En 2016 la larga reputación del oro como un activo conservador de valor y refugio fue puesta a prueba. Los temores de enero sobre la estabilidad de la economía china determinaron el rumbo del metal para el resto de un 2016 que estuvo plagado de incertidumbres y sorpresas políticas.
Ante la inestabilidad causada por estos acontecimientos, el metal precioso marcó un desempeño asombroso al registrar su mayor apreciación semestral (primero) en 35 años. Captó un total impresionante de $19.600 millones en los mercados de los productos negociables en bolsa (ETPs)
 

La decisión del Reino Unido de abandonar la UE llevó al precio del oro a cotizar a su mayor valor en dos años y la preocupación por las elecciones estadounidenses lo mantuvo cerca de los 1.300 dólares hasta noviembre. Para los inversores del Reino Unido, el oro demostró ser una excelente protección contra los riesgos del referéndum. En este sentido, la onza denominada en libras esterlinas llegó a acumular un beneficio del 47% a principios de julio

Si bien el oro moderó sus retornos después de la elección de Donald Trump como presidente de los EEUU, esto fue reflejo de los tipos de interés más altos y de las mejores perspectivas de crecimiento del país por las medidas de estímulo fiscal que impulsaría su nueva administración. En este año recién comenzado, se espera que la incertidumbre continúe y el oro siga respaldado por los siguientes eventos: el creciente populismo en el continente europeo combinado con las elecciones en varios países, la invocación del artículo 50 en el Reino Unido y el primer mandato de Trump como presidente de EE.UU.