Pedro Larena, hasta ahora consejero delegado de Banco Popular, ha dimitido después de seis meses en el cargo.


Larena fue fichado en julio del pasado año cuando todavía Popular estaba bajo la directiva de Ángel Ron. Larena llegó en sustitución del cesado Francisco Gómez, procedente de Deutsche Bank, pocos meses antes de que Emilio Saracho fuera designado como presidente.

Rumores del mercado justifican esta marcha, no por la revisión de los resultados, sino porque Larena fue desplazado al fichar Saracho al exfinanciero de Telefónica, Miguel Escrig, como número CEO en la sombra. De hecho, según el comunicado oficial remitido por Popular a la CNMV, Larena ha cesado por motivos estrictamente personales.

Larena ha mostrado su compromiso de continuar desempeñando sus funciones hasta que el Consejo de Administración designe a su sustituto.

La presentación de esta renuncia coincide conel reconocimiento hoy por parte de la entidad de un desfase en las cuentas del ejercicio 2016. La revisión llevará al banco a cargar la cuenta de resultados con varios cientos de millones de euros, en una cifra que el banco afirma que no está concretada. 

La entidad ha reconocido una insuficiencia de provisiones por distintos conceptos y la anulación de parte de la ampliación de capital de junio por haber financiado la compra de acciones, lo que podría tener un impacto en torno a 700 millones, aunque Popular no ha concretado la cifra final.

Al calor de estas informaciones, Popular profundiza sus caídas bursátiles, llegado a perder más de un 10%.