salat-Baroux, gestora del fondo Edmond de Rothschild Fund Healthcare.

La gestora estima el precio de los medicamentos sigue siendo favorable, aunque “la retórica política es brutal”.

La experta del fondo Edmond de Rothschild Fund Healthcare cree que los inversores han recuperado la confianza en el sector sanitario tras estos vaivenes vividos el pasado año.

Fondo Edmond de Rothschild

El fondo que gestiona Salat-Baroux acumula un revalorización en el año del 13,9% y una rentabilidad anualizada del 12%, con una volatilidad a cinco años del 14,6% y un ratio de sharpe de 0,8. Este ratio indica la rentabilidad de la inversión ajustada a su riesgo. En 2017 y 2016 el fondo tuvo rentabilidades negativas, aunque Salat-Baroux reconoce que estos retornos vienen condicionados por el efecto divisa y la depreciación del dólar frente al euro.

El fondo Edmond de Rothschild tiene un 71,5% de exposición a compañías de EEUU, un 7,8% a Reino Unido, Suiza pesa un 5,4%, Dinamarca un 4,7%, China un 3,9% y Bélgica un 3,4%.

“No tenemos en cartera muchas compañías de la Eurozona y de Europa, en general, por una cuestión de oportunidad. En el Viejo Continente hay nombres más pequeños”, remarca la gestora. Las cinco mayores apuestas del fondo son Allergan, la biotecnológica Celgene, Gilead Sciences, la farmacéutica Pfizer y Endo International.

Evolucion del sector sanitario

La gestora tiene convicción en estas compañías y afirma que tienen gran visibilidad de crecimiento y su valoración ofrece un descuento con un gran potencial de revalorización.

En cuanto a Allergan, Salat-Baroux explica que “volvió a centrarse en su negocio principal al completar la venta de su división de genéricos a Teva por 40.500 millones de dólares al principio de año, lo que permitió un rápido desapalancamiento. La compañía ha perseguido la diversificación con pequeñas y oportunistas adquisiciones como Tobira y Vitae”.