Asufin ha denunciado que las tarjetas de crédito diferido, que tienen un funcionamiento similar al de las revolving, alcanzan intereses cercanos al 20% y ha elaborado una serie de propuestas dirigidas a la Comisión Europea para que regule estas tarjetas en la futura directiva de crédito al consumo.

Las tarjetas de crédito diferido imitan el sistema 'compra ahora y paga después' que, según advierten desde la asociación de usuarios financieros, "invita al sobreendeudamiento". Este tipo de tarjeta está en el radar de la futura directiva de crédito al consumo, por lo que Asufin ha hecho llegar a la organización de consumidores europea (BEUC) y a Finance Watch un documento con propuestas dirigidas a la Comisión Europea para regular estas tarjetas en dicha directiva.

En concreto, la asociación ha reclamado que la nueva norma obligue expresamente a las entidades a ofrecer una tarjeta de débito convencional, que compita en igualdad de condiciones con este tipo de tarjetas y que el coste de mantenimiento no represente un factor disuasorio.

Desde Asufin sostienen que la tarjeta de débito, como un instrumento de control del gasto, es una medida para prevenir el sobreendeudamiento al cargar las compras sobre saldos, mientras que las tarjetas de débito diferido permiten comprar por encima del saldo, al dar la posibilidad de fraccionar las operaciones en el momento de la compra y después.

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Asimismo, ha propuesto a la Unión Europea que exija que se informe de manera adecuada al consumidor del riesgo que contrae al disponer de una tarjeta con múltiples posibilidades para activar modalidades de crédito onerosas.

Según ha avisado la asociación, la tarjeta MyCard de CaixaBank permite fraccionar sin intereses los pagos a dos meses, pero el fraccionamiento a más plazo sí conlleva pago de intereses, concretamente del 19,56% TAE si se fracciona a doce meses.

Entre las tarjetas híbridas, se encuentra la tarjeta Visa Dual de Kutxabank, con una TAE del 21,31%, y la All in One de Santander, con una TAE del 19,56% si se aplaza el pago. Ibercaja comercializa una de crédito que permite la liquidación en plazos cortos, de una semana, al 11,41% TAE.

"El auge de estos nuevos productos está en que los bancos no ganan con la gestión de cobros y pagos, sino con el decalaje del pago, puesto que al vendedor sí le pagan de inmediato mientras que al usuario le cargan el importe de la compra en su cuenta pasadas 48 horas, lo que no deja de ser una financiación al vendedor", ha explicado Asufin.