Tras varios años difíciles, 2014 se presenta como un año de oportunidades, en el que notaremos un cambio del ciclo económico.

De hecho, ya contamos con varios signos que muestran cierta recuperación: la actividad económica avanzó un 0,3% intertrimestral en el cuarto trimestre de 2013 y, para este año, prevemos que el PIB avance un 1% e, incluso, es posible que sobrepasemos ligeramente esta cifra. El sector exterior continuará ejerciendo de motor de la recuperación, y la contribución de la demanda interna ganará tracción. Además, esperamos una recuperación moderada pero suficiente para cambiar el tono del mercado laboral. En el cuarto trimestre de 2013, la economía española ya generó empleo (en términos desestacionalizados), un fenómeno que no ocurría desde los primeros meses de 2008.

En este entorno complejo, tanto el papel del BCE como los avances en materia de Unión Bancaria han sido claves para que la zona del euro enfilara la salida de la recuperación. En este sentido, las mejores perspectivas macroeconómicas y el inicio de la anhelada unión bancaria deben ayudar a reducir la fragmentación financiera de la zona del euro. Desde nuestro punto de vista, el sistema financiero español está listo para afrontar el exigente examen del BCE que analizará con detalle los balances de las entidades. CaixaBank, con una ratio de solvencia del 12,9%, más de 60.000 millones de euros de liquidez y una posición de liderazgo en el mercado español, con cerca de 14 millones de clientes, se encuentra en una posición privilegiada para encarar estos exámenes del BCE y de la EBA.

Las perspectivas para el sector financiero–aunque optimistas– seguirán condicionadas por las fuertes presiones sobre su rentabilidad. Estamos dejando atrás, con gran esfuerzo, una crisis que ha obligado al sector financiero español a transformarse totalmente. En este sentido, los avances en el saneamiento y la reestructuración del sistema financiero han sido muy significativos y la valoración que han hecho tanto el FMI como la Comisión Europea de los progresos hechos durante el último año ha sido muy positiva. También el entorno operativo será más favorable. Por un lado, los avances hacia la Unión Bancaria reducirán la fragmentación financiera que todavía persiste a nivel europeo. Por otro, la gradual recuperación de la actividad económica en España ayudará al sector a ir ganando dinamismo.

La mayor solidez, junto a las mejores perspectivas del sector, ha comenzado a reflejarse en la bolsa, un síntoma claro de la mejora de la confianza.

Además, el sector se está adaptando rápidamente a los nuevos requerimientos de solvencia de Basilea III, que empiezan a aplicarse gradualmente a partir de este año. Por lo tanto, esperamos que se estabilice el entorno regulatorio tras los muchos cambios que se han introducido en los últimos años. Todo ello debería impulsar la consecución del gran reto pendiente que tiene el sector: recuperar la rentabilidad.

La mejora de la rentabilidad requiere de esfuerzos en todas las líneas de la cuenta de resultados: mejorar los ingresos, reducir los costes de financiación, mejorar la gestión de la morosidad y ajustar la dimensión del sistema a la nueva realidad del negocio. Sin embargo, un entorno macroeconómico y financiero más favorable ayudará a mejorar la rentabilidad y acercarla a cotas sostenibles.

En definitiva, tenemos un sistema financiero reforzado, más solvente, con una mejor posición de liquidez y que va en camino de mejorar su rentabilidad. En cualquier caso, es preciso consolidar un nuevo paradigma bancario donde será básico la calidad del servicio, la relación de confianza con el cliente, la transparencia y la solidez financiera.

En este contexto, CaixaBank ha reforzado la solvencia de forma muy significativa, gestionando con anticipación el impacto de los criterios de Basilea III manteniendo la prudencia y la cautela que le caracteriza y, sin olvidar, que nuestra hoja de ruta está vinculada ineludiblemente a nuestros valores centenarios: liderazgo, confianza y compromiso social.