Los expertos de la casa norteamericana consideran lo más probable “un acuerdo fiscal”, mientras que conceden escaso crédito a un “escenario de independencia unilateral”. 

¿Qué activos resultarían perjudicados? En caso de que vaya hacia adelante la celebración del referéndum independentista en Cataluña el próximo 9 de noviembre, los analistas de Morgan Stanley consideran que resultarán afectados tanto el mercado de bonos como la renta variable.

Su hipótesis se basa en el último referéndum de independencia canadiense llevado a cabo por Quebec en el año 1995 (recordamos que ha realizado dos consultados de esta índole). ¿Qué conclusiones sacar?

Según Morgan Stanley, la renta variable canadiense se comportó peor que el resto de mercados durante los dos meses previos a la consulta.

Asimismo la relación precio/beneficios tocó suelo antes del referéndum y marcó su mínimo de toda la década de los años 90.

En último término, la “rentabilidad por dividendo subió un 12% el trimestre anterior a la consulta” y se quedó estancada. Hicieron falta ocho años para que volviera a superarse este porcentaje por parte de las compañías canadienses.
 
¿Y qué compañías?
Hasta ocho compañías podrían resultar afectadas tan sólo por el hecho de que la consulta siga adelante…ni tan siquiera se plantea en este informe la futura independencia de Cataluña.

Creemos que el crédito de La Caixa y Bankia podrían verse afectados al igual que ocurriera con el referéndum de Escocia”, versa el informe.

Por otro lado, más allá del crédito, resultarían también perjudicadas “por el miedo” siete compañías más como son Abertis, Almirall, Banco Sabadell, FCC, Gas Natural y Grifols al tener “su sede central en Cataluña”.



Tres escenarios posibles en caso de que se celebre la consulta el 9-N:

- Cataluña abandona la Unión Europea y el euro: resultaría ser el peor escenario de todos los posibles. Las previsiones de Morgan Stanley pasan por la salida de los depósitos del nuevo estado independiente y unas restricciones en el flujo de crédito que se harían cada vez más acusadas.

Su estimación es que los bancos deberían emitir hasta 97.000 millones de euros adicionales de deuda en la nueva moneda que surgiera de la independencia para tratar de solventar los problemas de ‘crédito transfronterizo’.

- Cataluña permanece tanto en la Unión Europea como en el euro. La antítesis al anterior y obviamente el menos perjudicial para su economía. Los bancos podrían llevar a cabo la transición de manera paulatina y no tendría por qué producirse una fuga de depósitos. Ahora bien, sí podría conllevar este escenario un coste de financiación más elevado por los bancos con sede central en Cataluña dado el mayor endeudamiento y las posibles rebajas de calificación por parte de las agencias de rating.

- Cataluña se queda en el euro, pero fuera de la Unión Europea: se trata de un escenario poco probable puesto que la pertenencia a una instancia implica la otra.