La avalancha de datos americanos publicados ayer envían señales contradictorias que necesitan, sin embargo, ir más allá de las apariencias: lo que es positivo, no lo es necesariamente; lo que es negativo, no es preocupante; y lo que es neutral, no lo es tanto.

Esto puede mantener la tesis de una economía americana difícilmente legible, pero no modifica nuestro diagnóstico económico general, es decir, unos factores de espera (petróleo y elecciones), un crecimiento tendencialmente a la baja, pero un ciclo alto que continúa.
 
En la primera lectura, el rebote significativo de la Fed de Filadelfia podría sugerir un rebote del clima de negocios en la industria americana. Sin embargo, un análisis de la totalidad de la encuesta de la Fed de Filadelfia (sobre todo los componentes de entregas, las horas trabajadas y la cartera de pedidos) y el agregado con los datos publicados por la región de Nueva York no sugieren en este punto ningún rebote del ISM manufacturero (ver gráfico 1). Es posible que la volatilidad de los precios del petróleo y las incertidumbres relativas a las elecciones (las diferencias se acortan rápidamente entre los dos candidatos, véase gráfico 2) mantienen la espera.
 

Las ventas minoristas, un indicador proxy del consumo de los hogares, fueron decepcionantes por segundo mes consecutivo. Las ventas de automóviles cayeron un 4,5% en agosto, y más allá, han caído varias posiciones. Aunque la dinámica reciente de las ventas al por menor está en la parte inferior del "canal de confort" (véase el gráfico 3), no nos preocupa. Por un lado, el consumo aumentó en un +4,5% anualizado en el T2-2016 por lo que una desaceleración no es inusual. Por otra parte, los determinantes del consumo (empleo, horas trabajadas, salarios, efecto riqueza) siempre deberían sostener el gasto de los hogares. Así,las inscripciones semanales a un seguro de desempleo se mantienen en niveles mínimos históricos de 30 años (véase el gráfico 4).
 

Por último, la mayoría de las cifras de precios a la producción salieron en línea con las expectativas del consenso. Sin embargo, el componente de precios de los bienes importados excluyendo la energía sigue subiendo, lo que sugiere un esperado repunte de la inflación subyacente en los bienes, al tiempo que contribuye positivamente a la inflación subyacente.