Tener títulos de renta fija del fabricante de coches eléctricos es poseer bonos basura. Eso es, al menos, lo que piensa la agencia de calificación crediticia S&P.

Justo ayer le asignaba –sin ser solicitado- a la compañía un rating de B-, una calificación que la sitúa por debajo del grado de inversión con perspectiva estable.

También asignó ese rating a varias emisiones de convertibles con una nota de 4 en el epígrafe de “recuperación”. Esa última nota indica que los bonistas tendrían una posibilidad de entre el 30 y el 50% de recuperar su inversión en el caso de bancarrota. Se trata de estos títulos vendidos en abril de este año. Acceder a documento con las emisiones de Tesla

- Emisión 920 millones de dólares con cupón 0,25 y vencimiento en 2019
- Emisión de 1.380 millones de dólares con cupón de 1.25 con vencimiento en 2021
- Emisión de 660 millones de dólares con vencimiento en 2018.

Pero, ¿cuáles son los riesgos que han visto en S&P? Los analistas destacan que la compañía se centra en un rango muy estrecho de productos y que, además, tienen un tamaño muy pequeño con respecto a sus principales competidores.

Señalan también que la compañía tiene una visión limitada de su demanda a largo plazo y una corta experiencia gestionando riesgos de ejecución que podrían emerger cuando su producción sea más elevada.

Además, la agencia de calificación crediticia explica que el elevado riesgo de la compañía se acentúa también porque Tesla es una empresa de nicho con una cuota de mercado muy limitada, si se compra con otras empresas del sector. En S&P afirman que “esperamos una mayor competitividad a nivel global en la fabricación de vehículos que usen combustibles alternativos en los próximos años a medida que el resto de compañías entren en el sector con una mayor cantidad de productos de calidad mejorada”.

Es más, en la agencia de calificación crediticia explican que “creemos que hay un grado de incertidumbre considerable sobre la compañía en el largo plazo y creemos que la empresa tendrá más dificultades que otros competidores más grandes en adaptarse a los cambios de tecnología y competitividad que están por llegar al sector en el largo plazo”, afirman.

El pasado mes de abril Tesla vendió convertibles por unos 2.500 millones de dólares. Una operación necesaria para conseguir financiación para la construcción de la planta de construcción de baterías de litio que va a permitir a la compañía abaratar sus costes.

Por el momento, aún no hay muchos datos sobre la fábrica, aunque poco a poco se van desvelando algunos detalles como que Panasonic, finalmente, podría asociarse al proyecto. Tampoco se sabe dónde se va a construir ni cuáles serán sus plazos, aunque se espere que esté finalizada en 2016 (Ver cómo invertir en Tesla sin invertir en Tesla)

Mientras tanto, en el documento de presentación de resultados del primer trimestre del año, la propia compañía anunciaba que su deuda total superaba los 3.500 millones de dólares, el doble que un año antes.  (Ver documento)

Las acciones de Tesla suben más de un 40% en lo que va de año, aunque están casi un 20% por debajo de sus máximos históricos.

Tesla en bolsa