Las falta de especificación de las normas dictaminadas por la Autoridad Bancaria Europea en lo referente a los requerimientos de capital coge a contrapié a las entidades financieras.

Un comunicado de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) del pasado mes de diciembre declaraba que el pilar 2 se posiciona por debajo del colchón de capital, por lo que se convierte en un requisito a cumplir. Dado que los bancos no pueden hacer público el desglose de su cumplimiento de los requerimientos de capital, por la prohibición del Banco Central Europeo, podría provocar una reducción del margen de maniobra de las entidades financieras.

La incertidumbre que rodea al marco regulatorio del sector bancario ha llevado a que las deudas subordinadas Capital Adicional de Nivel (AT1) hayan sufrido una elevada volatilidad en los últimos meses.

El 6 de enero, el Banco Central Europeo confirma la decisión de la EBA y los bancos comienzan a publicar el desglose del reparto de su capital entre las partidas pilar 1, pilar 2 y colchones de capital.

Entre las soluciones que podrían aplicar las entidades financieras, desde Lazard Fréres señalan que estas podrían pasar por: dividir el pilar en dos partes, un obligatoria y otro recomendado, de modo que el incumplimiento del segundo pilar no restringirá la política de retribución al accionista.

Una segunda pasaría por que el pilar 2 desglosase los requisito de capital por Tier 2, CET1 y AT1.  La tercer pasaría por la inclusión de cláusulas “dividend stopper” o “dividend pusher” para proteger a los acreedores AT1. La cuarta, por su parte, consistiría en “privilegiar” los cupones de los bonos AT1 en el IMD frente a los dividendos o las bonificaciones.