El Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central de Brasil ha decidido por unanimidad acelerar el ritmo en la subida de los tipos de interés y situarlos en dos dígitos por primera vez en cinco años, hasta un nivel del 10,75%.

En su reunión de política monetaria de este miércoles, la autoridad monetaria ha decidido incrementar la 'tasa Selic' en 150 puntos básicos como consecuencia de las presiones inflacionistas en la mayor economía de Latinoamérica.

El Índice de Precios al Consumidor cerró 2021 con un nivel del 10,06%, influido por el alza en los precios de la electricidad y el combustible. La previsión del mercado financiero es que la inflación cierre el año en un nivel del 5,38%. Para final de año, los analistas consultados por el banco central prevén que la tasa registre un nivel del 11,75%.

Para 2022, la meta de inflación que busca el Banco Central, definida por el Consejo Monetario Nacional, es de un 3,5%, con un intervalo de tolerancia de 1,5 puntos al alza y a la baja. Es decir, el límite inferior es del 2% y el superior del 5%.

"El Copom considera que, dado el aumento de sus proyecciones y el riesgo de desanclaje de expectativas de plazos más largos, es adecuado que el ciclo de endurecimiento monetario avance significativamente en una dirección contractiva", ha subrayado el organismo en el comunicado divulgado tras la reunión.

Asimismo, el comité ha recalcado que perseverará en esta estrategia hasta consolidar no solo una menor inflación, sino también el anclaje de expectativas en torno a sus metas.

Con respecto a las decisiones de política monetaria futuras, el banco central considera que una reducción en el ritmo de ajuste en la tasa básica de interés es la opción más adecuada. No obstante, los próximos pasos del comité dependerán de la evolución de la actividad económica, el balance de riesgos y las proyecciones y expectativas de inflación para el horizonte relevante de política monetaria.

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En cuanto a la evolución de la inflación, el comité baraja varios escenarios posibles. El primero de ellos es uno en el que el aumento de los precios internacionales de las materias primas podría generar una trayectoria de inflación a la baja. Por otro lado, un programa fiscal que impulse la demanda agregada puede impactar de forma negativa en los precios de activos del país y aumentar las primas de riesgo.

ENTORNO EXTERNO Y LOCAL

En cuanto a la situación económico exterior, el banco central ha indicado que el entorno es cada vez menos favorable, debido a una mayor persistencia de la inflación en economías exteriores, lo que aumenta el riesgo de una política monetaria contractiva acelerada en Estados Unidos. Según la institución, esto supondría unas condiciones financieras "más desafiantes" para las economías emergentes.

Además, la nueva variante Ómicron añade más incertidumbre sobre el ritmo de la actividad y puede retrasar la normalización de las cadenas de producción locales.

En cuanto a la actividad brasileña, los indicadores relacionados con el cuarto trimestre han tenido una evolución "ligeramente mejor a la esperada, en particular los relacionados con el mercado laboral".

Durante 2021, el número de empleos formales en Brasil alcanzó los 2,7 millones durante 2021, según datos ofrecidos por el Registro General de Ocupados y Desempleados (Caged), un órgano dependiente del Ministerio de Trabajo del país latinoamericano.

El buen desempeño de 2021 se explica por la creación constante de empleo registrada a lo largo del año. Entre enero y noviembre, el registro acumuló 11 meses de creación de empleo consecutivos. Solo diciembre arrojó un saldo negativo, con 265.811 trabajos menos.