El 28 de octubre, el peor día en bolsa de 1929 que dio comienzo a la conocida como “Gran Depresión”, la carta semanal de Moody´s a sus suscriptores decía sobre las turbulencias de la última semana en el mercado...

 “Estamos convencidos de que no se trata más que del frenesí tradicional de los especuladores por el miedo de los tiempos que vivimos; es decir, una situación técnica de mercado más que un reflejo de un cambio radical de las condiciones subyacentes, las que, de hecho, se mantienen relativamente estables”.

Debemos recordar que en esta época Moody era una de las agencias pioneras en análisis y predicción de mercados. Avergonzados y luchando por sobrevivir en el negocio de las predicciones económicas, poco a poco fue virando su negocio de las predicciones a la evaluación o rating de compañías. La debilitada reputación de Moody en el mundo de las predicciones, lejos de evitar un final próspero para su compañía del riesgo de las compañías, fructificó en lo que hoy es una de las mayores agencias de Rating del mundo: Moody’s.

¿Alguien sabe predecir realmente?

Esta es la pregunta que se plantea Philip Tetlock, de la Universidad de Pensilvania, autor del best-seller “Expert Political Judgement” y uno de los académicos más influyentes en el campo del Behavioral Economis (Economía Conductual). Tetlock lidera el proyecto denominado “Good Judgement Project”, el cual consiste en un campeonato de predicciones, en el que se ponen a competir a los expertos, y no expertos, en campos tales como la economía, la política y las relaciones internacionales.

¿Tendrá Turquía nueva constitución en 2014? ¿Habrá de nuevo revuelta en Siria? ¿Se conseguirá acuerdo comercial entre Zona Euro y EEUU? Todas estas preguntas se someten al escrutinio de las masas, de forma que agregando la opinión de la mayoría conseguimos una predicción única que es más precisa que la de cualquier experto. Se trata de la “inteligencia colectiva” en acción, y créanme, funciona.

En 1906 Francis Galton, uno de los estadísticos más importantes de la historia a quien se le atribuye conceptos tales como la correlación o la regresión a la media, hizo el descubrimiento de “sabiduría de las masas” (wisdom of the crowds). La anécdota se conoce hoy como “el buey de Galton” y comienza en una feria de ganado en Plymouth, donde le llamó la atención una competición sobre el peso de un buey. El objetivo era adivinar el peso de la pieza una vez descuartizada y preparada. Cerca de 800 personas participaron, escribiendo su predicción en un ticket de papel. El ganador se llevaría un premio. Galton recopiló todos los datos, y los analizó estadísticamente. Descubrió que la estimación media de todos los participantes estaba sorprendentemente cerca del peso real del buey (1.198 libras). En concreto se desviaba sólo por 1 libra. Esta estimación no sólo era mejor que la del ganador individual de la competición, sino que era mejor que las cifras que muchos expertos habían dado.

Precios para agregar la información

Una de las condiciones que describió Francis Galton para que la sabiduría de las masas funcionase es tener un mecanismo que agregase correctamente la información. Por ejemplo, posteriormente descubrió que calcular la mediana de las estimaciones individuales funcionaba mejor que la media aritmética. Pero tenemos aún un mecanismo mejor: los precios.

Los precios son la herramienta perfecta para recoger la información dispersa, gracias a los incentivos que crean. En el buey de Galton había un precio implícito en la competición: el premio. Y es que cuando realizamos una estimación debemos tener un incentivo a revelar la información valiosa. Ya sea porque hay un premio potencial que podemos ganar, o porque mi estimación está sujeta a una oferta y demanda, lo cual conforma un precio y crea un entorno de potencial beneficio o pérdida de mi capacidad de acierto/ error. Efectivamente, nos acercamos al concepto de apuesta / inversión.

Opinamos sobre ideales, pero apostamos sobre creencias

La esencia de todo mercado, incluido el financiero, es crear el esquema correcto de incentivos entre los participantes. “Pon el dinero donde tengas la boca”, de manera que si realmente sabes que el buey pesa 1.200 libras ¿comprarías una apuesta que paga 100 euros si el peso es inferior a 1.500 libras? ¡Por supuesto que si!

La línea que separa una apuesta de una inversión es delgada, pero está bien delimitada. Cuando realmente tenemos información, tenemos capacidad de poner dinero donde tenemos nuestra boca porque confiamos en la validez de la misma. En cambio, sin esa “seguridad”, cuando ponemos dinero detrás de nuestra opinión, lo que hacemos es apostar y confiar en la aleatoriedad o suerte. Un ejemplo muy claro son los deportes ¿quién puede apostar fehacientemente a que gana su equipo? Pues nadie … pero ¿quién puede invertir en que Telefónica o Apple subirá o bajará en bolsa? Aquel analista o inversor que haya hechos sus deberes y analizado los fundamentales de mercados, podrá aportar su parte de información al precio comprando o vendiendo las acciones.

Futura Markets – el primer mercado de predicciones en España

Los mercados de predicciones son la herramienta de inteligencia colectiva más utilizada a nivel internacional, y desde ahora, en España mediante la nueva plataforma Futura Markets, que nace en Diciembre de 2013.
La mejor forma de comprender el funcionamiento de un mercado de predicciones es mediante un ejemplo:

1. Partimos de una pregunta o contrato que ponemos a cotizar en el mercado, digamos: ¿ganara un español algún Óscar? y
2. Dejamos a los usuarios que compren acciones de SI cuando creen que sucederá y NO en caso contrario.
3. Si aciertas las acciones pagan 100 cuando se resuelve la pregunta. Y cero en caso contrario. De esta manera los precios de las predicciones cotizan entre 0 y 100.

Lo bonito es que tenemos un auténtico mercado (pero dinero virtual), agregando información de manera eficiente, y dinámica. La esencia es tener el algoritmo que fije y marque como se mueve el precio cada vez que compramos o vendemos SI o NO. Ese algoritmo de market - making es lo que s en Futura Markets se ha implementado de manera propia, siguiendo uno de los modelos más reconocidos en la documentación académica: logaritmic marking scoring rule.

Actualmente, la plataforma ya está funcionando, y estamos elaborando las clasificaciones con los mejores predictores de España en las categorías de Economía, Política y Deportes. Expertos y no-expertos comparten protagonismo en Futura Markets, de manera que por fin podremos demostrar que tenemos dominio en un área concreta de conocimiento, y ¡podremos rentabilizarlo!

Si quieres inscribirte en nuestra comunidad de predictores y demostrar tus habilidades de inversión no tienes más que registrarte y te daremos 5.000 F’s (futuras), nuestra moneda virtual. Podrás comenzar a invertir y el rendimiento de tu cartera demostrará ¡tu capacidad de predecir los eventos más importantes! Siempre nos quedará el consuelo de que si no sabemos predecir bien, podremos montar una agencia de rating, como Moody’s.