Ayer una periodista amiga se mostraba sorprendida por el escaso impacto negativo en los mercados financieros de los atentados de París. Yo le hable de la “idiosincrasia” del mercado: los inversores consideran que estos (terribles) hechos son difíciles de repetir a corto plazo. Por otro lado, el riesgo real en términos de incertidumbre a medio plazo no es nuevo. Y claramente infravalorado en un entorno, el actual, donde priman más los factores de corto plazo.

 

¿Qué cuáles son estos factores a corto plazo? Bancos centrales, la propia dinámica del mercado y la economía. Y por este orden. El Terrorismo, la generalización del riesgo geopolítico, ya muy cercano, nos acompaña desde hace demasiado tiempo como para considerarlo un elemento nuevo. Al final, el ser humano se acostumbra a todo. Aunque sea cada vez más complicado de asimilar desde un punto de vista humanitario. Pero los mercados son fríos y calculadores: se nutren de estadísticas. Esto último explica por qué la volatilidad VIX ha recortado más de un 15 % desde los niveles del viernes pasado.

Ya escuchamos a algunos consejeros del ECB que consideran que el terrorismo en París debe valorarse incluso en septiembre, la tendencia al alza del mercado se retroalimenta con la baja volatilidad y los datos económicos muestran mayor resistencia a nivel mundial de lo esperado. ¿Qué todo esto es matizable a medio plazo? Estos son los hechos a corto plazo.

 

 

Pero, intentando concretar al máximo el impacto de los sucesos del viernes pasado en París, sin duda hay un efecto confianza y un impacto económico en ambos casos negativos. ¿De qué cuantía?.

¿Dónde debemos mirar para valorar el impacto en la confianza de los agentes económicos? Familias y empresas, más que inversores financieros. Más que el ataque terrorista a la revista Charlie Hebdo, muchos analistas valoran como mejor aproximación los ataques del 11 de Septiembre en USA. Con todo, habrá que vigilar con atención el desarrollo de los acontecimientos para estimar con más fiabilidad su impacto final.

¿Y el impacto económico? Turismo y viajes son, en principio, los sectores que más se pueden ver negativamente afectados por el Terrorismo. Pero, no tiene por qué ser de forma generalizada. Más bien, primando unos destinos frente a otros salvo que el riesgo comience a ser generalizado. En el caso concreto de Francia, los ingresos por turismo suponen más del 2 % del producto y más del 7 % del empleo total.

 

Al final, consecuencias (económicas; financieras….humanas es imposible) asumibles. Al menos a corto plazo. Pero, como les decía antes, todo dependerá del desarrollo de los acontecimientos a corto plazo. Aunque los inversores ya están descontando que deberían mejorar. No, no consideran por el momento el mayor coste en las finanzas públicas francesas.

 

Pero, ¿y las consecuencias políticas? Sí, la cuestión es tanto más apropiada ahora con vista al posible resultado de las elecciones regionales en Francia en los primeros diez días de diciembre. No queda mucho para conocerlo.

 

 

 

José Luis Martínez Campuzano

Estratega de Citi en España