Hugo Galindo, director general de Grenergy, hace balance de este casi año y medio en el MAB y de los proyectos que está desarrollando la compañía.


¿Qué es Grenergy?
Somos un desarrollador y productor de energía independiente basado en energías renovables, principalmente fotovoltaica y eólica. Cubrimos todo el ciclo de vida de un proyecto, desde el desarrollo, pasando por la construcción y estructuración financiera, y finalmente la operación de los proyectos.               
 
El 8 de julio de 2015 salieron a cotizar. ¿Qué financiación han captado en el MAB desde que salieran  y hacia qué proyectos la han derivado?
Salimos a bolsa con una ampliación de 4 millones de euros y posteriormente, en mayo de 2017 hicimos otra ampliación de 3 millones, por lo que hemos captado 7 millones que han sido el equity necesario para la construcción de los proyectos que estamos haciendo en Chile. Desde 2015 estamos construyendo proyectos fotovoltaicos en Chile y, aparte de esa captación de capital para acelerar la expansión internacional en los países en los que estamos presentes, ha servido para la construcción de los proyectos en Chile.
 
¿Han obtenido otras fuentes de financiación?
La salida al MAB nos ayudó para darnos a conocer y aportarnos visibilidad para los inversores y los bancos financiadores y desde entonces hemos conseguido casi 30 millones de dólares para la construcción, contando con el equity. En el primer trimestre de 2017 conseguiremos financiación para otros proyectos que vamos a iniciar la construcción. Estas financiaciones son mediante Project finance o sin recurso al accionista, es decir, el propio proyecto garantiza la inversión.
 
Dieron el salto a Latinoamérica y están presentes en Chile, Colombia, Perú y México. ¿Por qué eligieron estos mercados?
En 2011, una vez vimos que el marco regulatorio estaba obsoleto en España, es decir, el feed-in tariff por el que se recibía una prima por desarrollar tus proyectos y ponerlos en operación ya no funcionaba y necesitábamos internacionalizarnos. En este sentido, Latinoamérica cumplía con los requisitos que una empresa mediana de nuestras características tenía: marco regulatorio estable, seguridad jurídica, electricidad cara y los costes de las renovables podrían competir sin necesidad de primas.
 
Recientemente hemos visto cómo el Gobierno de Colombia ha intervenido la filial de Gas Natural en el país. ¿Son seguros los marcos regulatorios y los proyectos que están llevando a cabo en esos países?
Lo que tenemos que tener claro es que, hoy por hoy, las renovables son competitivas por sí mismas, frente a cualquier tipo de tecnología, sin necesidad de primas o tarifas, por lo que, a partir de aquí necesitas un marco regulatorio estable. Países como Chile, México, Perú y Colombia están incentivando estos desarrollos mediante los acuerdos de Kioto, París y Marrakech.
Respecto al tema de la intervención de Gas Natural, es una intervención porque la compañía no prestaba el servicio adecuado ni renovaba las infraestructuras debido a que los clientes, mayormente institucionales, no pagaban. No podía ofrecer el servicio porque no cobraba por él. Por ello, la intervención del Estado seguramente redundará favorablemente en el futuro de Gas Natural.

¿Ustedes trabajan con institucionales y Administraciones Públicas allí?
El desarrollo de proyectos de energías renovables hay tres formas de ponerlos en valor: vendiendo a mercado al precio de mercado del país; firmando PPAs o acuerdos bilaterales con un gran consumidor de energía, que serían contratos privados; subastas eléctricas que convocan los Gobiernos y suelen ganar los que ofrecen el precio más bajo firmando un contrato a largo plazo, que es lo que necesitan los bancos para que el proyecto sea financiable. No es que trabajamos directamente con los Gobiernos o las Administraciones, es que tenemos estas tres posibles variables y en cada país encontramos nuestro nicho de mercado.
 
¿En España son tan competitivas las renovables?, ¿se plantean tener negocio aquí?
La última planta que pusimos en marcha en España fue en 2013, cuando desde el 2011 era complicado poner en marcha un proyecto. Ha habido una moratoria de varios años y ahora el Gobierno ya está dando señales al sector y tras la reforma del 2013, en la que se estabilizó el marco regulatorio, ha vuelto la atracción de los inversores internacionales y nacionales por los proyectos que están operación aquí. Para cumplir los planes del 2020, el Gobierno está dando señales de que debemos implementar planes de renovables con unas subastas para este año o principios del que viene. Por ello, nosotros desde hace 2 años hemos vuelto a poner el foco en España con el desarrollo de nuevos proyectos fotovoltaicos para estar preparados para cuando la siguiente revolución ocurra, que creemos que está al llegar, de hecho, nosotros lo llamamos “Proyecto España 2020”, pero creemos que será en 2017-2018. Tiene que pasar, pues España es el país con más radiación de Europa y es realmente absurdo que el año pasado se instalaran a penas 20 MW de energía fotovoltaica aquí y 500 MW en Reino Unido o más de 1000 MW en Alemania, con un tercio de la radiación solar. España tiene que volver a coger el tren y ser la puerta de entrada de Europa de la energía fotovoltaica.
 
¿Las plantas que tiene aquí están paralizadas o producen?
Ahora mismo no hay nuevos proyectos. Los últimos de 2012-2013, pero esperamos que se puedan poner en operación a partir de 2018 nuevos proyectos, basados en subastas u otros esquemas que son de venta a precio de mercado, ya que ahora las renovables son competitivas y podemos vender por debajo del precio de mercado.
 
¿Descartan asentarse en EEUU teniendo en cuenta la mentalidad de Donald Trump con respecto a las renovables?
Siempre tenemos un ojo puesto en los grandes mercados donde podemos encontrar nuestro nicho y en EEUU siempre tenemos puesto el ojo. Tenemos una gran oficina en Chile y otra en México y, desde la oficina de México sería muy fácil dar el salto a EEUU. No hemos mirado nada en concreto, pero siempre estamos atentos a lo que pueda suceder.
Con respecto a los planes de Trump… una cosa es lo que decía en campaña y otra es lo que vaya hacer, pero hay que mirar la parte positiva y a corto plazo puede ser positivo para nosotros, que estamos presentes en Latinoamérica e inversiones que hay en EEUU pueden derivarse a Latinoamérica.

¿En qué otros mercados tenían puesta la vista?
Estamos consolidándonos en Latinoamérica con dos grandes oficinas en Chile y México, y relaciones en Colombia y Perú.                 Estamos construyendo y ya tenemos en operación 30 MW en Chile y ahora vamos a empezar a construir otros 35 MW. Además, en Perú tenemos un proyecto eólico adjudicado de 36 MW que vamos a empezar a construir en 2017 y en las últimas subastas de México nos adjudicamos otro proyecto fotovoltaico de 30 MW que será para poner en marcha en 2018. Es decir, a corto-medio plazo, estamos muy enfocados en Latinoamérica y tenemos proyectos para desarrollar y construir entre 2017 y 2019, por lo que vamos a ir poco a poco consolidándonos donde estamos, con un ojo en EEUU y, cómo no, el mercado M&A es siempre interesante a futuro.
 
Se encuentran entre las pocas compañías del MAB que tienen beneficios. De hecho, en tres años han aumentado un 80% hasta los 3 millones con los que cerraron el 2015. ¿En qué basan sus predicciones de mantener los números negros?
Nuestro balance se compone de un mix de ingresos recurrentes por los proyectos que tenemos en generación y, una vez estos proyectos están generando 2 ó 3 años, los ponemos en el mercado para que el inversor final, que es un inversor más financiero que busca rentabilidades más ajustadas, pero sin asumir riesgos de desarrollo de construcción, se queden con el proyecto. Así, periódicamente tenemos ingresos por la venta de estos proyectos. Por ello, buscamos tener un balance con unos ingresos recurrentes, por un lado, e ingresos por la venta de proyectos, por el otro.
Este 2016 es un año de transición, en el que hemos vendido nuestros últimos proyectos en España y hemos conectado los primeros proyectos en Chile. Así que, los ingresos este año se van a basar en los ingresos recurrentes en Chile y, a partir del año que viene, se sucederán diversas ventas.
 
Morningstar sitúa el fair value de la compañía en los 1,86 euros, un 18% por encima de la cotización actual. ¿Le parece un valor razonable? 
Cuando salimos al MAB en julio de 2015, sí que habría sido un valor razonable, pero ahora los proyectos que tenemos en Chile tienen un valor de mercado de 40 millones de dólares y nos generan un ebitda anual de 4 millones. El capex de la compañías también es de 40 millones de dólares, por lo que sólo con estos proyectos y los que estamos a punto de construir, creemos que la acción está infravalorada.
 
¿Estarían dispuestos a escuchar y valorar una oferta de compra de la compañía o prefieren seguir creciendo de forma orgánica y/o inorgánica?
Nuestro objetivo cuando salimos al MAB era crecer orgánicamente durante los próximos años y estamos cumpliendo con las expectativas y no contemplamos una venta o compras. Lo que sí contemplamos son joint ventures con otras compañías del sector que, por su tamaño o capacidad, nos pueden ayudar. Por ejemplo, en Chile tenemos un acuerdo con Trina Solar, que es uno de los mayores fabricantes de paneles solares del mundo.