Los grandes tenedores de vivienda en España, principalmente CaixaBank, el fondo de inversión norteamericano Blackstone y la sociedad semipública que se quedó con los activos de las extintas cajas de ahorro, Sareb, incrementaron su cuota de mercado el año pasado, al pasar a controlar el 4,4% de todas las casas y pisos en alquiler que hay en España.

Según un informe elaborado por Atlas Real Estate Analytics, CaixaBank lidera el listado, con 25.000 viviendas, seguidas de las 20.000 unidades que tiene Testa Home, una sociedad de Blackstone, y de Sareb, con otros 15.583 activos, incluyendo el parque de viviendas asequibles comprometido con la Administración.

En total, hay 16 sociedades en el país con una cartera superior a las 1.000 viviendas, principalmente extranjeras, aunque también tiene una fuerte presencia la gestora española Azora, controlada por Concha Osácar y Fernando Gumuzio, las catalanas Compañía Española de Viviendas en Alquiler (Cevasa) y Renta Corporación, la firma de Barcelona B Capital o la madrileña Castella.

En cuanto al capital extranjero, se encuentran las gestoras estadounidense Ares Management, TPG (Témpore) y Cerberus Capital, la francesa AXA, la marca de vivienda en alquiler de Kronos y Nuveen Real Estate (Stay), Vivenio (del fondo holandés APG junto con Renta Corporación) o Anticipa, también de Blackstone.

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Con 1.721 unidades, también está presente Goldman Sachs junto con Azora a través de Encasa Cibeles, una sociedad a la que la Comunidad de Madrid vendió en 2013 casi 3.000 viviendas sociales y que el año pasado tuvo que devolver la mitad a raíz de una sentencia del Tribunal Supremo.

Según explican a Europa Press los expertos que han elaborado el informe, la tendencia apunta a que estos grandes propietarios irán engordando sus carteras en detrimento de los pequeños caseros, puesto que pueden aprovechar las economías de escala.

Es decir, al tener edificios completos, los costes de mantenimiento son menores que los que tiene un pequeño propietario, por lo que lo más probable es que los grandes expulsen a los caseros individuales, que están más atomizados y tienen menos influencia, sobre todo en las grandes ciudades.

El estudio también detalla que solo un 18% de la población vive de alquiler real en España, por lo que todavía hay un margen de crecimiento muy alto en el sector. En concreto, estima que hacen falta 1,8 millones de viviendas en alquiler en el país para cubrir la demanda potencial.