Este lunes Emilio Saracho será nombrado oficialmente nuevo presidente de Banco Popular. Por delante tendrá la dura tarea de decidir el camino definitivo para la entidad y reconstruirla de sus cenizas o dejarla caer en manos de otro banco.
 
Después de 13 años de presidencia de Angel Ron con sus luces y, sobre todo, con sus sombras, Emilio Saracho tomará hoy oficialmente el timón de Banco Popular. Este barco va a la deriva, a juzgar por sus datos fundamentales, su situación bursátil y el juicio de las agencias de rating. ¿Cómo levantará  esta situación Saracho?
 
POPULAR EN CIFRAS
El enorme agujero de 3.485 millones que Popular dejó en 2016 sorprendió a todo mercado y provocó la ira de los inversores. Más allá de las pérdidas, también preocupan sus ratios fundamentales, que cojean por todas partes. De hecho, es llamativo a la par que preocupante, el aumento de la mora, que ha pasado del 12,86% al 14,61%, en un momento en el que el resto de sus comparables la están reduciendo. Además, la cobertura abarca la mitad de su mora, un 52,30%.

Con todo ello, el ROE de Popular está en negativo, -4,70%, y su PER es de tan sólo 9,50x, lo que lo hace un “bocadito” más fácil de digerir por otra entidad.
 
 
 
POPULAR EN BOLSA
El desempeño bursátil de Popular en los últimos años ha sido cuesta abajo. Desde los máximos históricos alcanzados en 2007 en 28 euros ha perdido un 97%; desde los altos de 2014, momento en el que su tendencia bajista se empezó a acelerar, ya se ha dejado un 84%; y este mismo año no le va mucho mejor, pues es actualmente el peor valor del Ibex 35 con una caída del 10%.



Estas caídas han venido aderezadas por múltiples ampliaciones de capital. De hecho, desde el comienzo de la crisis Popular ha ampliado capital 47 veces, lanzando al mercado 10.000 millones de títulos nuevos con su consiguiente dilución. Las grandes ampliaciones de capital han sido para intentar enderezar la entidad, pero también parte han sido para remunerar a los accionistas. Precisamente Saracho entra con la firme convicción de no repartir dividendo con cargo a 2017, pese a que estaba previsto que este año lo recuperara. 
ampliaciones de capital popular

Pese al desplome bursátil de la acción en este tiempo, los brokers siguen viéndole un abultado potencial, eso sí, no por encima del euro por acción. El precio objetivo fijado por el consenso se sitúa en los 0,97 euros, más de un 15% por encima de la cotización actual. Además, hay casas de análisis que sí ven a Popular capaz de superar la unidad en los próximos meses, es el caso de Ahorro Corporación, que sitúa su precio objetivo en 1,50 euros, más de un 80% por encima de donde está ahora. En el lado contrario encontramos a RBC, que no descarta que Popular marque nuevos mínimos históricos en 0,70 euros.

Ante un futuro incierto, tanto bursátil como de negocio, una cuarta parte de los brokers que siguen el valor aconsejan comprarlo, mientras que la mayoría, un 44%, recomiendan deshacer posiciones.

LOS BAJISTAS SE LO MERIENDAN
El desempeño tremendamente bajista de Popular en este tiempo ha funcionado de reclamo para los especuladores bajistas. De hecho, las posiciones cortas han aumentado a máximos históricos. Según la última revisión publicada por la CNMV el día 4, los cortos ya copaban un 9,88% del capital. Además, desde entonces algunos insiders han aumentado personalmente sus posiciones cortas, como Samlyn Capital (1,31%), Oxford Asset Management (0,51%), Blackrock (0,60%) o Marshall Wace (2,61%), a los que se les ha unido por primera vez en el lado corto de Popular PDT Partners (0,51%)
 
 

FUTURO DE POPULAR
Con esta situación de Popular, Saracho se encuentra ante dos puertas para salvar -o, al menos intentarlo- a Popular de la crisis: ampliación de capital u operación corporativa.

Si la nueva directiva de Popular, con Saracho a la cabeza, se empecina en seguir independiente y acudir por enésima vez al mercado, el consenso cree que necesitaría hacer una ampliación de capital por valor de 3.000 millones, lo que supondría casi doblar su capitalización actual. Además, esta ampliación “tendría que ofrecer un descuento muy importante para hacer llegar a nuevos accionistas”, dice José Lizán, gestor de SICAVs de Auriga SV.
 
La otra alternativa para el futuro de Popular pasaría por una operación corporativa y, en este sentido, los expertos barajan múltiples posibilidades. Por ejemplo, Rafael Ojeda, analista independiente, comenta que “como Popular es un banco demasiado grande –cada vez más pequeño por las desinversiones- para digerirse cómodamente, sólo uno de los grandes podría ser candidato para esa adquisición y creo que tendría más sentido para BBVA”. Citi Research considera que BBVA, Santander o Caixabank podrían extraer sinergias de costos con una operación así. Además, cree que podrían valorarlo entre 1,45-1,80 euros por acción, teniendo en cuenta unas necesidades de capital por forma de 3.000 millones de euros. De este 120% al alza contra el precio actual, 20-30 puntos básicos podrían ser pagados como prima a los accionistas.

En cambio, José Lizán ve más factible “una fusión entra iguales con Sabadell, aunque mandando Sabadell. El banco catalán tiene exceso de capital por los activos de la CAM.  Si bien es cierto que Sabadell no puede lanzar una OPA porque esos 4.000 millones son mucho dinero y no lo cubriría, con lo que creo que, de darse esta fusión, sería con un canje de acciones”.

Álvaro Blasco, director de ATL Capital, concluye que “el equipo de gestión va a seguir luchando por ser una entidad independiente, pero se le hace cada vez más complicado pedir más dinero al accionista, por lo que la probabilidad de que sea adquirida aumenta. Además, con una ampliación de capital dudo que logre sus objetivos”. De momento, Popular es “la fea del baile” y nadie la ha sacado a danzar.
 
POPULAR PARA LAS AGENCIAS DE RATING
Las cuentas de 2016 dejaron claramente al descubierto las vergüenzas de Popular y esto provocó la reacción malhumorada y en cadena de las agencias de rating. Desde que la entidad presentara sus resultados hace 17 días, ya le han recortado el rating varias casas de análisis; la primera fue DBRS, rebajando la calificaciones a largo y corto plazo del banco, desde BBB (high) y R-1 (low) hasta BBB y R-2 (high), respectivamente, situando la perspectiva en “negativa”. Después Fitch le recortó la calificación a largo plazo desde BB- hasta B+, situando su perspectiva en “evolving”. En cambio, S&P le dio un voto de confianza a Popular confirmando el rating a largo plazo del banco en B+ y situado la perspectiva en “estable”.

En este escenario, la tarea de convencer al mercado para cubrir una posible ampliación de capital se hace harto complicada, pues el riesgo y la confianza se pagan a un alto precio que, quizás Popular no pueda asumir.
 

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