MADRID, 03 JUN. (Bolsamania.com/BMS) .- El Rey Juan Carlos I tomó la decisión de abdicar en el mes de enero tras cumplir los 76 años y a pesar de que, cuando la reina Beatriz de Holanda y el rey Alberto II de Bélgica, en 2013, anunciaron su intención de poner fin a su reinado, el monarca manifestó su deseo de permanecer al frente de la institución monárquica y no abdicar, pese a su "mala salud de hierro".

En ese momento se lo comunicó a su hijo y sucesor, el Príncipe de Asturias, y posteriormente, el 31 de marzo, informó al presidente del Gobienro, Mariano Rajoy. Alfredo Pérez Rubalcaba, jefe de la oposición, tuvo que esperar tres días más.

Según fuentes consultadas por Europa Press, los siguientes en la lista del Rey Juan Carlos fueron los tres ex presidentes del Gobierno vivos: Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero. Todo siempre bajo la premisa de la confidencialidad.

Tal era el celo que se exigía para prevenir las filtraciones que fue la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría quien, como responsable de Presidencia, preparó el borrador de la ley orgánica correspondiente de acuerdo con el jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno. El ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, aseguraba no saber nada hasta ayer mismo.

Sobre la fecha, diversos medios señalan que fue acordada conjuntamente por el propio monarca, Rajoy y Rubalcaba. Según fuentes de la agencia, se barajaron diversos días para comunicar la abdicación, aunque siempre se mantuvo como premisa que fuera después de las elecciones europeas y antes del comienzo del verano. La "preferida" por las partes era el 18 de junio; sin embargo, los acontecimientos de finales de mayo sugieren que al final todo se pudo precipitar. Tras la "semana de pasión" en el PSOE después del resultado de las elecciones europeas, que se saldó con la salida de Rubalcaba, se aceleraron los acontecimientos.

El viernes por la tarde comenzaron los movimientos definitivos y el sábado por la mañana se cerraba una reunión en Zarzuela en la que estaba presente el jefe de la Casa Real, el secretario general, el jefe de Gabinete y el jefe de comunicación. La operación estaba en marcha y la confidencialidad seguía siendo la primera premisa: por ello, comenzaron a "cerrarse" teléfonos en todo el entorno del personal de Zarzuela, una situación que se prolongó hasta la mañana de ayer, cuando hasta los teléfonos fijos estaban "capados" para sellar cualquier posible indiscreción.

M.D.