Con el final de año a un paso suele surgir siempre la misma pregunta, ¿cuál es la mejor opción para planear la jubilación? La ortodoxia señala a la renta variable como activo más rentable a largo plazo pero, ¿es hora de seguir estos planteamientos? ¿Qué pasaría si marcáramos la evolución a largo plazo de la renta variable, los bonos y el oro? 

 No hace falta hacer ejercicio, porque ya lo hizo algunas décadas el economista “Jeremy Siegel” en su obra “Stocks for the long run”. El título de ese libro es más que evidente. La ortodoxia dice que a largo plazo las acciones siempre van a batir en rentabilidad al resto de activos.

Como afirma Javier García Monedero, presidente de Xada 72 Planificación Financiera, “en el periodo de la historia que muestra ese gráfico – de 1800 al 2005-, no se puede encontrar ningún periodo de 15 años o más en que el crecimiento de la renta variable no haya sido muy positivo, claramente superior a la inflación y no ha habido cracks bursátiles, guerras mundiales, o cambios de tecnología que haya podido estropear esa imagen”.




Cambian los paradigmas
Sin embargo los paradigmas de inversión ortodoxa no siempre funcionan, sobre todo cuando una crisis como las puntocom, o la financiera en la que nos encontramos en la actualidad pone patas arriba cualquier cartera.

Juan Ramón Caridad, director del Máster de Finanzas e Inversiones Alternativas (FIA) asegura que tras el estallido de las puntocom muchos de gestores de fondos ingleses comenzaron a darse cuenta de que el paradigma de la renta variable no tiene por qué ser siempre verdad.

Para este experto hay que tener en cuenta lo que él llama la “asimetría de las rentabilidades”. Caridad apunta que “es verdad que la renta variable siempre es la mejor opción, eso sí, siempre y cuando en los primeros años no suframos pérdidas”. El experto aclara que “si en los primeros momentos de nuestra inversión nos enfrentamos a una caída de nuestro capital de un 50% el activo en el que invertimos debería subir un 100% en los siguientes años, y sólo para recuperar el ahorro con el que iniciamos la inversión”.

En los últimos años hemos asistido a caídas del 50% e, incluso, superiores, por lo que, ¿Qué hubiera pasado si hubiéramos iniciado una cartera de inversión para nuestra jubilación a principios de esta crisis?

El largo plazo, borroso

Las decisiones se complican si tenemos en cuenta que, como señala Laura Donzella, responsable de Nordea para Iberia y Latinoamérica, exBrasil “en el actual contexto económico mirar más allá del corto plazo se ha hecho muy difícil para los inversores, aunque se trata de una exigencia cuando hablamos de nuestros ahorros en el futuro, sobre todo para la jubilación”.

La cuestión ahora es determinar cuál es la selección de activos que queremos hacer e una cartera de un inversor particular. El director de gestión de Inversis, Fernando Hernández, asegura que la contestación a esta cuestión no admite una respuesta concreta ya que en el caso de este tipo de inversiones entran en juego muchos condicionantes, entre otros, el plazo de inversión o, lo que es lo mismo, la edad de la persona que quiera componer su cartera.

En cualquier caso, Hernández, como el resto de expertos que hemos consultado para elaborar este reportaje coinciden “cualquier tipo de gestión deber tener dinamismo, aunque sea a 30 años. Lo contrario no tiene mucho sentido”.

Como señala Alberto Roldán, analista independiente, “No que confiarse al largo plazo. Un período de tiempo así es rentable solo si se está vigilante sobre la inversión. Como se dice vulgarmente, “sentarse sobre el huevo” ya no es una política inteligente de inversión”, apunta el experto.

Además del tiempo los expertos de Xada 72 creen que hay otras consideraciones básicas que hay que hacerse a la hora de planear una cartera para la jubilación. Hay que mirar también si la persona ya tiene acumulado el dinero necesario o si tiene que empezar a acumularlo. En el primer caso, nos harán falta activos conservadores que fundamentalmente preserven el valor de lo que tenemos. Si se trata del segundo necesitaremos activos que nos den una rentabilidad superior a la inflación.

¿Renta variable ahora?
Es, precisamente, en la estrategia y en la selección de activos en lo que encontramos diferencias entre todos los expertos consultados ¿Meteremos renta variable en nuestra cartera ahora teniendo en cuenta todo lo que hemos hablado y la posibilidad de que al ciclo bajista en el que nos encontramos en estos momentos en las bolsas, según la mayoría de los expertos, aun podrían quedarle algunos años? Los expertos no se ponen de acuerdo en este punto.

Según Javier García si lo que queremos es una cartera en la que acumular nuestros ahorros a largo plazo “está claro que el único activo que produce riqueza son las acciones de las empresas, la bolsa, si invertimos a muy largo plazo. A diferencia del oro, las divisas, el arte o los inmuebles cuyo precio puede subir o bajar pero su valor y su esencia no varían, las empresas combinan factores de producción y obtienen beneficios con lo que o bien los reparten como dividendos o bien aumenta el valor del balance de la empresa. Esta es una realidad incontestable y obvia”.

En Nordea, Laura Donzella, optaría por esta misma estrategia “Con una perspectiva de más de 5 años, la estrategia pasaría por reducir inversión en bonos y pasarla a acciones, especialmente en el actual de baja rentabilidad de los bonos y teniendo en cuenta que la valoración de las acciones es muy atractiva en algunos casos”

También apuestan por las acciones que aparejan una buena retribución a sus accionistas desde BlackRock. Así, Luis Martín, director de ventas retail e institutional de BlackRock Iberia afirma que “los fondos de reparto de dividendo tendrán desde ahora un papel muy destacado en la carteras de inversión. Los de hoy no son los mercados de hace una década, ni siquiera los de 2008. Tenemos que cambiar la forma en la que invertimos para asegurarnos de que contamos con los fondos necesarios para hacer frente a una jubilación que cada vez dura más años. "

Evolución Nikkei 20 años





Inversión global
Los expertos de Inversis son incapaces de ver el futuro de la renta variable a largo plazo con tanta claridad. Fernando Hernández tiene claro que para los próximos seis meses habría que añadir más renta variable emergente y japonesa. En este sentido apuntan que “un buen ahorro no conoce fronteras. Invertir globalmente significa diversificar la cartera y al contrario, basarla en un mercado local es concentrar los riesgos”.
En esta casa afirman que es imposible decir qué va a pasar con las acciones en el plazo de un año y medio ya que “todo va a depender de los beneficios de las empresas”.

Sin embargo, debido al estado actual de los mercados, para Alberto Roldán “Lo lógico sería mantener un peso más elevado en renta fija y apostar por deuda pública frente a la corporativa. En ningún caso adoptaría una posición totalmente adversa a la renta variable pues creo que está tan deprimida que sigue siendo una opción para perfiles algo arriesgados”.

Renta fija
Pero para los expertos de Xada 72, la renta fija debería estar enfocada a otro tipo de carteras. Concretamente para los inversores que quieran mantener su capital a corto plazo. Para ellos, en esta firma de proponen “utilizar cualquier producto bancario con intereses garantizados pero probablemente será mejor comprar bonos vigilando la calidad crediticia y diluyendo el riesgo mediante la mayor diversificación posible. Los fondos de inversión de renta fija son probablemente una buena opción si los importes que tenemos no no nos permiten diversificar suficientemente”.
Lo que parece que todo el mundo tiene claro es que las actuales circunstancias hacen muy difícil la tarea de la gestión. Pese a que se trate de una inversión para el ahorro a largo plazo exige amplios conocimientos de los mercados financieros, de aspectos fiscales y capacidad de aportar dinamismo.

Recurrir a los profesionales
Por eso, la mayor parte de los expertos consultados aconsejan a los inversores particulares que recurran a un profesional. Javier García, señala que preparar la jubilación no es otra cosa que una forma de ahorro. Y por ello señala que se puede caer en algunos errores. Este experto cree que “Insatisfechos con el ahorrar, algunos incautos caen en el error de especular que consiste en creerse más listo que nadie y comprar barato cualquier tipo de activo (divisas, oro, acciones, inmuebles....) y vender caro ese mismo activo a esa masa ingente de tontos que está siempre dispuesta a comprar las cosas por más de lo que valen”. Pero lanza un aviso a navegantes, “nadie sabe especular sin información privilegiada y por tanto, no es recomendable para el público en general y dudo que lo sea para nadie en particular”.

Evolución Oro, Bonos a 30 años y S&P-500




Evolución acciones, deuda, oro y dólares



Como apunta Alberto Roldán “Las materias primas, los fondos especializados, etc, requieren algo más de conocimiento. Se puede tener una visión razonable sobre la marcha del mercado de acciones español pero es poco creíble que la formación de un partícipe estándar lleve a controlar riesgos sobre el crudo, el oro o cualquier otro activo, por no decir, sobre el riesgo divisa. En este caso buscaría asesoramiento especializado”

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