El beneficio neto contabilizado por el Banco Central Europeo (BCE) durante 2021 experimentó un descenso de algo más del 88%, hasta alcanzar los 192 millones de euros, frente a los 1.643 millones observados durante el ejercicio anterior, según ha informado este jueves la autoridad monetaria.

El BCE ha explicado que el abultado descenso en el resultado neto se debe a la caída de ingresos de los activos de reserva extranjeros y de los valores mantenidos en cartera por propósitos de política monetaria. Asimismo, las ganancias se han visto afectadas por una transferencia de 610 millones de euros a la provisión de riesgos financieros ante el mayor riesgo de exposición de las continuas compras de activos.

El beneficio neto registrado se ha distribuido íntegramente entre los 19 bancos centrales nacionales que componen el Eurosistema.

Los intereses netos cobrados durante 2021 alcanzaron los 1.566 millones de euros, un descenso del 22,4% frente a los 2.017 millones cobrados durante el año precedente. De esa cifra, los intereses netos por activos de reserva extranjeros se situaron en 197 millones, un 58,4% menos, al tiempo que los intereses procedentes de los activos en cartera fueron de 1.006 millones, un 24,8% menos. Esta caída se debe principalmente a los intereses negativos procedentes del programa de compras de emergencia contra la pandemia (PEPP, por sus siglas en inglés).

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Las amortizaciones fueron de 133 millones, casi cinco veces más que en 2022, por las pérdidas no realizadas de los valores mantenidos en dólares estadounidenses y los fondos propios.

Los costes de personal durante 2021 fueron de 674 millones de euros, un 4,3% por encima de los 646 millones registrados en 2020. Este aumento se debe a unos mayores costes de beneficios posteriores al empleo como resultado de la valoración actuarial y a un mayor número de empleados. El resto de gastos administrativos crecieron un 2%, hasta 564 millones de euros, por el alza de gastos de mantenimiento de los inmuebles.

Los ingresos por labores de supervisión bancaria, cobradas a los bancos por la labor de supervisión que realiza el BCE, alcanzaron los 578 millones de euros, un 8% más. Este alza de debe a unos mayores gastos de personal y por los costes relacionados con sistemas informáticos.

A 31 de diciembre, el balance del BCE había alcanzado un volumen de 680.000 millones de euros, un 19,5% más que en 2020. Este alza se debe al programa estándar de compra de activos (APP) y al PEPP. El balance de todo el Eurosistema, que no solo incluye el del BCE sino también el de los otros 19 bancos centrales nacionales, alcanzó los 8,566 billones de euros, un 22,8% más, debido a las compras de activos.