En un momento en que el mercado americano sigue en zona de máximos con Europa que todavía renquea, Nouriel Roubini advierte de que existe una “falsa sensación de seguridad” en la que todavía hay amenazas al crecimiento. Variables que podrían desatar otra crisis global. 

A pesar del bienestar que se respira en mercados como el americano – donde se espera que se comiencen a subir tipos de interés ante la mejora de la situación económica – todavía no es momento de soltar el aire. Porque todavía existe una “falsa sensación de seguridad” donde predominan los fantasmas tanto para el sistema financiero como para el crecimiento. Lo dice el economista y profesor de la Universidad de Nueva York Nouriel Roubini  en declaraciones recogidas por El Economista que además explica algunos de los riesgos a los que se enfrenta la economía global, capaces incluso de desatar otra crisis global al más puro estilo de 2008. 

1. La eurozona, una fuerza desestabilizadora. Roubini reconoce que a pesar de los ajustes y programas de austeridad que se han llevado en las regiones del sur de Europa, “la política se entrometerá en un escenario donde se tontea con una tercera recesión e, incluso, un contexto de deflación. “Esperamos que los próximos años sean turbulentos”, explica el equipo del economista. Y pone el ojo sobre Francia, una región que aunque pueda ignorar los objetivos fiscales de Bruselas presenta unas cargas de deuda más grandes que nunca. Y un dato más: no tiene sentido ver rentabilidades de España o Italia en línea con las del bono estadounidense en un momento en que sus deudas públicas siguen en ascenso.

2. La explosión de los Abenomics. El plan del primer ministro japonés Shinzo Abe para combatir la deflación en la región no es más que “un alivio cuantitativo con esteroides” y un intento de estabilizar la deuda pública, más del doble del tamaño de la economía. Este experto reconoce que a pesar de los intentos de revitalizar la industria, las exportaciones o la contratación, Abe ha puesto más presión sobre los consumidores y ha incrementado las dificultades económicas debido a la caída del yen frente al dólar y la subida del impuesto sobre el consumo, lo que socava aun más del poder adquisitivo del consumidor japonés.

3. “Equilibrio chino” al son de la burbuja inmobiliaria. Porque la burbuja ya ha estallado y ahora lo que le queda des ganar tiempo en su transición de una economía liderada por la deuda a una capitaneada por la inversión, donde los consumidores y los mercados impulsen el crecimiento. Aquí las exportaciones jugarán un papel importante vía devaluación del Yuan, lo que permitiría eliminar los niveles masivos de exceso de capacidad que una tasa de inversión del 48% del PIB ha dejado en la economía.

4. Riesgos geopolíticos. El conflicto entre Rusia y Ucrania, el avence del Estado Islámico, la creciente agitación en todo el Oriente Medio, y la posibilidad de una represión de las protestas masivas en Hong Kong no han tenido un gran impacto debido a las políticas monetarias acomodaticias que han suprimido la volatilidad. Sin embargo, “sería ingenuo pensar que todo está bajo control” e históricamente todas las tensiones geopolíticas y políticas son más propensas a desencadenar un contagio global si coinciden los riesgos financieros sistémicos.

5.- Un dólar fuerte, un shock para la economía global. Para Europa, Japón, y China, deshacerse de su exceso de ahorro a través de las exportaciones es la única manera de aumentar su tasa de crecimiento sin aumentar la deuda. En otras palabras, dado que los países de Asia y Europa dependen de las exportaciones para garantizar su crecimiento y EEUU es la única gran economía que crece bastante rápido, su flexibilización monetaria impulsará al dólar hasta un nivel en el que la mayor economía registrará grandes déficits comerciales en el extranjero, a pesar de su independencia energética.