Usted estudió Derecho y Economía en la Universidad de Deusto y comenzó su carrera como abogado del Estado. ¿Cómo fueron aquellos años?
Yo saqué la posición de abogado del Estado en el año 80, trabajé cuatro años en el Ministerio de Economía y Hacienda, dos de ellos en el País Vasco de nuevo, con Marcelino Oreja, cuando era delegado del gobierno en el País Vasco. En ese momento, además, di clase en la Universidad de Deusto de Derecho Civil, obligaciones y contratos, y realmente esa fue mi primera, por decir así, vocación, una vocación jurídica. Y luego, casi por avatares de la vida, surge la posibilidad de hacer la oposición de Agente de Cambio de Bolsa. Y, efectivamente, la hago en el año 84. Saco la oposición, y el año 86, realmente a fines del 85, decidimos cuatro Agentes de Cambio y Bolsa montar Renta 4 como entidad delegada del Tesoro.
Luego ya llega la reforma del mercado de valores, y por circunstancias diversas, acabo teniendo el 100% del capital. Así, nos hacemos Sociedad de Valores y Bolsa con el número uno en el registro, por lo que podemos decir que somos el decano las sociedades de valores. En ese momento ya sí que yo tengo ya el 100% del capital y se inicia lo que es el proyecto realmente completo de Renta 4
Lo ha desmenuzado como algo muy sencillo, pero no fue así, por ejemplo, ¿cómo recuerda los años de oposición?
Pues hay recuerdos siempre buenos, porque uno siempre recuerda a lo bueno. Es verdad que fueron años muy intensos de estudio, de mucha disciplina, también de forjar esa psicología un poco dura de afrontar retos importantes y tener que trabajarlos mucho… y saber que, al final, el día del examen a veces puedes hacerlo mejor o peor… hay circunstancias externas; te juegas mucho, pero todo eso al final te forma mucho, no solamente académicamente, sino también el carácter, y realmente yo creo que eso es importante para la vida.
La oposición no está de moda en estos tiempos, se lleva más a hacer un máster o hacer otro tipo de estudios, pero la oposición realmente era un concurso público, complejo, complicado, difícil, y muy abierto, muy transparente, en el cual te forjaba mucho esas características que luego en la vida te ayudan en el trabajo: superar todo tipo de dificultades, levantarte ante cualquier dificultad, y la verdad que yo tengo recuerdos buenos de aquella época, porque luego en el colegio mayor en el que estudiaba también hice grandes amigos. En fin, son recuerdos de una época dura, sin ninguna duda, pero también una época de mi vida también muy atractiva y para mí muy buena.
¿Cómo nace exactamente Renta 4?
El nombre viene de los cuatro socios fundadores: Anna Carreras, Francisco González (que con el tiempo formaría FG Valores y presidiría Argentaria y BBVA), José Usera y yo mismo. Por avatares diversos, ellos decidieron seguir otros derroteros. Antes incluso de la reforma del mercado de valores, yo había adquirido ya el 100% de las acciones, casi sin quererlo. No fue nada forzado, fue algo muy de común acuerdo. Cada uno siguió su camino, y yo decidí seguir el mío, que mío era hacer Renta 4 Sociedad de Valores y Bolsa, empresa dedicada a la inversión. Es verdad que en aquel momento tuvo lugar la reforma de los mercados de valor de las bolsas a nivel mundial. El Big Bang de la bolsa de Londres del año 84 tuvo su impacto en todo el mundo, y llegó a España a partir del año 86, que es cuando iniciamos la actividad de Renta 4.
En 1988, con la reforma del mercado de valores que entra en vigor el año 89, Renta 4 ya era un proyecto más personal, y entonces ahí yo decidí, en lugar de transformarme en notario, que era la opción que nos daban a los agentes de Cambio y Bolsa, iniciar una actividad empresarial con una empresa de servicios de inversión, muy influido por el mundo anglosajón, tras un viaje realizado a Estados Unidos, en Nueva York, donde vi el mundo del ahorrador que invierte directamente en activos financieros en mercado, y de la empresa que se financia directamente en el mercado.
Eso, que en España no existía, era lo normal en EE UU. el mundo de la bolsa estaba muy circunscrito, o bien a los patrimonios altos, o bien a los muy aficionados a la bolsa, que venían al parquet y daban sus órdenes porque les gustaba la bolsa, pero era muy poca gente, no era algo normal.
¿Los años noventa fueron una década muy favorable para los mercados?
La segunda mitad sí, pero el comienzo fue muy complicado. En 1990 tenemos la invasión de Kuwait y además una crisis inmobiliaria muy fuerte en España que duró varios años.
Para nosotros fue una etapa difícil porque pasamos de tener a los bancos como clientes a tenerlos como competidores. Y los bancos españoles son competidores muy fuertes.
En ese contexto tuvimos que reinventarnos y dirigirnos directamente al ahorrador que quería convertirse en inversor.
¿Hubo momentos en los que se arrepintió?
Hubo momentos de cuestionarse el proyecto en plena guerra Golfo, pero la verdad es que yo nunca tuve ese tipo de pensamiento en el sentido ese de ¿por qué no fui notario? Eso no, pero es verdad que en algún momento fui consciente de la dificultad del intento y no había sido consciente antes, es decir, fui consciente de mi inconsciencia cuando empiezo esta actividad y fui consciente de la enorme dificultad que tenía sacar adelante una empresa de servicios de inversión en un mundo tan competitivo como es este mundo de los servicios de inversión, en un mundo dominado por los gigantes bancarios.
Ahí fui muy consciente en algún momento, pero diría que no fui consciente en el sentido de, arrepentimiento entre comillas, sino, simplemente, darse cuenta de que esto requiere ponerse muy en serio y requiere mucha inteligencia, mucho esfuerzo y mucho trabajo y hay que sacarlo adelante. Yo nunca fui de arrojar la toalla, ese tipo de cosas afortunadamente no lo he tenido nunca en mi vida, en nada.
En la segunda mitad de los noventa España vive el llamado milagro económico, con la eclosión del ‘capitalismo popular’. ¿Tuvieron que ver en ese proceso los antiguos agentes de cambio y las sociedades de valores?
Completamente. Hubo un análisis en torno a varias personas muy vinculadas a los mercados de capitales y a la bolsa. Algunos estábamos en aquel momento en el Consejo de la Bolsa y compartíamos esa reflexión.
El diagnóstico era bastante claro: la economía española tenía un potencial enorme, pero para que ese potencial se materializara hacía falta modernizar los mercados de capitales y la propia economía. Hacía falta atraer inversión y facilitar el acceso de los inversores internacionales.
En ese análisis previo al cambio de gobierno de 1996 las privatizaciones eran una parte importante, junto con la modernización económica y el cumplimiento de los criterios de convergencia para entrar en el euro.
España además tenía varios factores a su favor. Había entrado en la Comunidad Europea, formaba parte de la OTAN y había manifestado su voluntad de integrarse en la moneda única. Todo eso generaba una homologación internacional muy fuerte.
Los inversores internacionales veían en España un potencial de crecimiento enorme y había que aprovecharlo. Ese proceso dio lugar a lo que se llamó el milagro económico español, probablemente la etapa más brillante de la economía española en las últimas décadas, aproximadamente entre 1995 o 1996 y 2007.
Y mientras tanto, Renta 4 cumplía su primera década. ¿qué había pasado en esos primeros diez años?
Lo que pasó es que tuvimos que inventarnos un poco, porque pasamos de ser una compañía que en la época del Tesoro trabajamos para las instituciones bancarias, a ser una compañía que nos reinventamos para hacer lo que habíamos visto en el mercado anglosajón: dirigirnos al ahorrador que se quería convertir en inversor.
Lo que hicimos fue la red de oficinas. La empezamos ya en esos años. Empezamos una pedagogía sobre lo que era invertir, no una pedagogía técnica, sino simple, una pedagogía sobre invertir gradualmente, hacer que un patrimonio que mantenga un valor, que tenga un valor que va creciendo, que a su vez invierte también en la economía.
Iniciamos algo que hoy seguimos haciendo en Renta 4, que es decir a la gente que si invierte va a tener un retorno, porque va a hacerlo en empresas que hacen cosas útiles para la gente, y a la vez va a participar en la economía y en la mejora de la economía.
Y eso creo que es algo que seguimos diciéndolo, porque creemos mucho en ello y porque vemos que es real. La inversión, igual que la educación, es la gran palanca de crecimiento y de mejora de la vida de la gente. Y eso es algo que empezamos a hacer entonces, yo creo que era un fenómeno también de modernización, porque al final el ahorrador que decide ser inversor no lo hace solo por un tema de rentabilidad, lo hace también porque quiere sentirse un poco partícipe, es decir, ciudadano o ciudadana activo, que está en la economía… que habla con los amigos, amigas, y no cuenta ya, tengo mi depósito al 3%; cuenta que acabo de invertir en Google, o en Telefónica, o en Iberdrola, o en el banco que sea, y realmente tengo tal inversión; o estoy fijándome en tal empresa que es muy innovadora, o lo que sea, y realmente eso lo hemos fomentado mucho, y eso empezó en los años 90.
El siglo XXI ha estado lleno de crisis y shocks globales, de hecho, empezamos con un mega evento como los atentados sobre las Torres Gemelas, luego la crisis financiera, la del euro…. ¿Cómo valora este periodo?
Estos años han estado marcados, efectivamente, por las Torres Gemelas, ha tenido lugar la crisis del euro; en el 2020 ha habido el COVID… ha habido muchos eventos o situaciones adversas, es verdad, pero sin embargo, desde el año 2000 al año 2026 en que estamos ahora, la economía ha seguido creciendo, no hemos entrado, pese a esas situaciones adversas, en ningún momento en un escenario de recesión grave o de gran depresión. La economía ha seguido creciendo bastante bien, y los mercados financieros han seguido subiendo. Si miramos hoy cómo estaba el SP 500 en el año 2000, cuando las Torres Gemelas, que estaba por debajo de los 1.000 puntos, y ahora mismo está en 7.000, o al Ibex, que en aquel momento estaba seguramente en 2.000 puntos, y ahora está cerca de 20.000, entonces quiero decir que ha habido un progreso de largo plazo. Ha habido episodios muy tensos, de mucha tensión, pero la evolución larga ha sido muy positiva.
La economía ha ido bien, y ha ido bien por una serie de factores muy interesantes, uno es la innovación tecnológica continua: hoy estamos otra vez ya en una nueva oleada de innovación, la Inteligencia Artificial.
Segundo, liquidez: los bancos centrales han pasado de tener 5 trillones de dólares de activos a 25. Hay liquidez en la economía, hay una situación en la que hay recursos para invertir en innovación y para transformar la economía positivamente, y luego ha habido un entorno de comercio internacional muy abierto, de globalización muy abierta, y todo eso ha fomentado el crecimiento de la economía, pese a esas situaciones adversas.
Ese ha sido el escenario. Ahora estamos en una transformación del modelo, pero los 25 años que hemos vivido han tenido muchos eventos, a veces de mucha tensión, pero al final la economía ha ido muy bien, y Renta4 ha crecido muchísimo, afortunadamente salimos a cotizar en bolsa en 2007, nos hicimos banco en el 2011, justamente cuando nadie quería ser banco; siempre hemos sido un poco contrarios, un poco antisistema, y abrimos sucursales… seguimos abriendo sucursales, desarrollamos la primera plataforma de intermediación online, de trading online que hubo en España, en verano del 99, la primera que hubo, desarrollamos toda la plataforma de internet, y por tanto seguimos avanzando, y siempre hemos seguido avanzando, y siempre avanzando con la tecnología, con abrir nuevas oficinas, seguimos abriendo, con acercarnos más a la gente.
Luego la etapa Latinoamérica, que iniciamos en el 2012, con Chile, con Perú, con Colombia, ahora con México, Luxemburgo, en definitiva, siempre tratando de seguir avanzando en un mercado que es creciente, como es el mercado de la inversión.
¿Le preocupa la recuperación en K de la economía y el declive de las clases medias?
Bueno, la innovación siempre crea un crecimiento, genera un crecimiento desigual, desigualmente distribuido, porque normalmente el innovador se lleva todo el valor, y el que no está en la innovación, se queda atrás, y a veces va un hacia la desaparición.
Es una dinámica que va muy unida a la innovación, a la economía digital, a la economía del 0-1, y ese es un problema en el mundo actual, es un problema; es el problema, yo diría, es el gran problema. La economía global no tiene grandes problemas hoy en día, pero la desigualdad sí lo es. Y es desigualdad tanto a veces en las economías desarrolladas, como entre las economías desarrolladas y las economías en vía de desarrollo.
Hoy en día tenemos una economía global en que más o menos el 10% de la población genera el 60% del PIB global, y el 90% de la población genera el 40% del PIB global. Es un modelo muy desequilibrado, es insostenible, y eso hay que arreglarlo. La innovación tiende al crecimiento desigual. De alguna manera eso es corregible, porque aunque la innovación tiende a esa desigualdad, luego tiene un efecto muy transversal que genera mucha riqueza también en las clases medias. Pero efectivamente la clase media es fundamental, y hoy en día donde tenemos que poner el foco es en las clases medias emergentes, precisamente por lo que acabo de decir. No puede ser un mundo en que prácticamente el 90% de la población está generando sólo el 40% del PIB.
El crecimiento de la economía del siglo XXI vendrá por las clases medias emergentes, igual que el crecimiento del siglo XX vino por las clases medias de Estados Unidos, Europa y Japón. Y si no, no habrá crecimiento. No podemos tener 7.000 millones de personas con una renta per cápita de 5.000, 6.000 dólares. Eso es inviable.
En España existe a veces una visión crítica con la empresa y con las finanzas. ¿Cómo lo interpreta?
Creo que es un error. Ser proempresa es ser proempleo y ser procrecimiento económico. Una economía funciona bien cuando tiene buenas empresas. Y los mercados financieros cumplen una función esencial, que es canalizar el ahorro hacia empresas productivas.
La historia económica lo demuestra con claridad. Los países que han apostado por economías de mercado han prosperado mucho más que los que han optado por modelos de planificación centralizada.

