Análisis de los índices globales y de la divergencia en las caídas de los últimos 10 días entre EEUU y Europa. ¿Por qué el ánimo inversor parece más firme al otro lado del Atlántico que en Europa?
Fundamentalmente porque la bolsa norteamericana había tenido un peor comportamiento que la europea en los últimos meses, especialmente si miramos el caso de la bolsa española, que ha protagonizado un rally verdaderamente espectacular.
En cambio, la bolsa estadounidense ha estado más penalizada, sobre todo por las dudas que han surgido en torno al sector de la inteligencia artificial. Las expectativas eran muy exigentes y algunos resultados no han cumplido esos objetivos tan elevados, lo que ha provocado que el mercado americano no haya tenido un buen desempeño en lo que llevamos de año.
En mi opinión, el mercado había descontado un escenario muy negativo, con volatilidad extrema e incluso con el temor a entrar en una situación de estanflación o en una crisis severa. Sin embargo, esos temores se están disipando y eso está provocando que el dinero vuelva a entrar en Estados Unidos de forma bastante agresiva. Por eso estamos viendo ahora una recuperación del mercado estadounidense, algo que, a mi juicio, era lo lógico.
El Ibex 35 ha mostrado más volatilidad que otros índices europeos en los últimos días. ¿Cómo está viendo el comportamiento del índice?
Con cierta preocupación, porque el índice español venía de un comportamiento muy explosivo, en gran parte debido al enorme peso del sector financiero. Los bancos han tenido un desempeño extraordinario en los últimos tiempos: han superado expectativas, han elevado dividendos y presentan perspectivas muy positivas para este año.
Sin embargo, cuando aparece de repente un cisne negro en el mercado, como el que hemos visto recientemente, lo habitual es que se produzca una recogida de beneficios. Eso es precisamente lo que ha ocurrido en España.
Los inversores están intentando valorar si la situación en Oriente Medio será un episodio relativamente breve o si podría derivar en un conflicto más prolongado, similar a lo que hemos visto en Ucrania. Ante esa incertidumbre, muchos han optado por recoger beneficios y esperar a ver cómo evoluciona el escenario para volver a entrar a precios más atractivos.
Creo que ese es el principal motivo por el que la bolsa española ha tenido un comportamiento algo peor que otras plazas europeas en los últimos días.
De momento, en medio de la contienda, el petróleo hace mover la volatilidad de las bolsas. El crudo ha llegado a superar el triple dígito para volver a la zona de los 90. ¿Qué nos dice este movimiento tan rápido y cambiante sobre el sentimiento del mercado?
La subida tan brusca del petróleo se debió principalmente al temor a que Irán pudiera bloquear el estrecho de Ormuz, lo que generaría un problema enorme para el suministro global. Hay que recordar que aproximadamente el 20% del petróleo mundial pasa por ese estrecho. Estados Unidos podría intentar garantizar el tránsito de petroleros escoltándolos, pero hacerlo de forma sostenida en el tiempo no es sencillo. Sin embargo, el mercado ha interpretado que, tras las últimas declaraciones de Donald Trump, el conflicto podría ser relativamente breve.
Si el enfrentamiento se prolonga solo unas semanas más, el impacto sobre el mercado energético sería limitado, porque existen otras medidas para estabilizar la oferta. Por ejemplo, la liberación de reservas estratégicas de petróleo, no solo en Estados Unidos sino también en otros países.
También se ha planteado aliviar ciertas restricciones para que países como Venezuela o Rusia puedan aumentar temporalmente sus exportaciones y compensar posibles interrupciones del suministro.
Todo esto ha contribuido a que el precio del crudo no se mantenga por encima de los 100 dólares durante mucho tiempo. Aun así, seguimos en un entorno muy volátil en el que cualquier cambio en el escenario geopolítico podría volver a impulsar el petróleo por encima de ese nivel.
La gran incógnita es cuánto tiempo tardaría el mercado en volver a niveles cercanos a los 65 o 66 dólares por barril, que eran los precios que veíamos en los meses anteriores, si finalmente la situación se normaliza.
En un entorno tan condicionado por la geopolítica y la energía, ¿cómo debería un inversor gestionar el riesgo en su cartera?
Lo más importante es mantener la calma. Es cierto que estamos en un escenario de alta volatilidad y que podemos ver movimientos bruscos en los mercados, pero el trasfondo sigue siendo claramente alcista. Las economías occidentales mantienen un buen momentum y, además, el actual contexto político en Estados Unidos es claramente favorable a los mercados bursátiles.
Por eso, incluso ante eventos inesperados o cisnes negros como el que hemos vivido, lo más probable es que su impacto sea limitado en el tiempo. En lugar de abandonar la bolsa y refugiarse completamente en liquidez —algo que, en mi opinión, sería un error—, el inversor debería mantener una estrategia más pausada y reflexiva.
Lo que sí podríamos ver es una cierta rotación sectorial: pasar de sectores más cíclicos a otros más defensivos. En el contexto actual, por ejemplo, sectores como el healthcare o incluso el de defensa podrían ganar protagonismo.
En cualquier caso, para inversiones con un horizonte de seis, siete u ocho meses, es muy probable que este episodio termine siendo solo un sobresalto puntual que, con el tiempo, quede como un mal recuerdo dentro de una tendencia de mercado más positiva.

