Álvaro Blasco, director de ATL Capital, analiza las cuentas empresariales destacadas en España y la evolución del Ibex 35.
 
Iberdrola cerró el ejercicio 2015 con un beneficio neto de 2.421 millones, un 4% más. ¿Qué le parecen estas cuentas?
Las cuentas me han parecido bastante bien. Iberdrola es un valor que se ha comportado francamente bien en el mercado, tanto el año pasado, como éste. Las cuentas han respondido a lo que esperaban los analistas. Vemos un resultado bastante positivo en el que se vuelve a poner en valor las inversiones que tiene en Reino Unido y EEUU y, además, la actividad en España ha ido bien. También, ha reducido el endeudamiento y ha subido el dividendo de este ejercicio. Desde luego, es un valor en el que los inversores que buscan un dividendo recurrente y sólido, lo encuentran, además, con bastante menos volatilidad.
 
Entonces, ¿qué es lo que no está gustando de sus cuentas, quizás la penalizan por el miedo al Brexit?            
Creo que no. Lo que pasa es que hoy tenemos un mercado bajista y, ultimaente, en los mercados bajistas, no se discriminan por valores. La caída de hoy responde a que las cuentas han estado en línea con las expectativas y no las han superado.
 
Endesa cerró el 2015 con un beneficio de 1.086 millones de euros, lo que supone una disminución del 67,4% con respecto a la cifra de 2014, debido a los extraordinarios. En cambio, sin tener en cuenta éstos, las ganancias habrían mejorado un 15,6% más. Además, aumenta el dividendo un 35%. Hoy es de las pocas que sube. ¿Sigue ganando centrada en España y Portugal?
Para aquel que busca un buen dividendo, es una opción excelente.

Si no tenemos en cuenta la actividad en Latinoamérica, sino sólo la de la Península Ibérica, sus resultados han sido francamente buenos. Además, está especificado que van a repartir prácticamente todo el resultado en dividendo, también porque le interesa a la matriz, Enel. Únicamente ponen una nota avisando de que podrían reducir el importe del dividendo si tienen que hacer alguna inversión estratégica en su ámbito de actividad. Aun así, han anunciado una mejora de su dividendo, han mejorado su beneficio un 15% y está demostrando la eficiencia de las medidas de ahorro que se han puesto en marcha en la compañía y ha reducido de forma importante su endeudamiento. Ha cumplido con todas las premisas que deben dar satisfacción a un inversor. De hecho, me parecen los resultados más sanos e interesantes que he visto hasta ahora en el mercado español.
 
El beneficio neto atribuido de DIA descendió un 8,1% hasta los 299 millones de euros ya que en 2014 se registró el extraordinario de la venta de Francia. ¿Qué es lo que no ha gustado de las cuentas?
Creo que lo que no ha gustado es que ha aumentado ligeramente el endeudamiento, pero hay que tener en cuenta que es que el año pasado compró las tiendas de Eroski y el Grupo El Árbol. Estas inversiones tan fuertes se han tenido que hacer con toda la caja y algo de deuda. Es cierto que vemos decrecimiento de la cifra de negocios en 2015, pero la bajada de la cifra de ventas del cuarto trimestre, con respecto al trimestre anterior, ha sido inferior. Creo que las cosas se van enderezando en la compañía y, con la proximidad que tiene al consumidor y su sistema de precios francamente interesante, es una buena opción de inversión. Además, con las fuertes caídas que hemos visto en la sesión, ahora lo está haciendo algo mejor que el mercado.
 
¿Es pronto para decir que el Ibex 35 ha hecho suelo?
No sabemos muy bien si hay suelo o no. Estamos en unos niveles en los que podemos bajar un 4-5% adicional, pero luego nos encontraríamos con ciertos niveles de resistencia. Lo que pasa es que los índices se están moviendo al ritmo del petróleo. Ayer vimos que en el momento en el que el barril comenzó a caer en precio, la bolsa se puso a perder. Hoy nuevamente vemos al petróleo cayendo y las bolsas también. Si nos vamos a los fundamentales, no tiene mucho sentido que las bolsas europeas estén cayendo estos días, donde sí puede que los resultados estén decepcionado algo porque no son tan buenos como se esperaba, pero los resultados son sólidos y las compañías están cumpliendo con el desapalancamiento, están deshaciendo en inversiones no estratégicas, las reestructuraciones están dando frutos en la reducción de costes y la demanda sigue fuerte. Las bolsas europeas están yendo al son de lo que hace el petróleo.
 
De hecho, si superponemos un gráfico del Ibex 35 y uno del petróleo, van parejos pero, ¿por qué, si no somos exportadores de petróleo?
Es difícil de explicar, pues a nosotros precisamente nos beneficia que el precio del crudo baje porque disminuye la factura que pagan los Estados, también el coste de la energía que utilizan las empresas para producir y además, hace que el consumidor tenga más dinero disponible para gastar. Otra cosa es que hay fondos soberanos que están teniendo que deshacer posiciones porque no se cumplen sus presupuestos con los ingresos vía crudo por la fuerte dependencia que tienen del mismo, también hay dudas en EEUU con el fracking… creo que esta evolución del precio del petróleo responde a razones comerciales y geopolíticas. Geopolíticas porque se está estrangulando a países extremadamente dependientes del petróleo como Venezuela y Rusia; y comercial porque los productores de petróleo con sistemas tradicionales han entablado una guerra contra el fracking. Sabemos que el fracking tiene unos costes que no justifican su actividad a estos precios.
 
En cambio, parece que no se está cotizando tanto la incertidumbre política, pues aunque tenemos sobre la mesa un pacto de investidura entre PSOE y Ciudadanos, parece que será bloqueado por PP y Podemos…
La verdad es que no se está cotizando para nada en la renta variable, en cambio, en la renta fija sí hemos visto una cierta subida de la prima de riesgo, aunque bastante poco. Nuestra situación de dudas sobre quién nos va a gobernar no ha llevado a que lo hagamos peor que otros mercados. Lo que sí es cierto es que, cuando hablas con gente del sector de corporate, inmobiliario, etc, te dicen que hay una cierta retracción de los inversores que están paralizando proyectos a la espera de ver qué gobierno llega y con qué reglas de juego van a poder trabajar en España. Esta incertidumbre política sí nos está haciendo daño en cuento a el crecimiento del país en 2016, pues quizás sea un poquito más flojo del que estábamos esperando.