La gestora de activos Cobas Asset Management recomienda a los inversores apostar por negocios vinculados a materias primas, que verán un incremento de sus rentabilidades ante el contexto actual.

La firma ha explicado que ante el conflicto entre Rusia y Ucrania, "la energía es claramente el talón de Aquiles", y que el incremento de su coste "pesará mucho en la factura eléctrica de los consumidores y también en las empresas", ya que amenaza con erosionar los márgenes empresariales.

Esa inflación unida a las previsiones de un crecimiento más débil "termina generando estanflación", aunque Cobas AM cree que aún es pronto para saber si se va a experimentar ese fenómeno o no.

El papel de los bancos centrales en este contexto es complicado, ya que no sirven las medidas clásicas contra la inflación. "Si los bancos centrales bajan los tipos de interés para dinamizar la economía, el crecimiento económico se traduce en inflación. Y si en cambio suben los tipos para enfriar la economía, aunque se pueda controlar el aumento de precios, se puede agravar la crisis", señala Cobas AM.

De esta forma, cree que los bonos podrían ser un ganador relativo al funcionar como activo refugio, pero los rendimientos probablemente serían negativos en términos reales, dada la presión alcista sobre los rendimientos que seguiría suponiendo la alta inflación y el punto de partida de bajo rendimiento.

En renta variable, recomienda adoptar una estrategia defensiva que se centraría en inclinar las exposiciones a sectores en los que las valoraciones estuvieran menos presionadas por los mayores rendimientos de los bonos y en sectores en los que los ingresos pueden aumentar por la propia dinámica de precios ante un escenario como este.

"Para proteger nuestros ahorros, será primordial invertir en compañías que cuenten con un alto poder de fijación de precios debido a su posición de liderazgo dentro de sus respectivos nichos o en aquellas que cuentan con una particular cobertura por la idiosincrasia de sus negocios", ha incidido.

Las más perjudicadas serían aquellas compañías con mayor dependencia de los crecimientos futuros, ya que "la alta inflación erosiona el valor de estas ganancias futuras", lo que combinado con la posibilidad de un crecimiento económico más débil, "contribuirá a reducir aún más sus proyecciones".