La incertidumbre que marca las elecciones catalanas y las generales españolas disuade a muchos inversores a tomar posiciones o a alejarse del mercado. Sin embargo, el clima general podría invitar a seguir manteniendo buenas expectativas.
Alerta. El estado en el que los agentes del mercado entran cuando se avecinan citas electorales. Incremento de la volatilidad y aumento, como consecuencia, del miedo además de la expectativa. Prever lo que puede hacer la bolsa en esos momentos es difícil. Máxime cuando, precisamente en España, todas las quinielas apuntan a que va a cambiar el color del parlamento español.

Es precisamente eso, el marco político nacional, lo que ahuyenta a muchos inversores de apostar en estos instantes por la renta fija o renta variable. Porque la creciente preocupación interna, unida a factores externos como la posible subida de tipos de interés en Estados Unidos o el enfriamiento de la economía china, hacen que prefieran optar por una postura más conservadora que arriesgada.

Lo que cabe analizar es si realmente las elecciones españolas y catalanas son un factor real de riesgo para el devenir del Ibex 35, o simplemente se trata de un catalizador coyuntural a tener en cuenta pero que, en definitiva, no modifique el escenario global en el medio y largo plazo. Claro que, siempre en estos casos, sacar la bolsa de cristal para hacer pronósticos puede ser un gran atrevimiento.

Por lo pronto el escenario español se encuentra en su nivel de salud más estable desde que comenzara la crisis. La economía cerró el primer semestre del año con una aceleración del crecimiento que fue impulsada por la demanda interna. Los expertos coinciden en que a final de año el PIB se expandirá por encima del 3%.

Los expertos de Banca March así lo confirman, puesto que “los indicadores adelantados señalan que esta tendencia de mejora de la actividad económica continuará en los próximos trimestres y para el conjunto del año se espera un crecimiento del 3,1%, el más elevado desde el año 2007”.

La previsión es muy parecida a la que realizan los expertos de BBVA Research, que en un último informe sobre el panorama nacional indicaron que no habían realizado modificación alguna sobre su pronóstico de crecimiento para el país, “situándolo en el 3,2% para final del ejercicio”.

PIB de España y confianza económica. Fuente:Bloomberg y Banca March
PIB de España y confianza económica


El factor macro acompaña, pues, a tener más calma. Sin embargo uno de los mayores temores subyace en torno a lo que envuelve a la deuda pública. En los últimos días hemos visto como los bonos de “los bonos del Estado Español lo están haciendo peor que sus equivalentes italianos en estos momentos por el posible resultado de las elecciones autonómicas del 27 de septiembre”, como apuntaba Markus Allenspach, el director de renta fija de Julius Baer.

¿Es esto suficiente para estar al margen en estos momentos ante la llegada de la cita con las urnas? “Más allá de la incertidumbre nos parece que el panorama es fundamentalmente bueno”, indicaba Alejandro Vidal, director de estrategia de mercado de Banca March.

El crecimiento económico, la caída de los precios del sector inmobiliario que parecen haber tocado fondo –en el segundo trimestre de este año el precio de la vivienda se incrementó un 4,2%– y la reducción del 2,6% de la tasa de morosidad del sector financiero, unido al aliento que supone el descenso del precio del petróleo, hacen que el parqué español pueda ser una buena baza para invertir de cara al futuro.

Evolución del precio de la vivienda en España. Fuente: Bloomberg y Banca March
Precio de la vivienda en España


De hecho, la caída del precio del crudo podría contribuir “hasta en un punto al crecimiento” del PIB de la economía española, según destacaba BBVA Research en su último informe. El catalizador positivo que suponen los precios bajos en la industria de la energía para un país dependiente como España, ponen de manifiesto un clima en términos generales de mayor estabilidad que el que se presenciaba tiempo atrás.

Impacto del precio del petróleo en el crecimiento del PIB de España


Esto se ha visualizado, asimismo, en que la inflación tendencial permanece en positivo, a pesar de la caída del precio de la energía. “El diferencial con Europa favorece las ganancias de competitividad”, resaltaban los expertos de BBVA Research.

Por eso mismo Vidal destacaba que “los mercados, una vez más, después de una sobrerreacción en el corto plazo deberían volver a reconocer eso y quizás más cuando tengamos más claro el marco político en el mes de diciembre o en el mes de enero”.

Mientras tanto me parece que las valoraciones no son exageradas en la renta fija y en la renta variable; no creo que tengamos que vender nada ni que entrar en pánico por el hecho de tener elecciones en España en este trimestre, sino que irá en línea con los mercados europeos”, añadía el analista.

¿Pero hay riesgos?

Efectivamente, pese a que el telón de fondo es favorable según los expertos, hay catalizadores negativos que hay que tener en consideración para invertir en el mercado español, al margen de las elecciones generales y autonómicas.
Uno de ellos podría ser el desajuste de las cuentas públicas, que en los últimos años apenas se ha logrado reducir el déficit público. También, el todavía elevado endeudamiento, tanto público como privado, además del alto desempleo, que aunque ha bajado 2,5 puntos porcentuales, aún se encuentra en una tasa del 22%.

La situación convulsa en China, las políticas monetarias de Mario Draghi y la subida de tipos de interés de la Reserva Federal en Estados Unidos podrían jugar también un papel primordial para la renta variable español y europea. Todo a su tiempo. Por el momento, y según señalan desde Banca March: “Las bolsas son el activo con mayor potencial, sostenidas por aumentos de beneficios y mejor valoración”.

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